Adrián Marques

Adrián Marques Foto cedida

Sociedad

Adrián, el madrileño con la mejor nota en el Bachillerato Internacional: rechaza estudiar en EEUU para seguir en España

El estudiante ha obtenido un 13,833 y estudiará Arquitectura en la Universidad Politécnica.

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Las claves

Las claves

Adrián Marqués ha obtenido la mejor nota del Bachillerato Internacional en Madrid, con un 13,83 sobre 14 de acceso a la universidad.

A pesar de ser admitido en universidades de Estados Unidos y Londres, ha decidido estudiar Arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid.

Adrián destaca la importancia de la organización, el equilibrio entre estudio y vida personal, y recomienda a los estudiantes hacer lo que les gusta.

Su objetivo es aprovechar experiencias internacionales durante la carrera y sueña con trabajar en proyectos arquitectónicos en el extranjero.

Adrián Marqués conoció el resultado mientras estaba de viaje de Interrail con varios compañeros de clase. Tras un día que él mismo define como “bastante malo”, el grupo decidió consultar las calificaciones. Él fue el último en hacerlo.

Primero vio su nota de acceso a la universidad, un 13,83 sobre 14, y sospechó que podía ser una de las más altas.

Sin embargo, la confirmación llegó poco después gracias a una llamada de su madre. “Me llamó felicitándome por ser la nota más alta de Bachillerato Internacional cuando yo aún solo sabía mi nota”, recuerda el estudiante del colegio Virgen de Europa de Boadilla.

El estudiante, que fue admitido en universidades de Estados Unidos y Londres, ha decidido quedarse en España y comenzar una carrera de Arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid.

Organización

El curso de segundo de Bachillerato estuvo marcado por la organización. Su horario empezaba a las nueve de la mañana, pero tenía "bastante suerte" porque había muchas horas libres entre medias.

Estos parones entre clases los aprovechaban para estudiar en la biblioteca o descansar y, cuando llegaron las semanas decisivas, Adrián llegó a dedicar entre seis y siete horas diarias al estudio.

"Sabíamos que este último mes iba a ser más de estar todo el rato pintando los codos, entonces intentábamos aprovechar mucho la clase para descansar en las horas libres", comenta.

Su método consistía en preparar apuntes y resúmenes los primeros días y dejar la parte final para hacer ejercicios y exámenes prácticos. “Soy mucho más de hacer cosas prácticas que de memorizar”, afirma.

Precisamente, el mes de exámenes fue el momento más duro para Adrián, ya que "estaba en casa y es más difícil organizarte tu tiempo".

Bachillerato Internacional

El Bachillerato Internacional es una modalidad que fomenta el pensamiento crítico y el aprendizaje autónomo y que permite el acceso directo a universidades de todo el mundo.

Para este alumno, lo positivo de estos estudios es "que todo el mundo hace lo mismo, el mismo temario, mismos exámenes y globaliza mucho". Además, destaca que facilita el acceso a las universidades y el "irte fuera".

Otro aspecto clave es el temario. "Me gustaba que te permitiese mezclar las asignaturas de diferentes ramas de estudios", afirma. En su caso pudo hacer tecnología con business y además "meterle artes, que es lo que me gusta".

También recuerda el esfuerzo que supone la elaboración de la monografía, un trabajo de investigación desarrollado durante dos años que, en su caso, abordó en inglés sobre gestión empresarial.

Adrián Marques, junto a sus compañeros en la graduación

Adrián Marques, junto a sus compañeros en la graduación Foto cedida

Eligió Madrid

El excelente expediente le abrió las puertas de varias universidades internacionales, y fue admitido para estudiar Arquitectura en la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, y en el University College London, en Reino Unido.

Pese a tener estas grandes oportunidades internacionales, finalmente ha decidido quedarse en España y comenzar la carrera de Arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid.

Eso sí, no renuncia a su experiencia internacional. Su objetivo es realizar un intercambio durante la carrera y completar un máster en el extranjero. "Estaba mirando hacer el máster de arquitectura o un intercambio en la Universidad de Delft".

En cuanto a su futuro, lo tiene bastante claro: “Me encantaría estar trabajando en Tailandia haciendo complejos hoteleros”, asegura al imaginarse dentro de unos años.

Fuera del estudio

Pese al elevado nivel de exigencia del Bachillerato Internacional, Adrián rechaza la idea de que sacar buenas notas implique renunciar a la vida personal.

El alumno tiene claro que hay tiempo para todo: "Siempre nos reservábamos el viernes o el sábado para descansar. La verdad es que no hacíamos nada. Quedábamos al cine o a tomar algo".

Además, cree que han tenido "bastante suerte" de tener una "preparación previa", que les ha permitido tener más tiempo libre y descanso.

Uno de sus planes favoritos fuera de clase era cocinar junto a sus compañeros. "Nos gustaba mucho juntarnos a cocinar algo. Vamos a quedar para hacer una tarta y ahí estábamos toda la tarde haciéndola".

Además, una de sus grandes aficiones es la pintura, una disciplina que ha cultivado desde pequeño gracias a su madre, también arquitecta. Cree que ambas actividades le han ayudado a desconectar durante los meses más intensos del curso.

"Haz lo que te gusta"

Cuando le preguntan por el consejo que daría a quienes empiezan Bachillerato, no habla de estudiar más horas ni de sacrificar la vida social.

Su respuesta es mucho más sencilla: “Sobre todo, que hagan lo que les gusta”. Cree que disfrutar con lo que uno estudia hace mucho más fácil organizarse y mantener la motivación.

Y también desmonta uno de los tópicos más repetidos sobre los alumnos con expedientes brillantes.

“Creo que es un poco mentira”, responde cuando escucha que sacar las mejores notas implica no tener vida social. “He estado estresado y con nervios, pero eso no me ha privado de seguir hablando con la gente o quedando".

Porque, después de lograr una de las mejores calificaciones del Bachillerato Internacional, Adrián tiene claro que el éxito no depende solo de las horas de estudio,sino también de encontrar un equilibrio entre el esfuerzo y disfrutar del camino.