Ángel Sebastián Vargas, Carlos Sánchez y Jorge Valverde, creadores de Amadeus, la aplicación con IA ganadora del tercer puesto de OdiseIA 2026.
Los 3 alumnos de FP premiados por la 'app' que traduce el lenguaje de signos a texto con IA: "Se ha interesado la ONCE"
Bajo el nombre de Amadeus, el proyecto madrileño ganó el tercer premio del Hackathon 2026 de OdiseIA4Good.
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Ángel Sebastián Vargas hace unos años tuvo una idea para ayudar a las personas sordas: una aplicación que tradujera el lenguaje de signos a texto. Ahora, su propuesta ha ganado el tercer puesto de un concurso e incluso la Fundación ONCE se ha interesado por ella.
En concreto, fue uno de los seis premiados de los 112 equipos participantes en el Hackathon 2026 de OdiseIA4Good -del Observatorio del Impacto Social y Ético de la Inteligencia Artificial-. Grupos de todo el mundo con todo tipo de proyectos basados en inteligencia artificial. Algunos de grandes empresas y otros de pequeñas startups.
Ángel, junto con sus compañeros Jorge Valverde y Carlos Sánchez, bautizaron su proyecto como Amadeus —debido a la condición del célebre músico Amadeus Mozart—. Se trata de tres chicos de entre 19 y 20 años que se conocieron estudiando la Formación Profesional de Desarrollo de Aplicaciones Web en Davante Medac, en el centro ubicado en el municipio madrileño de Fuenlabrada.
Tres apasionados por la inteligencia artificial y el desarrollo web y su capacidad para generar impacto social, que decidieron juntarse para hacer su TFG en torno a la idea que previamente había tenido Ángel.
Él, originario de Perú, llegó a Madrid hace dos años movido por su curiosidad desde adolescente por el mundo de la programación. "En mi país el problema es que se centran más en la parte educativa que en la parte práctica. Quería llegar aquí para poder profesionalizarme en esto y tener una carrera luego", cuenta.
Amadeus
"La idea se me ocurrió al conocer a personas sordas que me contaban que incluso el comunicarse con su familia les costaba. No podían expresarse abiertamente sin problemas porque su familia en ocasiones no llegaba a entender la lengua de signos", explica.
A raíz de ahí, empezó a darse cuenta de que "la comunidad con discapacidad auditiva tenía muchos problemas para poder incluirse en la sociedad". "En la escuela no cuentan con intérpretes; tampoco en los servicios públicos, las administraciones...".
El equipo de Amadeus trabajando en el proyecto.
Les trasladó esta problemática a sus compañeros y comenzaron a trabajar en lo que llamarían Amadeus. Al avanzar con el proyecto, vieron "el potencial que tenía" y decidieron intentar llevarlo un paso más allá. "Queríamos darle visibilidad, así que buscamos concursos en los que poderlo presentar", comenta Ángel, como portavoz de su grupo.
Su intención es convertirlo en una startup y que se llegue a implantar en instituciones. "Nos gustaría que se pudiera usar en hospitales, centros educativos o a través de un dispositivo para que cualquiera pudiera acceder a ella".
Afirma así que el hackathon de la organización OdiseIA —celebrado en el Espacio Pablo VI de Madrid a finales de febrero durante tres días— sirvió de carta de presentación de su proyecto a fundaciones y asociaciones. "En el concurso justamente se nos acercó un representante de la Fundación ONCE, que se interesó y nos comentó que lo presentáramos en la organización y lo revisarían", señala.
El proyecto consiste en una aplicación que funciona mediante inteligencia artificial para traducir a texto los gestos del lenguaje de signos previamente grabados o captados en tiempo real mediante una cámara. "Fue lo más difícil de lograr. Había que meter demasiadas imágenes y datos para que la IA aprendiera con precisión".
Imagen de prueba de la aplicación.
Tras dos meses y horas de trabajo, finalmente consiguieron que la IA identificara los signos y los conceptos. Aunque asegura que todavía "hay cosas que pulir".
No obstante, el premio incluye un programa de preparación avanzada en comunicación para startups, orientado a rondas de inversión y acceso a financiación. A través de una mentoría especializada, trabajarán en la construcción de un relato inversor sólido, el refinamiento de su discurso y el entrenamiento para presentaciones ante potenciales inversores.
"Creemos que es algo muy innovador. En Internet solo hemos encontrado parecido un modelo 3D que traduce texto a lengua de señas, pero es demasiado primitivo", comenta. "Estamos muy seguros con el proyecto. En el concurso había mucho nivel, algunos ya eran ingenieros, pero nuestra iniciativa no existe y tiene un impacto social muy alto".
Todos los premiados
El hackathon tenía la premisa de realizar una plataforma o aplicación programada con IA que resultara novedosa y ayudara de alguna forma a colectivos vulnerables.
De los 112 equipos inscritos, 88 alcanzaron la fase final y 39 compitieron presencialmente. En total, la organización otorgó un premio a seis iniciativas que demuestran cómo la IA puede convertirse en una herramienta concreta para mejorar la inclusión, la accesibilidad y la prevención social.
Además de la propuesta de Ángel, Carlos y Jorge, dos más son también de madrileños. En el tercer puesto quedó el proyecto de WeAgain, Medscan (un organizador de medicinas para personas mayores). Son cinco estudiantes de primero y segundo de la Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología (UDIT).
En el sexto puesto quedó Rise It, una app y pequeña startup que ayuda a centros educativos a detectar tendencias depresivas y ansiosas en los alumnos. Es una creación de tres jóvenes graduados recientemente en sus respectivas carreras: Alex Alcolea, estudiante de máster (MBA+Project management) y creador de la idea tras una "complicada depresión" por la que dejó los estudios y se alejó de su familia y amigos; Alejandra Saavedra, psicóloga y criminóloga con más de 70.000 seguidores en redes sociales, y Adrián Pedrero, desarrollador del software.
Fue en Ávila donde cayó el primer premio con la propuesta de un grupo de dos alumnos del curso de especialización de Big Data e Inteligencia del IES Vasco de la Zarza: Aula+, un agente diseñado para ayudar a los centros educativos a anticipar y coordinar adaptaciones pedagógicas para niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
El quinto premio fue para otro equipo del mismo instituto con su trabajo Inclusivjob, formado por Diego, Darío y César. Este trata sobre una plataforma diseñada para la búsqueda de trabajo para personas con discapacidad, con diferentes diseños adaptados a todo tipo de situaciones.
Por su parte, el segundo premio se lo llevó un grupo multidisciplinar de ocho personas (Social Justice, Communication, Legal, Digital, AI) de la empresa farmacéutica catalana Ferrer. Su proyecto, MentorIA, es una aplicación web orientada a jóvenes en situación de riesgo que combina análisis de datos y orientación educativa para personalizar contenidos formativos según intereses y aspiraciones profesionales.
Además, en la categoría online se reconoció el proyecto E-Reader de la Universidad Nacional de Loja en Ecuador.