Nicolás Sánchez, jefe del Grupo de Predicción y Vigilancia de la Aemet para la zona sur de España.
"Málaga debería pensar más en sí misma, pero está muy preocupada por lo que los demás opinen de ella"
Nicolás Sánchez, jefe del Grupo de Predicción y Vigilancia de la Aemet para la zona sur de España, asegura que "los próximos años en Málaga no va a llover menos, sino lo mismo en menos episodios, que serán más dañinos".
También incide en que "los incendios más complicados en Málaga suelen empezar los días de terral, y este año son más peligrosos".
Más información: Luis Couceiro: "El malagueño es abierto, innovador y emprendedor, con muchas ganas de hacer cosas y trabajar".
Mirar la predicción del tiempo en la web o redes sociales de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) es una actividad que muchos malagueños realizan a diario y, en ocasiones, varias veces al día. Detrás de esos datos y de esas alertas por calor, lluvias, viento por fenómenos costeros está Nicolás Sánchez, jefe del Grupo de Predicción y Vigilancia de la Aemet para la zona sur de España, y su equipo del Centro Meteorológico de Málaga.
El granadino afincado en Málaga desde hace casi 20 años ha sido testigo en primera fila de cómo el clima de la provincia y todo el sur de España ha cambiado en los últimos años. Entre las conclusiones a las que llega tras años prediciendo y vigilando el tiempo está que las temperaturas no hacen más que subir, las olas de calor y las lluvias son más intensas que en décadas anteriores.
Por ello, de cara al futuro remarca que "los próximos años en Málaga no va a llover menos, sino lo mismo en menos episodios, que serán más dañinos". Ante esta situación cree que se deben tomar medidas preventivas para evitar daños mayores, aunque considera que "Málaga debería pensar más en sí misma, pero está muy preocupada por lo que los demás opinen de ella".
Entre predicciones del tiempo en el sur de España y activaciones de alertas por altas temperaturas en esta cuarta ola de calor, Sánchez saca un hueco para atender a EL ESPAÑOL de Málaga y protagonizar la sección A título personal de esta semana, donde lo conocemos un poco mejor y da a conocer su trabajo y el de su equipo.
¿En qué consiste el trabajo del Grupo de Predicción y Vigilancia de la Aemet?
Nuestra responsabilidad es Andalucía, Ceuta y Melilla que en superficie y en población, equivale a Portugal. Vamos desde Huelva hasta el límite con Alicante y desde el norte de Córdoba hasta Melilla. Nos encargamos de hacer las predicciones y hacemos también los avisos de los fenómenos meteorológicos adversos y luego hacemos la vigilancia, que por eso también estamos todos los días del año. Una vez hecha la predicción siempre tiene que haber alguien vigilando el tiempo y asegurándose de que se cumple la predicción, y no hay imprevistos porque en la meteorología hay incertidumbre y siempre hay que evaluar y valorar qué debería hacer.
¿Y cómo gestionan esa incertidumbre?
Depende de las variables. Por ejemplo, las temperaturas en general en Andalucía son más o menos sencillas, porque tenemos modelos muy buenos y el margen de error no es demasiado grande. Sin embargo, las temperaturas en Málaga sí son más difíciles por el viento y todo depende de hasta dónde sea capaz de llegar el terral y si le gana la partida el levante o el poniente. Y entonces Málaga es una ciudad muy interesante desde el punto de vista meteorológico porque tiene unas particularidades que no tienen otras ciudades.
Málaga es vertiente mediterránea y van muchas veces a la inversa. Lo normal es que cuando baja en el interior, casi siempre las olas de calor se resuelven con un episodio de terral en la costa mediterránea. Ya pasó la semana pasada, el viernes, y pensamos que puede pasar de alguna manera con esta cuarta ola de calor.
¿Cómo han cambiado las olas de calor en Málaga en los últimos 17 años?
La sensación en estos 17 años que llevo trabajando en Málaga, en la zona que es nuestra responsabilidad, es que las olas de calor duran más, son más intensas, y sobre todo el verano es más largo. Eso sí, el verano tiende a comerse las primaveras y estas cada vez acaban antes. Además, también tenemos la sensación, pero subjetiva, de que cada vez hay menos frentes y más danas.
Pero el hecho de que vaya a llover, no implica que llueva más.
Efectivamente. Una dana es sencillamente una pequeña borrasca que está descolgada de la circulación general y que además no es detectable en los mapas de superficie. Hay que ir como a 5.000 metros hacia arriba para poder ver que hay un giro ciclónico que a veces pasan sin pena ni gloria y otras tienen pequeños efectos locales o generan problemas.
Al aumento de la intensidad de las olas de calor y de las danas también se suman el incremento de las noches tropicales. ¿Por qué ocurre esto en Málaga?
