Los bomberos, en la zona.

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Málaga

30 días en llamas: el incendio interminable del hotel Ibis que asombra a turistas y vecinos de Málaga

Un mes después de que se declarara el fuego que arrasó el establecimiento junto al Guadalmedina, los bomberos continúan interviniendo con labores de refresco sobre una estructura singular de madera y metal mientras se mantiene la incertidumbre sobre su futuro.

Más información: Málaga acuerda nuevas medidas en el hotel Ibis Centro 23 días después del incendio

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Las claves

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El incendio en el hotel Ibis de Málaga cumple un mes activo, convirtiéndose en un sorprendente atractivo para turistas y vecinos.

El fuego se originó en la madrugada del 25 de mayo en un local de la planta baja y ha sido difícil de extinguir por la estructura de madera del edificio.

Bomberos han trabajado desde el exterior por riesgo de colapso, y la extinción total se complica por la combinación de materiales combustibles y corrientes de aire.

El ayuntamiento ha tomado medidas de seguridad y la plantilla del hotel sigue en casa con licencia retribuida, mientras se evalúa el futuro del edificio.

Ha llegado el verano a Málaga. Las calles están repletas de turistas que, con sus móviles, fotografían la Manquita, la Alcazaba y, por sorprendente que resulte, el hotel Ibis del Pasillo de Guimbarda.

Muchos de ellos, provenientes de cientos de lugares de todo el mundo, se quedan asombrados por la magnitud del desastre. "¿Y esto es reciente? He alucinado al verlo", pregunta uno de los foráneos a un amigo local, mientras observa cómo los efectivos del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga siguen trabajando sobre la cubierta. "¿Reciente? Un mes lleva esto ardiendo", le responde, mientras dan un paseo.

Y no le falta razón. Este jueves se ha cumplido un mes desde que la primera chispa saltara en Le Grand Café, el establecimiento hostelero situado a los pies del hotel, a la 1.20 horas del pasado 25 de mayo. Un mes después, los bomberos siguen interviniendo y el fuego no se ha extinguido completamente.

Este miércoles volvieron a observarse de madrugada llamas acompañadas de humo en varios puntos del inmueble, una estampa que se ha incorporado al paisaje cotidiano del centro.

Paseando por las inmediaciones un grupo de bomberos hace guardia. "¿Alguna novedad?", se les lanza en forma de pregunta a través de la valla de seguridad que el Ayuntamiento de Málaga ha colocado. Niegan con la cabeza. Todo sigue igual, en la práctica, que hace treinta días.

En algunas zonas del último piso, el techo ha cedido y se aprecia el cielo entre el material carbonizado. En el lateral sur, una lámpara de lectura que estaba ubicada junto a la cama de la habitación parece resistir al desastre. "Esto es de película", apunta un anciano de La Trinidad que paseaba a su perro y sacaba también fotos a la devastadora estampa.

La madrugada del 25 de mayo

Las cámaras de videovigilancia sitúan el arranque del fuego a la 1.20 en el interior del local comercial de la planta baja. Pocos minutos después, se produjo una deflagración y el hotel activó su plan de autoprotección e inició el desalojo de clientes y trabajadores. La primera llamada al 112 se registró a la 1.26 y las primeras unidades de Bomberos llegaron a la 1.34, 14 minutos después. Un equipo accedió al interior para comprobar si quedaba gente atrapada y logró evacuar a un huésped que se había quedado atrás, sin resultar herido.

Hasta seis dotaciones llegaron a trabajar de forma simultánea, mientras otros equipos de refuerzo cubrían el resto de incidencias de la ciudad. El fuego obligó a realojar a alrededor de un centenar de personas en otros hoteles. Tras casi 40 horas de trabajo, las llamas habían arrasado por completo el hotel y el Le Grand Café. Sobre el origen, la Policía Científica de la Policía Nacional mantiene abierta la investigación.

La raíz de un incendio que se resiste a darse por extinguido está en el propio edificio. El inmueble combina una parte metálica con un forjado de madera que concentra buena parte del material combustible.

En la zona alta, donde se acumula el calor, conviven la madera, un revestimiento de plástico que correspondería a un sistema de insonorización o aislamiento, una plancha de hormigón, tela asfáltica y un falso techo. Todo ese conjunto ha pasado días consumiéndose en el interior.

El fuego no se puede atacar de forma directa con agua, ya que queda un remanente prendido dentro. Cada vez que entra o sale aire, o que las llamas encuentran una salida, el incendio se reaviva.

Conforme el forjado superior se destruye y va colapsando, se abren orificios por los que salen las llamas y el humo. En ese momento, cuando la propia autodestrucción del edificio genera esas aberturas, los bomberos lanzan agua desde la autoescala para sofocar los focos. El acceso al interior sigue descartado por el riesgo de colapso.

La explicación técnica la ha detallado este jueves el propio Barrionuevo. El responsable de la cátedra de emergencia, Jesús Miranda, apunta que en este tipo de construcción con forjado de madera las corrientes de aire que circulan por la parte baja del río actúan "de chimenea y se puede reavivar". "Por eso hemos visto de forma intermitente fuego en algunos puntos muy concretos de la zona de arriba", ha trasladado el concejal.

Barrionuevo ha matizado que no se trata de un fuego vivo. "No es un incendio que veamos que esté ardiendo, sino que estamos ahí de forma preventiva y cuando se aviva algo, intervenimos", ha señalado.

Una estructura singular

La singularidad del complejo tiene su epicentro en la arquitectura empleada para responder a las necesidades de un proyecto que abrió sus puertas en los primeros meses de 2007. Las condiciones de estabilidad del terreno sobre el que se proyectó, junto al cauce del Guadalmedina, y la existencia de restos arqueológicos obligaron a los promotores a explorar sistemas estructurales alternativos. Así se recoge en un artículo publicado en la revista AITIM, especializada en la industria de la madera, firmado por el arquitecto Miguel Nevado.

