Miguel Sanz.

Miguel Sanz.

Ocio

Miguel Sanz, quiosquero, ha logrado que le vaya bien a los 32 años: "Hay que reinventarse. Cada cierre es un fracaso"

Organiza firmas de libros, sube recomendaciones a sus redes sociales y vende productos como paraguas para reinventar su negocio.

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I. Gilabert
Publicada

Las claves

Miguel Sanz, de 32 años, ha reinventado su quiosco en el barrio Salamanca de Madrid, diversificando la oferta más allá de la prensa tradicional.

En su quiosco, Kioskalia, vende periódicos, libros, cuentos, cromos, paraguas y bolsos, además de organizar firmas de libros y actividades culturales los fines de semana.

Kioskalia utiliza redes sociales y página web para recomendar lecturas, comentar noticias y atraer a un público más joven interesado en la cultura.

Miguel considera que cada cierre de un quiosco es un fracaso colectivo y apuesta por la innovación y la cultura para mantener vivo el modelo.

El quiosco de Miguel Sanz no es como otro cualquiera. Vende periódicos, sí, pero también libros, cuentos para niños, cromos y hasta paraguas en invierno o bolsos. Y es que, para paliar los efectos del descenso sostenido de las ventas de la prensa escrita, sobre todo después de la pandemia de covid-19, este joven empresario de 32 años ha tenido que reinventar el modelo tradicional del sector.

Su puesto se encuentra en pleno barrio Salamanca de Madrid. Exactamente, en el número 45 de la calle José Ortega y Gasset. Hace 11 años, mientras estudiaba, decidió adquirirlo tras enterarse de que se traspasaba. Así, puso en marcha ahí su proyecto y el que ahora es su negocio: ser algo más que un quiosco; convertirse en algo así como un punto de encuentro cultural.

Se trata de Kioskalia, un lugar que, pese a lo que se suele esperar de este tipo de tiendas, cuenta con redes sociales y página web. A través de estas, publica recomendaciones, comenta las principales noticias del día de los periódicos y organiza encuentros y firmas de libros con algunos escritores de los últimos libros que han salido al mercado para los fines de semana.

Su propuesta nació por su amor "al papel y la literatura". Por ello, su intención es modernizar el sector para que no se pierda lo que para él son estas tiendas: un emblema de las calles de Madrid. "Es un fracaso colectivo cada quiosco que se cierra", expresa en un vídeo de sus redes sociales.

"Hay que reinventarse y reclamar iniciativas nuevas y propias. Que reclamen la atención más allá de lo que tenemos, que convoquen y que sean más propias", aseguraba el propietario en declaraciones a Telemadrid.

Por la mesa que ha colocado frente al puesto donde cada fin de semana (en horario de 12.00 horas a 14.00 horas) presenta y firma su libro un autor diferente, ya han pasado escritores como Ana Fernández Pardo, con su novela El hombre que no se quiso casar conmigoDavid Jiménez Blanco, con su ensayo Conversos, y Esther L. Calderón, con su libro Pipas, entre muchos otros.

Además, asegura que así los jóvenes "vienen a las firmas" y "compran libros de filosofía". "Hay productos como los cromos que se mantienen con fuerza. Los libros han sido una gran apuesta y me están funcionando bien. La prensa y las revistas es lo que menos se compra", cuenta en una publicación de su cuenta de Instagram.

Entre sus contenidos, además, asegura disponer de variedad: desde noticias y análisis hasta libros de cocina, tauromaquia, deporte e historias humanas. "Contenidos que amplían la mirada y conversaciones que suman matices. Porque la actualidad no es solo un flujo de datos: es contexto, cultura y experiencia compartida".

Así, de hecho, lo presenta también en su página web: "Kioskalia quiere ser un punto de reunión para quienes disfrutan de la lectura y sienten curiosidad por el mundo que les rodea".