Depende del interior y de la costa. En el interior ocurren estas noches tropicales porque la masa de aire es tan cálida que no deja que el suelo se enfríe lo suficiente. Lo típico en verano es que podría hacer mucho calor durante el día, pero de noche se refresca, pero se ha visto que en los últimos años ni siquiera en Granada refresca como antes y luego en ciudades de la costa, como Málaga, tiene una cosa muy interesante, que es la temperatura del agua del mar que consigue que a orillas del mar la mínima no pueda ser más baja. Eso sí, son una fuente de calor nocturna que está todo el tiempo irradiando calor y humedad.
Aparte del calor intenso de las últimas semanas, la provincia ha atravesado un período de sequía que ha finalizado este viernes. ¿Cómo creen que será el siguiente?
Es pronto para decirlo, pero parece que el otoño puede ser algo más húmedo de lo normal. Para el invierno, la predicción estacional en general no nos da una gran confianza, porque a veces cambia de la noche a la mañana y luego hay fenómenos globales como El Niño, por ejemplo, que incluso puede tener efectos indirectos a través de otros sitios que al final acaban provocando que aquí el otoño, por ejemplo, sea diferente del invierno.
El otoño y la primavera se están acortando, ¿podrían llegar a desaparecer en Málaga?
La sensación es que están subiendo las temperaturas y en Málaga en concreto, han subido las máximas, pero lo que más ha subido en los últimos años son las mínimas. Esto nos hace ver que las temperaturas están casi permanentemente por encima de la media. De vez en cuando baja un poquito, pero cruza la media muy poco. Igual que, por ejemplo, ahora estamos a 32 grados, habitual para esta época del año, pero si el lunes llega el terral y subimos a 40.
"Los próximos años en Málaga no va a llover menos, sino lo mismo en menos episodios, que serán más dañinos"
Debido a esta situación, el clima de Málaga va a ser cada vez más árido, ¿no? ¿Eso es debido al proceso de desertificación?
Sí. El clima Mediterráneo de por sí tiene una variabilidad alta de lluvia, siempre ha habido periodos de sequía, inundaciones y períodos muy lluviosos, como el que hemos tenido este año, pero la tendencia, que no es muy clara en las proyecciones climáticas, es que no va a llover menos, sino que va a llover lo mismo en menos episodios, que serán más dañinos porque estará el agua concentrada en menos tiempo. Al fin y al cabo, la forma de llover es como en los desiertos del sur.
¿Y ese acercamiento a un clima mediterráneo desértico cómo va a afectar a ciudades como Málaga?
Tendrá bastante impacto, empezando porque el confort térmico va a ser peor y si la lluvia se vuelve más irregular y más dañina, habrá que planificar muy bien el consumo de agua y planificar bien el ahorro y el almacenamiento de agua. Por otro lado, se tendrán que tomar medidas para cuando las lluvias sean dañinas.
¿Málaga podría hacer frente a esas lluvias?
Málaga ha ido aprendiendo con los años, pero yo me pregunto, si cayeran 80 litros en una hora o 150 en 12 horas en una ciudad como Nueva York, París o Berlín, seguramente también tendrían serios problemas, lo que pasa es que ellos no tienen por qué sufrirlo. Si pasa aquí, tenemos que estar preparados y deberíamos aprender... Me consta que estamos aprendiendo, pero deberíamos ser más rápidos, porque lo que ha pasado volverá a pasar, y tenemos una sensación incómoda de que igual nos queda por ver algo que todavía no hemos visto, que será más intenso. Cada grado más que tenga la atmósfera, es un 7% más de agua que puede almacenar. Ese vapor de agua está disponible para luego condensarse y precipitar y no es cambio climático en sí, pero si tenemos más calor y un mar más caliente que nos da más humedad, la consecuencia es que hay más agua precipitable disponible para llover con mayor eficiencia.
¿Qué pueden hacer las administraciones? ¿Hay algo que puedan hacer o tener listas medidas para actuar en caso de que pase algo?
Yo creo que todas las administraciones ya tienen sus escenarios. Deberíamos estar más preparados, arreglar los cauces de los ríos, tener infraestructuras de acumulación de agua. Y también no siempre medidas duras, sino también algunas veces sitios de expansión del agua, que haya llanura de inundación para que el agua, cuando crezca, se devuelva por ahí y no haga daño en otros sitios. Eso ya son los ingenieros. Igual que la adaptación al calor, una cosa a la que, pero ya como ciudadano, pienso que vamos tarde con el número de árboles en las ciudades.
El tener más árboles ayudaría a subir las temperaturas.