En el documento se precisa que el terreno se caracterizaba por una capacidad portante limitada y la presencia de estratos con interés arqueológico, lo que obligó a replantear las soluciones convencionales.

La propuesta inicial del arquitecto pasaba por incorporar sistemas de madera técnica, incluida madera contralaminada, combinados con entramados pesados y ligeros, pantallas verticales y forjados de madera como elemento de rigidización horizontal. Una solución avanzada que los promotores descartaron en favor de un esquema más reconocible desde el punto de vista industrial.

Se trataba de algo "innecesariamente innovador" para empresas cuyo negocio principal era la construcción, la promoción o la gestión de hoteles, señala Nevado.

El proyecto derivó entonces en un sistema híbrido, en el que los pórticos metálicos sustituyeron a las pantallas de madera previstas, mientras que los forjados de madera se mantuvieron como elemento de cierre horizontal, trabajando como diafragmas. Sin relación directa con la causa del fuego, estos forjados sí han dificultado de manera notable la extinción.

El propio concejal de Seguridad, Avelino Barrionuevo, destacó que esta circunstancia impidió que los bomberos atajasen el fuego desde el interior y los forzó a intervenir desde el exterior con bombas y autoescalas.

El hotel calcinado fue el segundo establecimiento de la cadena Accor en Málaga capital, con 189 habitaciones. El inmueble era además objeto de una propuesta de ampliación en tramitación, con el objetivo de ganar 772 metros cuadrados de techo edificable para nuevas habitaciones y 169 metros para servicios, a sumar a un techo actual de 5.940 metros. La documentación precisaba que, de subir de categoría y pasar de dos a tres estrellas, la ganancia podría ser incluso mayor, con 798 metros para habitaciones y 390 para servicios.

La respuesta municipal

Los concejales de Seguridad y Urbanismo, Avelino Barrionuevo y Carmen Casero, comparecieron al cumplirse los primeros diez días para informar sobre la evolución del operativo.

El Ayuntamiento defendió la actuación del Real Cuerpo de Bomberos y aseguró que "en ningún momento hubo falta de medios" y que las decisiones se adoptaron con criterios técnicos y de seguridad.

El Consistorio sostuvo que la complejidad de la intervención estuvo condicionada por el riesgo de colapsos parciales de los forjados de madera, que han acabado produciéndose, y recalcó que los recursos movilizados "han sido suficientes". Tanto el hotel como el local disponían de informes favorables de Bomberos en materia de protección contra incendios y cumplían la normativa vigente.

Sobre la estrategia de extinción, Barrionuevo ha reconocido este jueves que combatir el fuego desde el exterior resulta menos eficaz que hacerlo desde dentro. Los técnicos optaron por esa vía para evitar daños personales de los intervinientes, en este caso los bomberos, ha explicado. El concejal ha recordado que el incendio quedó "prácticamente" controlado desde el primer día. La presencia de un forjado de madera recubierto por un falso techo de escayola obliga a esperar a que el material se vaya consumiendo, ha apuntado.

Desde la primera inspección técnica del 27 de mayo, la Gerencia de Urbanismo ha ido ordenando a la propiedad distintas medidas cautelares. Entre ellas, el vallado perimetral del edificio, ejecutado el 30 de mayo, el tapiado de los huecos de fachada, el desescombro de la planta baja y el apuntalamiento progresivo de la estructura.

El 5 de junio, un camión pluma situado en la calle Cerrojo, con apoyo de los Bomberos, retiró el sistema de climatización de la cubierta para evitar desprendimientos. A esas actuaciones se sumó después la retirada de los tramos del forjado de madera dañados, para la que es necesario un equipo de brazo articulado de 29 metros dotado de pinzas y cizalla. El Ayuntamiento ha pedido a la propiedad que el forjado del techo "se vaya quitando para enfriar desde allí y atacar los últimos focos que pudiera haber del consumo de esas ascuas", ha trasladado Barrionuevo.

La comparecencia sirvió también para reivindicar el plan de renovación de la flota del Real Cuerpo de Bomberos, con una inversión prevista de once millones de euros hasta 2028 para incorporar 28 vehículos nuevos, además del incremento progresivo de la plantilla.

Un mes después

Lo que arrancó como una emergencia de grandes dimensiones se ha convertido en una intervención extraordinaria por su duración. Los viandantes pasan con normalidad al otro lado de la valla del inmueble incendiado, los comercios cercanos mantienen su actividad y los vecinos conviven con una situación que comenzó en la madrugada del 25 de mayo y que sigue sin resolverse. Las mayores víctimas, sin duda, sus trabajadores.

Desde Comisiones Obreras han explicado a EL ESPAÑOL de Málaga que con ellos "todo sigue igual". "Siguen en casa con licencia retribuida a la espera de noticias por parte de la empresa", han indicado.

El estado del edificio ha abierto distintos escenarios urbanísticos. Preguntado este jueves por una posible demolición total o parcial, Barrionuevo ha rebajado las expectativas de derribo que se manejaban en un primer momento. "Hay que buscar que el remedio no sea peor que la enfermedad, es decir, una solución técnica, que a lo mejor no es la demolición que se quería en un primer momento del tejado", ha planteado.

El concejal ha sostenido que la estructura "ha resistido suficientemente el incendio" y que todo dependerá de las valoraciones y del análisis posteriores. "Para ver si se demuele o no demuele, pero eso ya es un tema de Urbanismo y de la propiedad", ha zanjado.