Elizabeth Clapés, psicóloga, creadora de contenido y escritora de libros autoayuda.

Elizabeth Clapés, psicóloga, creadora de contenido y escritora de libros autoayuda. Alejandro Ernesto

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Elizabeth Clapés, la psicóloga top ventas con 1M en redes: "Estaba con un maltratador; necesitaba una escapatoria"

Llega a Madrid el 24 de mayo como parte de su gira de conferencias 'Querida yo: tenemos que hablar', que tendrá paradas por toda España.

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Las claves

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Elizabeth Clapés, conocida como 'Esmipsicologa', es una psicóloga y autora con más de un millón de seguidores en redes y cinco libros superventas.

Durante la pandemia, Clapés comenzó a crear contenido en redes como vía de escape ante una relación de maltrato que sufrió con su pareja de entonces.

Actualmente dirige una plataforma online de terapia, coordina un máster en la UDIMA y realiza conferencias sobre terapia de pareja, sexualidad y trauma.

Clapés defiende la divulgación sobre salud mental en redes, aunque reconoce los riesgos de simplificar mensajes y la importancia de no patologizar emociones normales.

Elizabeth Clapés (Ibiza, 1997) siempre soñó con escribir. Sin embargo, a la hora de tener que elegir su formación, se decidió por la psicología, su otra vocación. Ahora, y pese a que jamás se lo llegó a imaginar, ha encontrado la forma de aunar todas esas facetas.

Y es que en 2020, en medio de la cuarentena por la pandemia de covid-19, una etapa complicada de su vida le impulsó a realizar vídeos como vía de escape en sus redes sociales. "Yo estaba encerrada en casa con un maltratador. Con mi pareja de aquel momento, que era un maltratador", afirma.

"Necesitaba una escapatoria a la situación que yo tenía. Y vi las redes sociales como una opción. Una cuenta anónima desde la cual expresarme y hablar de lo que yo quería. Porque yo en mi vida personal, lamentablemente, estaba muy cohibida. Y también era una forma de hacer algo de lo que él no tuviera constancia. Hasta que lo descubrió y me dijo que era de frikis".

"Y mira dónde está la friki", apostilla ahora: tiene más de un millón de seguidores en sus redes sociales, cinco libros top ventas en el género de autoayuda a nivel mundial, tiene su propia plataforma de terapia online, es coordinadora y docente de Máster en la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) y realiza conferencias por todo el país, ya que está considerada una de las divulgadoras más influyentes de la psicología hispanohablante.

En sus redes sociales, sus vídeos versan exclusivamente sobre contenidos que tienen que ver con su especialización: terapia de pareja, sexualidad y trauma. Sin embargo, Elizabeth Clapés (más conocida por su nombre de usuario Esmipsicologa) se abre con Madrid Total en una cafetería de Lavapiés para contar lo que hay más allá de lo que divulga.

Elizabeth Clapés, psicóloga, creadora de contenido y escritora de libros autoayuda.

Elizabeth Clapés, psicóloga, creadora de contenido y escritora de libros autoayuda. Alejandro Ernesto

Será en la capital donde, precisamente, haga una de las primeras paradas de su nueva gira de conferencias que lleva por nombre el de su primer libro: Querida yo: tenemos que hablar (de la editorial Penguin Random House). Será el 24 de mayo, tras pasar por Valencia, y siguiendo por Barcelona, A Coruña, Bilbao, Málaga, Sevilla, Granada y Gran Canaria.

Una "guía para aprender a vivir de forma más amable con nosotros mismos, evitando el sufrimiento innecesario", como avanza en sus redes sociales.

—Pregunta.- ¿Con qué objetivo escribe sus libros y hace los vídeos?

—Respuesta.- Ayudar en grande lo que ayudamos en pequeño. Los psicólogos que están pasando consulta salvan vidas y las acompañan de formas muy bonitas. Y yo pienso que ojalá esto lo escuchase todo el mundo y no solo un paciente en terapia.

—P.- Hay quien critica que psicólogos hagan videos en plataformas como TikTok. Dicen que no se puede generalizar. ¿Le preocupa que simplificar mensajes para redes acabe banalizando problemas complejos?

