Patones de Arriba.

Patones de Arriba.

Ocio

El pueblo de sierra fundado en el siglo XVI y declarado Bien de Interés Turístico que es una joya de paisajes creados por el agua

Este pequeño municipio es uno de los más bonitos de la Comunidad de Madrid y se ha revalorizado por su poder turístico en los últimos años.

Más información: Los dos peores colegios de Madrid según la PAU: sus alumnos no llegaron ni al 4 de nota media en Selectividad.

Publicada

Las claves

Patones, fundado entre los siglos XVI y XVII, es considerado uno de los pueblos más bonitos de Madrid y ha sido declarado Bien de Interés Turístico.

El municipio está dividido en Patones de Arriba y Patones de Abajo, destacando por su arquitectura negra y paisajes moldeados por el agua.

A pesar de su pequeño tamaño y escasa población, atrae a miles de visitantes cada semana por su historia, belleza natural y rutas de senderismo.

Patones es famoso por leyendas como la de su propio "rey" y por ser el único pueblo de la zona al que no llegaron las tropas de Napoleón.

Dentro del amplio recorrido turístico que se puede hacer en una comunidad tan bonita como Madrid, son sus pequeños rincones los que marcan de verdad la diferencia. Muchas de las calles de la capital son realmente bonitas. Y la mayoría de sus monumentos merecen la pena ser visitados. Sin embargo, son sus pueblos los que de verdad juegan un papel totalmente diferencial.

Los pequeños municipios que forman parte de la región central de España, además, guardan grandes sorpresas en su interior. Sin ir más lejos, muchos de ellos no son conocidos a nivel nacional y es precisamente por eso por lo que conquistan cuando son visitados.

Muchos turistas que llegan hasta la Comunidad de Madrid, o incluso los propios habitantes de la capital, no son conscientes de la belleza que tienen a solo unos kilómetros de distancia. Pequeños reductos donde podemos descubrir grandes momentos de la historia y, a la vez, parajes naturales repletos de vistas que enamoran al segundo.

Poco a poco, este tipo de destinos se han ido haciendo cada vez más conocidos. Una de sus grandes ventajas es que muchos de ellos pueden ser visitados mientras se pasan unos días en la capital. O incluso se puede hacer una ruta por varios de ellos, contemplando así sus diferentes estilos y, sobre todo, comparando unos con otros para elegir los más impresionantes.

Es lo que sucede, por ejemplo, con uno de los destinos más demandados de la Comunidad. Sobre todo, en los alrededores de Madrid. Es Patones, para muchos, el pueblo más bonito de Madrid en clara pugna con otros destinos conocidos como Aranjuez, Chinchón, Buitrago de Lozoya o La Hiruela.

¿Qué tiene de especial Patones?

Patones es un pequeño rincón de la Comunidad de Madrid que se sitúa al nordeste de la región. Apenas cuenta con unos 600 habitantes. Sin embargo, sus calles están repletas de gente durante el día, ya que cada semana recibe a miles de visitantes.

Se trata de un pueblo que vive en permanente ebullición y que emana vitalidad por los cuatro costados, ya que nunca descansa. Siempre se mantiene activo. Además, es un municipio que tiene idiosincrasia propia.

Esto es así porque está formado por dos pequeños municipios en sí mismos. Por un lado, Patones de Arriba y por el otro Patones de Abajo. Aunque lo realmente llamativo es lo que tiene que ofrecernos el primero de ellos, sobre todo porque se trata de uno de los ejemplos de arquitectura negra más impactantes de todo el país.

Además, tal y como explican desde su departamento de turismo, se trata de un pueblo cuyos paisajes más bellos han sido creados y moldeados por la acción del agua. Este grandioso municipio madrileño a solo una hora del centro de la capital tiene también la virtud de que es perfecto para visitar en cualquier momento del año. Sea cual sea la estación, Patones estará radiante.

Esta villa se define a sí misma como "un pueblo escondido entre montañas, de paisajes creados por el agua, de una antigua ciudad romana, de huertas regadas por las aguas de un canal centenario y con numerosas infraestructuras hidráulicas". No obstante, no todo son ventajas en Patones, ya que lo primero que tenemos que tener presente es que es un pueblo nada fácil de recorrer.

El motivo son sus calles constantemente empedradas y llenas de cuestas, por lo que a pesar de ser pequeño, nos supondrá un pequeño esfuerzo y requerirá de un gran propósito visitarlo al completo. Además, tiene un peculiar origen, ya que responde a un asentamiento producido en la ladera de la montaña entre los siglos XVI y XVII.

Parte de su belleza también reside en lo aislado que se encuentra, sobre todo la zona de Patones de Arriba, situada en la ladera norte y marcada en su totalidad por la influencia de la arquitectura de pizarra. Por si fuera poco, desde sus inicios ha conservado a la perfección su esencia de comunidad agrícola de subsistencia.

Sobre esta pequeña localidad recaen algunas leyendas como que fue el único pueblo de la zona al que no consiguieron llegar las tropas de Napoleón. Además, el hecho de estar tan aislado le llevó a tener incluso "rey propio", que realmente era una figura que ejercía autoridad, pero sin pertenecer a ninguna monarquía ni nada que le pareciese. A pesar de que pertenecía a la jurisdicción de Uceda, este estaba tan lejos que se terminó por solicitar su independencia.

La despoblación afectó mucho a este municipio que empezó a recuperar algo de vida en la década de los 70, cuando se potenció su carácter turístico, ese que lo envuelve todo hoy día. Y es que, si pasamos por este pequeño rincón entre montañas y arroyos, no podemos marcharnos sin visitar, por ejemplo, la Fuente Nueva o sin subir hasta el Cerro de la Atalaya, ya que el entorno para hacer rutas es inmejorable.