La droga encontrada esta semana en Marbella en sacos de cemento.
La Mocro Maffia sigue operando con regularidad en la Costa del Sol pese al grave error con Jasin Ajar
La Policía Nacional incautó esta semana 1.500 kilos de droga en una nave industrial de Marbella con un valor de 30 millones de euros. Alguien tendrá que pagar por esa pérdida.
Más información: Duro golpe a la mocromafia internacional en la Costa del Sol: intervienen 1.500 kilos de cocaína en sacos de cemento
Este pasado lunes atentaron con explosivos en un portal de una calle de Ámsterdam, concretamente en Van Gentstraat. Y por si fuera poco el sobresalto para el vecindario de esa noche, el miércoles volvieron a hacer lo mismo.
Ya casi no es noticia este tipo de hechos en Países Bajos porque son casi diarios y la solución del ayuntamiento para hacer creer a los vecinos que la situación está bajo control ha sido colocar cámaras de vigilancia en la calle, sin explicar previa y públicamente que se trata de un ajuste de cuentas por el narcotráfico.
Se sabe que las detonaciones fueron intencionadas porque los vecinos vieron correr hacia una moto de madrugada a dos muchachos tras las explosiones, algo bastante sospechoso. El caso es idéntico a otros cientos que están ocurriendo desde que la Mocro Maffia comenzó a crecer en la pasada década y cambió todo el panorama del crimen organizado neerlandés y belga.
Debido a la expansión por toda Europa, un clan de esa mafia ha dejado su impronta de nuevo recientemente en la Costa del Sol como se ha sabido esta semana.
La Policía Nacional incautó más de 1.500 kilos de droga en una nave industrial en Marbella. Un clan de la Mocro Maffia era el propietario y la operación la dirigía desde Dubái, el punto clave de todo el negocio internacional de droga. Y también tenían tipos en Alemania para hacerse cargo del cargamento, que curiosamente estaba introducido en sacos de cemento.
Una imagen de la operación realizada en Marbella.
La droga que llegó al puerto Algeciras provenía de Brasil. Por eso la Policía Nacional estuvo en contacto directo con la Policía federal brasileña para realizar la entrega controlada de la cocaína y poder desarticular la mayor parte de la organización criminal.
Es un procedimiento que si se realiza de esta forma, es fruto de la confianza plena entre dos policías de distintos países, y es la manera perfecta para conocer la estructura logística de la que dispone toda una organización criminal.
Llevaba tiempo la Mocro Maffia sin que se hablara de ellos en la Costa del Sol y es normal porque ciertos clanes potentes decidieron que después del asesinato de Jasin Ajar en Fuengirola no se podían cometer más errores y optaron por un perfil bajo.
A Jasin lo asesinaron a tiros el 7 de diciembre de 2024 en un club de cannabis mientras estaba trabajando allí. No tenía relación con el crimen organizado y su sicario fue un niño. Era su primer asesinato y se equivocó de objetivo, algo que la Mocro Maffia ha pagado con presión policial por lo mediático del caso. Los errores se pagan con unas pérdidas inasumibles de dinero y siempre hay un cobrador del frac para ello.
Los atentados en Países Bajos y Bélgica, en una gran parte, tienen relación con la Costa del Sol. La explicación es sencilla; si hay algún clan de la Mocro Maffia detrás de una mercancía que se introduce por España sus responsables se encuentran en Rotterdam, Amberes, Útrech o Ámsterdam. Y en el que caso de que no estén allí dirigen el cotarro desde Dubái, un lugar que desde que EEUU e Israel iniciaron la guerra contra Irán ya no es tan llamativo para esconderse de las autoridades.
Esta pérdida de 1.500 kilos de cocaína que se introdujeron por Algeciras tendrá que ser abonada por alguien tanto a los productores de la droga como a los intermediarios de la operación. Ahí radican los principales problemas del narcotráfico, no se paga por adelantado.
El día menos pensado reventarán con una bomba un bar de shishas en Útrech y al día siguiente la alcaldesa colocará cámaras en la misma vía donde ha sucedido. Y si no es Utrecht, será Rotterdam, Amberes, o Ámsterdam. Es un bucle y al perder una mercancía de 30 millones de euros los atentados ocurrirán porque así funcionan ahora estas mafias. No cesan sus amenazas hasta que les pagan o matan al deudor.
La Mocro Maffia llega a atentar contra tiendas de cortinas que aparentemente son un negocio que sería impensable que fuese objetivo de un clan de narcotráfico. En febrero una de ellas fue reventada con una bomba en Ámsterdam, después de eso omertá.
Y si no son locales comerciales serán viviendas, como las de Herculessstraat en Ámsterdam en la que tras otro atentado con bomba dejó 4 viviendas inhabitables el pasado 6 de marzo. Países Bajos se ha vuelto la Sicilia de los años 80, sólo que ahora los Corleonesis contratan a niños de 15 años para manipular explosivos.