Fachada de la Audiencia Provincial de Madrid ubicada en la Calle Santiago de Compostela, 96, en Madrid.

Fachada de la Audiencia Provincial de Madrid ubicada en la Calle Santiago de Compostela, 96, en Madrid. Europa Press

Sociedad TRIBUNALES

Dos años de cárcel por hacer creer a una mujer que llevaba puesto un condón durante el sexo sin ser cierto

La sentencia relata que el acusado sí acató otras exigencias de la mujer, como la prohibición de ciertas palabras o tocamientos, pero le engañó para no usar preservativo.

18 enero, 2024 12:36

La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a dos años de prisión a un hombre que mantuvo relaciones sexuales con una mujer haciéndole creer que llevaba puesto un condón, sin ser cierto.

Así lo establece una sentencia fechada el pasado 12 de enero, que relata que el acusado, aquella noche del 14 de junio de 2022, en el domicilio de él, "hizo creer a la víctima que se había puesto el preservativo y lo determinante es que no lo hizo, sin que exista causa que lo justifique".

Por ello, el tribunal de la Sección Quince, conformado por las magistradas María de los Ángeles Montalvá, Carmen Herrero y Josefina Molina, le considera autor de un delito de abuso sexual. Según expone la resolución, el condenado supo que su conducta podía ser considerada ilícita.

Aun así, pese a que la joven, antes de comenzar las relaciones sexuales explicitó su intención de usar el profiláctico por temor al contagio de una infección o a un embarazo no deseado, el varón —Sergio, nacido en 1992 en Madrid no utilizó condón durante el sexo.

Y esta decisión, a ojos del tribunal, atenta contra la libertad sexual de la víctima, que había impuesto como "condición ineludible" para mantener relaciones íntimas el uso del condón. Por ello, el condenado deberá indemnizar a la mujer con 5.000 euros, por los daños morales causados. En el juicio, celebrado el pasado 19 de diciembre, la fiscal del caso, Paula Durán, solicitó cuatro años de prisión para el acusado. La abogada de la víctima pidió una condena de cárcel de un lustro de duración.

La retirada subrepticia del preservativo —o el hecho de no usarlo, como sucede en este caso, pese a que la otra persona desconoce este dato— recibe el nombre de stealthing, término que proviene del inglés y se traduciría como "en sigilo". No existe mucha jurisprudencia al respecto sobre esta cuestión, aunque algunas resoluciones, como ésta, comienzan a abordar el asunto.

El hombre y la mujer se habían conocido a través de una aplicación de citas, denominada Bumble y en la que son las mujeres las únicas que pueden iniciar la conversación con otro usuario. De acuerdo con la sentencia, antes de comenzar las relaciones sexuales en el domicilio del condenado, ambos conversaron sobre sus preferencias íntimas. Por ejemplo, ella le manifestó a él que prefería no utilizar el término "follar" durante la charla. En su lugar, aludirían al sexo con la letra F. Tampoco estaban permitidos los besos o emplear la palabra "cachondo".

Otra de las exigencias que verbalizó era que el acusado debía ponerse un condón durante el sexo. En un momento de la noche, la joven le dijo: "Te quiero F", de acuerdo con lo pactado previamente. Así, el varón apagó la luz de su habitación y comenzaron a mantener relaciones sexuales con penetración.

Minutos más tarde, la víctima —Esther, nacida en 1995— comprobó que el acusado no llevaba preservativo y, según la sentencia, "quedó en shock". Hasta entonces, "confiada", no lo había comprobado. El hombre le pidió disculpas al momento y achacó la situación a "un malentendido".

Tras ello, la joven frenó las relaciones sexuales, se duchó y se marchó del domicilio, camino de un hospital, donde le diagnosticaron "nerviosismo y tendencia al llanto". Actualmente, sigue recibiendo atención psicológica. Por su parte, el condenado padece un "trastorno esquizoide de la personalidad".

Según reprochan las juezas en su sentencia, si el acusado aceptó ciertas condiciones impuestas por la mujer —por ejemplo, sustituir el término "follar" por "F" o la prohibición de tocamientos en ciertas zonas y de los besos—, también debió haber usado preservativo, como exigió la mujer. De hecho, tal y como expone la sentencia, de todas las normas que acató, esta era "la más importante" para ella.