El padre Fran, en una imagen de archivo.
El obispo de Málaga, sobre el caso del padre Fran: "Pido perdón en nombre de la Iglesia a las víctimas"
Satué ha anunciado que la diócesis reparará económicamente a las víctimas si el padre Fran es condenado, aunque la justicia exonere al obispado de responsabilidad civil subsidiaria.
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La diócesis de Málaga está dispuesta a asumir económicamente la reparación de las víctimas si el padre Fran (Francisco C., cura de Vélez-Málaga en prisión preventiva desde septiembre de 2023) resulta condenado por sedar, agredir sexualmente y grabar a cuatro mujeres de su círculo de amistades, incluso si los tribunales civiles exoneran al obispado de la responsabilidad civil subsidiaria.
Así lo ha anunciado el obispo, José Antonio Satué, en una rueda de prensa convocada antes del juicio que comienza el lunes 25 de mayo y en el que la Fiscalía pide para él 72 años de cárcel y 1,2 millones de euros en indemnizaciones (300.000 para cada víctima) por delitos de abusos sexuales con penetración, lesiones y violación de la intimidad.
"Aunque los tribunales exoneren a la diócesis de esta responsabilidad civil subsidiaria, y en el caso de que se demostrase que el sacerdote es culpable, esta diócesis de Málaga, avanzando por el camino iniciado por la Iglesia, está dispuesta a colaborar también económicamente en la reparación de los daños producidos", ha afirmado el prelado, que ha optado por no pronunciar nombres propios durante su intervención para "no añadir más dolor" y ha pedido perdón a las víctimas.
El obispo ha marcado una distinción clara entre lo que harán sus abogados en sala y lo que asumirá la diócesis fuera de ella. La defensa argumentará que al obispado no se le debería exigir la responsabilidad civil subsidiaria porque "no ha propiciado ni se ha favorecido ni ha mirado para otro lado cuando se han conocido las gravísimas acusaciones de abuso contra el sacerdote".
Pero, al margen del fallo, si hay condena habrá reparación. "No podemos asumir una reparación si de alguna manera no hay una declaración o un reconocimiento de culpabilidad", ha matizado.
Satué ha anunciado una novedad en el plano interno de la Iglesia. En septiembre de 2023 se decretó en el obispado un proceso canónico para esclarecer la verdad, que quedó a la espera de una resolución de los tribunales civiles.
Ahora, "con el fin de garantizar la independencia" del procedimiento, el obispo ha propuesto al Tribunal de la Rota de Madrid, dependiente de la Nunciatura Apostólica, que lo instruya, y este tribunal ha aceptado.
El prelado ha explicado que es habitual esperar a la conclusión del proceso civil antes de avanzar en el canónico, "fundamentalmente porque los tribunales civiles tienen muchos más medios que puede tener un obispado para poder investigar", y porque las pruebas dilucidadas en la vía penal sirven después para agilizar el procedimiento eclesiástico.
Sobre la situación actual del padre Fran, ha aclarado que se trata de "un sacerdote que no puede ejercer el sacerdocio" (el obispado le retiró las licencias ministeriales al tener conocimiento de lo sucedido) y que será el proceso canónico, junto con las conclusiones del proceso civil, el que dé "la respuesta definitiva".
Cuándo supo lo que ocurría
Preguntado por el momento en que tuvo conocimiento de las acusaciones, Satué ha sido preciso: "Después de estudiar todo el material que fui recibiendo, en agosto de 2023". El obispado conocía desde enero de ese año la relación sentimental que el sacerdote mantenía con una feligresa, en incumplimiento de sus votos, pero insiste en que desconocía la existencia de los vídeos hasta casi el verano, y que fueron los primeros en animar a la mujer a denunciar los hechos ante las autoridades.
La denunciante, entonces pareja del padre Fran, había encontrado en un disco duro del domicilio que compartían en Melilla fotografías y vídeos de varias mujeres semidesnudas, dormidas o bajo los efectos de algún sedante, a las que el sacerdote realizaba prácticas sexuales. Tras hacer una copia del material, acudió a la Unidad de Familia y Atención a la Mujer (UFAM).
Según el escrito de la Fiscalía, el cura elegía a sus víctimas entre las mujeres de su círculo de amistades, las invitaba a su habitación y les administraba sustancias del tipo del éxtasis líquido que anulaban su voluntad, aprovechando viajes y convivencias en distintas localidades españolas para perpetrar las agresiones, que grababa y fotografiaba.
El acusado admitió en su declaración haber consumido alcohol, pero niega haber drogado y abusado de las mujeres.
Hace algo más de un mes, a través del abogado de la diócesis, el obispo trasladó a las cuatro mujeres que están en el juicio su disponibilidad para encontrarse con ellas, escucharlas y, si lo deseaban, explicarles la posición de la Iglesia.
Ninguna ha aceptado, algo que ha enmarcado con comprensión: "Entiendo que con la tensión que deben de vivir en este tiempo previo al juicio no hayan hecho uso de este ofrecimiento". El mismo ofrecimiento se cursó al padre Fran. Tampoco ha respondido: "No he tenido todavía ocasión de hablar con él". El obispo ha insistido en que seguirá disponible "sea cual sea el resultado del juicio".
Una petición de perdón
Durante la comparecencia, Satué ha pedido perdón distinguiendo entre la actuación de su obispado en este caso (que considera adecuada) y la experiencia más amplia de muchas víctimas con la institución: "Aunque estoy convencido de que desde este obispado se procuró afrontar esta situación adecuadamente, pido perdón en nombre de la Iglesia a todas las personas que en esta y en otras situaciones similares no han encontrado en la Iglesia la comprensión y el apoyo que debieron recibir".
Ha incluido en su oración a las mujeres afectadas y sus familias, a las parroquias, sacerdotes y feligreses que han vivido el caso de cerca, al personal de los juzgados, a los periodistas —"su labor puede ayudar mucho a curar heridas y a construir comunidades más sanas y seguras para todos"— y también al padre Fran y a su familia.
La diócesis ha comunicado que no realizará nuevas declaraciones sobre el caso hasta que el juicio concluya y se conozca una sentencia, "por respeto al propio procedimiento judicial y para evitar añadir sufrimientos innecesarios".