—R.- Esto me pasa y me va a pasar siempre. No lo puedo evitar porque, así como no puedes decir nada que sea 100% generalizable, también es imposible hacer un video por cada situación específica. Se intentan hacer mensajes genéricos que apliquen a una gran cantidad de personas. Pero esas personas también tienen un trabajo de interpretación para saber si les aplica o no les aplica.

A mí me han llegado a decir, hablando de las faltas de respeto en pareja, que es que a él/ella no le aplica porque tiene un problema de salud mental por el que pierde mucho el control de sus impulsos y que no por eso es una mala persona, que tampoco conozco su circunstancia específica... Pues entonces este contenido no es para ti Es decir, si hay un video que a mí no me aplica, simplemente sigo deslizando. Pero es imposible crear contenido con el que se identifique todo el mundo, y no por eso nos tenemos que mantener callados.

—P.- Hoy todo el mundo habla de ansiedad, apego, autoestima… ¿Estamos más conscientes o más obsesionados? ¿Existe el riesgo de patologizar emociones normales?

—R.- Hay un problema con patologizar, claro, pero si luego realmente vas a terapia y lo hablas con tu psicólogo y te dice que no te preocupes, simplemente son rasgos tuyos o es algo que tiene que ver con una herida emocional, un trauma, y no es que tengas un trastorno.

Creo que es peor no tener información. Creo que la información es poder y se puede utilizar para mal, evidentemente, pero entre una cosa y otra elijo tenerla. Entre el riesgo de sobrepreocuparse y el de silenciarlo, obviamente hay que encontrar el equilibrio.

—P.- Habla de que antes ir a terapia era algo tabú. ¿Cuándo empezó a normalizarse?

—R.- El covid trajo muchos problemas de salud mental. Yo lo he notado mucho. A raíz de ahí se ha hecho una gran campaña de divulgación, de prevención y de concienciación en redes sociales. Ahora ha pasado a ser algo bueno. Cuando alguien dice que va a terapia, ya lo ven como algo bueno, no con vergüenza.

Elizabeth Clapés en la cafetería de Lude de Madrid donde realizó la entrevista con EL ESPAÑOL.

Elizabeth Clapés en la cafetería de Lude de Madrid donde realizó la entrevista con EL ESPAÑOL. Alejandro Ernesto

—P.- ¿Se ha sentido alguna vez atrapada en la imagen que proyecta en redes?

—R.- Los psicólogos tenemos una imagen muy blanca y muy limpia. Se nos atribuyen obligaciones. De ser moralmente perfecto... Y no lo somos. Yo convivo con ello, con la presión que supone.

Creo que todos, cuando estamos en casa, en privado, somos de una forma. Si nos grabas las 24 horas, en algún momento alguien nos juzgaría para mal. Yo soy una persona supernormal. Intento en redes sociales ser lo más neutra posible.

—P.- En sus vídeos y libros habla de gestión emocional, apego, relaciones… ¿Cuánto de eso lo ha tenido que trabajar en sí misma?

—R.- Esto de en casa del herrero, cuchara de palo. Los psicólogos lo cumplimos. Pero porque somos personas de verdad. La gente no se imagina hasta qué punto somos personas supernormales, que simplemente tenemos una serie de conocimientos que otras personas no tienen sobre un tema.

Cometo errores y hay cosas que digo: "Con lo que yo recomiendo a las personas que acompaño...". Por ejemplo, yo, que estoy especializada en terapia de pareja, hay veces que las discusiones de pareja no las he gestionado nada bien: he cortado el turno de palabra al otro, en lugar de permitirle comunicarse he dicho que no quiero hablar... Hay veces que mi pareja me ha hecho bromas con esto de "anda, la terapeuta".

—P.- Su pareja actual, que no es con quien estuvo en la pandemia.

—R.- No, no. Después de salir [de la cuarentena], dejé la relación. Fue muy duro. Lo dejé por maltrato; violencia física, en este caso. Y luego ya conocí a un hombre maravilloso que siempre me ha apoyado desde el primer día y que nunca me ha dicho que esto fuera de frikis.

