Sonsoles Ónega.

Sonsoles Ónega. Europa Press

Sociedad

Sonsoles Ónega, 48 años: "Mi infancia fue asalvajada. Salía de Madrid y era otro mundo, sin tiempo ni obligaciones"

La presentadora vivió los veranos de su niñez en Mosteiro, una aldea de Lugo

Más información: La aldea de 200 habitantes de Lugo donde nació Fernando Ónega y en la que su hija Sonsoles pasó su infancia

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Las claves

Las claves

Sonsoles Ónega recuerda su infancia "asalvajada" en Mosteiro, una aldea de Lugo, lejos de obligaciones y tecnología.

La periodista destaca la influencia de sus abuelas, mujeres trabajadoras y cuidadoras, que marcaron su apego a la tierra y la familia.

Ónega es líder de audiencia con 'Ahora Sonsoles' en Antena 3 y ganó el Premio Planeta 2023 por su novela 'Las hijas de la criada'.

Confiesa que, pese a adaptarse a la vida urbana, siempre ha sentido una conexión y nostalgia por el entorno rural.

Sonsoles Ónega es una mujer apasionada de los medios de comunicación y una de las grandes presentadoras a nivel nacional en televisión.

Es líder de las tardes con su programa de Ahora Sonsoles en Antena 3 y ganadora del Premio Planeta con su novela Las hijas de la criada.

La presentadora nació en Madrid, pero los veranos de su infancia los pasó en una pequeña aldea de Lugo, Mosteiro, de donde es originario su padre, Fernando Ónega.

Los pueblos

La presentadora, en una entrevista con SEMANA, recuerda cómo fueron sus veranos en Mosteiro y la relación de la aldea con su conexión con la naturaleza, la tradición y los animales.

"Me encantan las ciudades y la vida en las ciudades, pero aterrizo cuando llego a un pueblo. Me gusta el ritmo de los sitios pequeños, y sobre todo, ese respeto a los orígenes. Tengo algo de todo eso", confiesa.

Abuela paterna

Sonsoles, también habló sobre su abuela paterna, Angelita, que junto a su abuelo, José Ramón, trabajó en el campo toda su vida.

"Desde recoger patatas y berzas hasta sacar el ganado de las cuadras. Luego ella era muy señora, se ponía sus collarazos, que supongo que eran falsos, para estar guapa. Eran mujeres que cuidaban de sí mismas y de todos los demás. Eran cabezas de familia".

Travesuras

Durante todos aquellos veranos, la periodista recuerda pasar los meses en plena naturaleza y de una manera muy distinta a la que la viven sus hijos.

"Me recuerdo asalvajada. Salía de Madrid y era otro mundo, sin tiempo, sin obligaciones. Fue una infancia tan distinta a la que pueden tener mis hijos ahora, sin maquinitas, buscando babosas, cortando ortigas para pinchar a mi hermana", admite.

Rural

Admite ser una mujer que vive acomodada a los usos y costumbres de la ciudad, sin embargo, confiesa que la idea de vivir en un entorno rural siempre se le ha pasado por la cabeza.

"Esa querencia al pueblo la he tenido ahí. Nunca me he desvinculado. Creo que todos tenemos esa ensoñación. Antiguamente decíamos 'pondré una mercería cuando me retire' y ahora es 'me iré a vivir al campo'. Eso está ahí", confiesa.

Reto familiar

Mosteiro, la aldea en la que se crió en sus veranos, es pequeña, de unos 400 habitantes y está a media hora de Lugo. En la actualidad, no tiene amigos allí, pero la familia todavía tiene la casa de su abuela.

"Eso sí, con necesidad de hacerla habitable. Ese es un reto o una asignatura pendiente de la familia. En los pueblos es donde uno puede encontrar su raíz, su origen más verdadero", comenta.

Abuela materna

La presentadora también admite que su abuela materna era madrileña.

"Nació en la Puerta de Toledo, cuando Madrid era un pueblo y se revivía a las parturientas con un caldo de gallina; también tenía mucho apego a la tierra. Ella siempre decía: "¡Si nosotras hubiéramos tenido Facebook!". Estoy convencida de que hubieran conquistado el mundo".

Literatura y televisión

Sonsoles Ónega estudió Periodismo en la CEU San Pablo de Madrid y lleva 4 años presentando el programa 'Y ahora Sonsoles' en las tardes de Antena 3. Además, anteriormente estuvo 17 años en la plantilla de Mediaset.

A día de hoy, se encuentra en un buen momento tanto profesional como personal. "No le pido mucho más a la vida que poder seguir haciendo lo que me gusta y conservando los sueños que vas postergando porque el presente no te va del todo mal", confiesa.

En 2023 ganó el Premio Planeta por su novela "Las hijas de la criada". Para ella, sentarse a escribir supone un momento de evadirse en medio de toda la vorágine de la semana. "Me ‘destacona’ y me permite pisar acera, soy inmensamente feliz".

Además, en relación a su trabajo, confiesa que no suele tener tiempo para cogerse fines de semana largos, porque el periodismo es estresante y un programa diario, muy exigente. "Requiere de válvulas de escape bien reguladas, pero yo creo que las tengo", finaliza.