Susana Atencia, la psicóloga malagueña que estuvo en Adamuz.

Susana Atencia, la psicóloga malagueña que estuvo en Adamuz. Paula Tejada

Málaga

Susana Atencia, la psicóloga malagueña que sostuvo a las familias en Adamuz: "Fue el caos dentro del caos"

La profesional de emergencias se trasladó a la zona el primer día para apoyar a todos los allegados de las víctimas. Ahora continúa su trabajo en Huelva con la entrega de enseres.

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El domingo 18 de enero sobre las 19.45 horas un tren que había salido de Málaga descarriló en Adamuz (Córdoba) y chocó contra otro que iba hacia Huelva. En aquel trágico accidente fallecieron 46 personas y en primera línea de campo acompañando a todas las familias estuvo la malagueña Susana Atencia Jiménez, psicóloga de emergencias.

En el momento en que se supo cuál era la magnitud del accidente, a Atencia la llamaron y le pidieron que se trasladara hasta la Estación de Tren María Zambrano de Málaga por si alguien llegaba al Vialia a pedir información sobre sus familiares.

Al día siguiente, se encontró con un grupo de compañeros de profesión y juntos decidieron que iban a ir a casa, coger algo de ropa e ir a Adamuz a ayudar. Justo ahí les sonó el teléfono a todos y les comunicaron que necesitaban su presencia en el lugar del accidente. No lo pensó y con lo puesto, se subió a su coche dirección Córdoba.

En una emergencia hay caos, eso lo sabemos y lo manejamos, pero allí fue el caos dentro del caos”, asegura Atencia en una entrevista con EL ESPAÑOL de Málaga y añade que ese "caos" sacó lo mejor de un pueblo que "literalmente sacó los colchones de sus casas para que las familias durmieran".

Su primera función fue tratar de organizarlo todo y realizó tan bien su trabajo que acabó siendo nombrada la coordinadora de la emergencia, junto con su compañera Tamara Andrades. “Estamos preparados y sabemos qué hacer, pero hay veces que hay que improvisar para poder sacarlo todo adelante”, asegura.

Tras tenerlo todo un poco bajo control, comenzó a identificar quién necesitaba su atención. En ese escenario no se pregunta “¿cómo estás?”, sino que se les pregunta “¿qué necesitas ahora mismo?” y a veces la respuesta es un simple “quédate”.

El trabajo parecía no tener fin. Iban de familia en familiar, acompañándolos, brindándoles información y consuelo con el objetivo de “intentar que en un futuro no desarrollen un trastorno de estrés postraumático o un duelo patológico”.

“La situación era tal que cuando me quise dar cuenta, habían pasado 40 horas, apenas había comido y no había dormido”, sostiene Atencia, que incide en que ha estado presente en diferentes tragedias, entre ellas el 11M, pero “aunque te prepares, si volviera a otra, volvería a sentir lo mismo que en Adamuz”.

Sus sentimientos bailaron entre el caos, la incertidumbre y el miedo porque uno de los momentos más duros para la profesional fue la comunicación de los fallecimientos. “Los psicólogos de emergencia también sentimos miedo porque no sabemos cómo va a reaccionar la persona”, señala.

Además, remarca que a la hora de hablar con los familiares tienen que “medir la distancia, el tono y el silencio. Nunca se suelta una noticia así de golpe y siempre se acompaña hasta que la persona puede sostenerla”.

Después llega la reacción, que suele estar repleta de gritos, negación, culpa y rabia, aunque otras veces es el silencio absoluto. Por ello, Atencia hace hincapié en que la labor de los psicólogos emergencistas “no es apagar esas emociones, sino sostenerlas sin que desborden al propio afectado. Hay que validar ese dolor porque es esperable y decirles que no se están volviendo locos porque lo que sienten es normal”.

Entre las personas que Atencia atendió también había policías, sanitarios y voluntarios. Hombres y mujeres acostumbrados a intervenir que, al enfrentarse a la magnitud de la tragedia, necesitaban su propio espacio de descarga.

Y así lo hizo una y otra vez porque en esta tragedia la profesional dejó “el traje de Susana en el coche y salí con el traje de psicólogo emergencista, me coloqué en último lugar, sin dejar de cuidarme, pero sí antepuse la necesidad de la persona en ese momento. Lo que me sostiene en esos momentos es el paciente porque me toca cuidarlo a él y luego ya me cuido yo”.

Técnicas defusing y debriefing 

Cuando les toca cuidarse a ellos mismo, los profesionales suelen utilizar dos ténicas que suelen utilizar en todas las invervenciones en las que trabajan. Una de ellas es la de defusing que según Atencia "es la técnica de ventilar emocionalmente". 

En la de debriefing trabajan durante un mes una vez que acaba la emergencia. "Es una técnica más estructurada. Tratamos de hilar toda la historia y no rellenar los huecos con falsa información porque yo puedo desmontar una verdad, pero no puedo desmontar una mentira". 

Continúa el trabajo en Huelva

Actualmente, Atencia y Tamara Andrades continúa su labor en Huelva. "Estaremos allí hasta que se entregue la última pertenencia, no han puesto límite de tiempo, ni ninguna barrera. La familia va primero, es la que manda y lo que necesite, lo tendrá", añade.