—P.- ¿Cree que abrirse la cuenta le ayudó a dar ese paso?

—R.- Yo no hablaba sobre violencia de género, hablaba sobre salud mental. Simplemente era un lugar donde poder ser sin que nadie me castigara por existir.

¿El expresarme me dio fuerza? Realmente, no sé. La ruptura con esta persona era algo que tenía que pasar. Yo ya había hecho varios amagos de dejarlo; había mucha violencia física... Si no salía por voluntad propia, salía con las patas por delante. Era una situación muy delicada y hubiese salido aunque no hubiera redes sociales, pero estas me ayudaron a sobrellevar la situación con un poquito más de ligereza.

—P.- Antes de la pandemia, tenía una consulta. ¿Cómo acabó naciendo Esmipsicóloga, la plataforma que ahora coordina?

—R.- Tenía muchos pacientes y no llegaba, no daba abasto. Hacía terapia de pareja y empecé a repartírmelos con una compañera. Cuando tampoco podíamos las dos, se lo dijimos a una amiga más. Y así continuamente hasta que construimos una estructura.

Desembocó en lo que es ahora, que somos aproximadamente 50. Hay psicólogos, psiquiatras, médicos especialistas en medicina integrativa y nutricionistas. Es una plataforma multidisciplinar de salud.

—P.- ¿Qué ofrece en las conferencias diferente a los libros?

—R.- Lo que más se espera de una conferencia es una conexión en directo y presencial con el público. Hablar de temas de los que no hablo en redes sociales porque quizá requieren más extensión. Hay cosas que yo creo que no podemos decir porque es delicado y hay cosas que es mejor hablar con alguien delante. Y que yo pueda ver las caras; que yo pueda ver cómo respira ese público con ciertos temas. Es un feedback que no siempre es directo ni voluntario.

Espero que las personas, cuando salgan, me digan que les ha hecho un click. Aparte de que se entretengan y se rían, porque también nos reímos, que también se emocionen en ciertos momentos y se vayan sintiendo que les ha aportado algo.

Elizabeth Clapés durante la entrevista con EL ESPAÑOL.

Elizabeth Clapés durante la entrevista con EL ESPAÑOL. Alejandro Ernesto

—P.- Hay muchos psicólogos que escriben libros y divulgan. ¿Qué cree que tienen los suyos para tener tanto éxito?

—R.- Lo que me dicen es que es como tener una amiga que es psicóloga y que te recomienda desde el cariño. Esa frase me la dicen mucho: "Leo tus libros y es como si me estuvieses hablando a mí". Creo que la gente conecta mucho con el tono, con el cariño que le pongo, porque realmente lo hago. Yo siempre que hablo en público me imagino que estoy hablando a una persona que tengo delante, porque al final es lo que sucede, que cada uno te escucha de forma individual.

—P.- ¿Qué piensa de todo este éxito cuando se pone a analizarlo?

—R.- Es muy heavy. Yo hay veces que voy a una librería y veo mi nombre en una estantería y se me eriza la piel. Me emociono. Ya han pasado tres años desde mi primer libro y llevo cinco. Y no me ha pasado esto que dicen de que cuando pasa el tiempo lo dejas de valorar tanto.

Hay veces que me paro y miro atrás y digo: "Si le llegan a decir a la Elizabeth que estaba en la cuarentena, encerrada con un maltratador, que iba a estar aquí con un hombre maravilloso y encima con una carrera profesional preciosa...".

Y haciendo lo que yo quería, que era escribir libros. Es mi parte favorita de mi trabajo. Si tengo que elegir entre seguir siendo psicóloga o escritora, me quedo con los libros. No necesito reconocimiento público, no necesito fotos ni que me paren por la calle.

—P.- ¿Tiene el sexto libro ya en mente?

—R.- Yo siempre tengo en mente libros. La respuesta a la pregunta de si estoy escribiendo uno nuevo siempre es sí. Porque antes de entregarlo, yo ya he hablado con mi editora del siguiente.