Yo llevo diciendo años que si hubieran plantado todos los árboles que yo pensaba que deberían estar desde que yo llegué a Málaga hace 17 años, esos árboles ya habrían crecido y tendríamos bastante más sombra. Necesitamos una planificación, además hoy en día, con los programas que hay se puede hacer una planificación de a qué hora dan sombra los árboles, según su ubicación. Todos vemos los parques infantiles donde vamos con los niños y están los columpios a pleno sol y rodeados de árboles que no dan sombra sobre los columpios, sobre las zonas infantiles. Entonces creo que hay una falta de planificación y de sensibilidad para eso.
"Los incendios más complicados en Málaga suelen empezar los días de terral, y este año son más peligrosos"
Esta nueva intensidad de las olas de calor y la subida de las temperaturas ¿Cómo puede afectar a un incendio?
En Málaga en verano, los días de terral son los días malos. Los incendios más complicados en Málaga, normalmente, empiezan los días de terral, y además son, digamos, más dañinos cuanto más avanza el verano, porque cuanto más tiempo lleva sin llover, más seco está el combustible y este año tenemos más combustible disponible precisamente porque el invierno ha sido muy lluvioso: todo ha crecido, y esos pastos otro año no se han formado porque no ha llovido y no ha crecido la hierba. Este año tú vas por el campo y lo ves todo amarillo, lo que significa que este año los incendios son más peligrosos, porque el pasto si enlaza, hace de mecha, y va enlazando sitios que con combustible. Por lo que si algo prende un día de terral, a altas temperaturas, se tiene que controlar rápido. Por ello la capacidad de atender los incendios es fundamental y el Infoca es fundamental en estos casos.
En cuanto a los fenómenos meteorológicos adversos, ¿Qué os lleva a activarlos?
Siempre hay una persona que al final le da el botón, el aviso, pero eso tiene un proceso detrás de maduración, de valoración, desde el día antes ya se ve que una situación puede ser de aviso rojo. Se sigue con mucha atención, se miran los ingredientes, los modelos van actualizándose cada día porque van incorporando los datos observados, y entonces con eso vuelven a calcular otra vez todo y, teóricamente, cuanto más cerca estamos del día para el que tenemos el aviso rojo, más cerca va a estar el modelo normalmente. Y entonces vamos valorando, y conforme se acerca el evento, cuando vemos que las probabilidades son altas, pues lo decidimos. Esto lo decidimos un equipo que estamos aquí en Málaga, en consenso con otro equipo que está en Madrid, coordinando todos los avisos de España.
¿Y cómo ha sido el trabajo del Grupo de Predicción durante las danas de este año?
Hemos tenido un invierno muy trabajoso. Tuve la oportunidad también de participar en algún comité provincial de protección civil y he podido ver cómo trabajan los profesionales con nuestro aviso. Las fuerzas de seguridad, los bomberos, la policía, la Cruz Roja, la protección civil, la consejería de salud… todos tomaban decisiones basándose en nuestro aviso, y ha sido muy enriquecedor ver cómo trabajan ellos en función del nivel de aviso que nosotros emitíamos.
Prácticamente ha sido una de las primeras veces que esto ocurría en Málaga. Es cierto que el invierno de 2009-2010 también fue muy lluvioso, hubo tres meses que no paró de llover prácticamente, y quizás habría que remontarse ahí para recordar algo similar, lo que pasa es que en ciertas zonas, como Ronda y Grazalema, sí que se han alcanzado registros históricos. La prueba es que no se tiene conocimiento de que el pueblo de Grazalema se evacuara antes, o que el embalse de Montejaque se llenara. Nunca se había visto lleno en los 100 años que lleva construido, o sea, eso ya da una idea de lo poco habitual.
¿Cómo ves tú la evolución de Málaga en estos años, con el turismo y el crecimiento que ha tenido?
Yo llegué a Málaga justo cuando estaba a punto de pasar todo lo que ha pasado. Era una ciudad grande, el doble que Granada, y yo veía que era una ciudad más que tenía mucho potencial y capacidad para mejorar muchas cosas. Y efectivamente, ha mejorado mucho. Yo ahora la veo como una adolescente que ha pegado el estirón, y se ha quedado muy alta, muy guapa, pero está muy preocupada por lo que los demás opinen de ella.
Creo que Málaga debería pensar más en sí misma, tener más confianza, no estar tan pendiente del turismo, sino pensar en sus propios habitantes. Es como las personas, ¿no? Si las personas que tienen autoconfianza son atractivas precisamente porque nos dan una serenidad y una templanza que las hace más atractivas, pues Málaga debería pensar más en ella misma y pensar menos en qué opinan de ella porque al final lo que ocurra aquí luego repercute en el resto de la provincia. Vivimos muchas personas en la ciudad, y deberíamos también contar con eso y que no esté todo supeditado a hacer esto más atractivo para que vengan más personas.