Una dueña con su perro.

Una dueña con su perro.

Sociedad

Ya está confirmado: multas de 50.000 € por dejar a tu perro solo 24 horas y prohibido dejarlos en una terraza

Los propietarios deben cumplir nuevos límites de supervisión, registrar a sus mascotas y evitar prácticas como dejarlas en terrazas o vehículos.

Más información: Ya entró en vigor: si pierdes tu mascota debes denunciarlo en 48h, es una infracción multada con hasta 10.000 euros

Publicada
Las claves

Las claves

La Ley 7/2023 prohíbe dejar a un perro solo más de 24 horas y a otros animales más de tres días consecutivos.

Las multas por dejar solos a los animales pueden alcanzar los 50.000 euros si sufren daño o sufrimiento.

Está prohibido mantener de forma continuada a mascotas en terrazas, balcones, trasteros, sótanos o vehículos.

La identificación con microchip es obligatoria para perros, gatos y hurones; no cumplirlo puede suponer sanciones de hasta 50.000 euros.

La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales ya está plenamente en vigor y ha introducido cambios relevantes en la vida diaria de miles de dueños de mascotas.

Esta medida protege a todos los animales de España, en Madrid hay 497.426 animales de compañía registrados, según datos de principios de 2025. Hay 323.175 perros y 174.251 gatos.

Entre las medidas más llamativas, la norma fija límites claros al tiempo que los animales de compañía pueden permanecer solos en casa.

El punto de partida de esta legislación es un principio que ya figura en el marco europeo y en el Código Civil español: los animales son seres dotados de sensibilidad y, por tanto, deben ser protegidos frente a situaciones que puedan afectar a su bienestar.

A partir de ahí, la ley concreta obligaciones para los propietarios. Una de las más destacadas es la prohibición de dejar sin supervisión a cualquier animal de compañía durante más de tres días consecutivos.

En el caso de los perros, la restricción es mayor: no está permitido que permanezcan solos más de 24 horas seguidas.

El incumplimiento de esta norma está tipificado como infracción leve, con sanciones que oscilan entre los 500 y 10.000 euros. Sin embargo, si el tiempo que el animal está solo provoca daño o sufrimiento al animal, la conducta puede escalar a infracción grave, lo que eleva las multas hasta los 50.000 euros.

La ley también pone el foco en otras prácticas habituales. Mantener de forma continuada a perros, gatos u otros animales domésticos en balcones, terrazas, azoteas, trasteros, sótanos y dentro de vehículos está prohibido.

Pero más allá de estas limitaciones, la norma introduce un marco más amplio que busca reforzar la protección de los animales en todos los ámbitos.

En paralelo al endurecimiento de las sanciones, se refuerzan obligaciones que, aunque no son nuevas, siguen generando dudas entre los propietarios, como la identificación obligatoria mediante microchip.

En España, uno de cada tres hogares convive con al menos un animal de compañía. Perros y gatos han pasado de ser simples mascotas a ocupar un lugar central en muchas familias, lo que ha impulsado la necesidad de actualizar la normativa para adaptarla a esta realidad.

En este contexto, el microchip se convierte en una pieza clave. Este dispositivo, del tamaño de un grano de arroz, funciona como una matrícula que vincula al animal con su responsable legal. Si perros, gatos y hurones no está identificados, las sanciones van desde los 10.000 a los 50.000.

La ley es clara: perros, gatos y hurones deben estar identificados y registrados en el sistema autonómico correspondiente. No hacerlo ya no se considera un simple descuido administrativo, es una infracción grave, con sanciones que desde los 10.000 hasta los 50.000 euros.

El régimen sancionador de la normativa se articula en tres niveles. Las infracciones leves, como ciertos incumplimientos formales sin consecuencias directas para el animal, se castigan con multas de entre 500 y 10.000 euros.

Las graves (entre las que se incluyen la falta de identificación) alcanzan los 50.000 euros, Y en los casos más extremos, considerados muy graves, las sanciones pueden llegar hasta los 200.000 euros.

Con este conjunto de medidas, la normativa pretende reforzar la responsabilidad de los propietarios y garantizar unas condiciones de vida adecuadas para los animales de compañía.