Jorge Astyaro, en el pasillo del Teatro Alcázar de la Gran Vía.

Jorge Astyaro, en el pasillo del Teatro Alcázar de la Gran Vía. Alejandro Ernesto EL ESPAÑOL

Ocio

Jorge Astyaro dejó su trabajo de ingeniero para ser el mejor hipnotista del mundo: "Ayudo también a dejar de fumar"

Su show, que lleva 12 años programado en diferentes escenarios, se puede ver en el Teatro Maravillas todos los domingos a las 20:00 horas. 

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Las claves

Jorge Astyaro dejó su carrera de ingeniero para convertirse en un reconocido hipnotista y mentalista, con 30 años de trayectoria.

Su espectáculo 'Hipnonautas' lleva 12 años en cartel y ha sido visto por más de 500.000 personas.

Astyaro utiliza la hipnosis no solo en el escenario, sino también para ayudar a personas a dejar de fumar o dormir mejor.

Llegó a Madrid en 2001 tras hacerse un nombre en México y, desde entonces, ha actuado en los principales teatros y giras por Latinoamérica.

Jorge Astyaro, de pequeño, tuvo que escuchar eso de “no vas a poder vivir de esto” o aquello otro de “te vas a morir de hambre”. Pero poco le ha importado. Con los años, ha ido borrando esas “frases limitantes” de su mente y hoy puede presumir, orgulloso, de un currículum único: es considerado el mejor hipnotista del mundo, su espectáculo (Hipnonautas) lleva 12 años programado, acaba de publicar Este libro transformará tu mente (Vergara) y su show lo han visto en directo 500.000 espectadores.

Aun así, que nadie espere encontrar en Jorge Astyaro a un hiponista oscuro y taciturno, de aquellos que el costumbrismo vestía con capa y sombrero. No, él es otra cosa. “La gente me pregunta: ¿y cuándo te diste cuenta que tenías poderes? Se piensan que vas por la calle, te cae un rayo y de repente estás durmiendo a todo el mundo”, cuenta, entre risas. “Pero no. Esto es una disciplina que se aprende a través del estudio y la experiencia”, aclara.

En concreto, llegar a la cúspide le ha costado 30 años de desventuras. Ha pasado por la televisión (en México y en España); ha actuado en fiestas, cruceros y en bares de distinto pelaje. Pero también, en la última década, en algunos de los mejores teatros de la capital. Y eso que él tenía un ‘porvenir’ en la gran empresa, y que su madre le advirtió. “Yo creo que todavía se arrepiente de haberme metido en clases de magia. Ella siempre dice: ‘Dejó la carrera de ingeniero para dedicarse a titiritero’”, bromea.

Jorge Astyaro posa con su primer libro.

Jorge Astyaro posa con su primer libro. Alejandro Ernesto EL ESPAÑOL

Clases de magia

Jorge Astyaro llegó a Madrid en 2001. Pero antes ya había hecho carrera en México, donde su padre —hijo de un asturiano— y su madre —natural de Colombia— se conocieron. Y empezó, en fin, como casi todos los niños: haciendo sus pinitos con el juego de Magia Borras. “Ya entonces te dabas cuenta que aquello era complicado. Tenías tus cartas y demás, pero luego tenías que ver cuál era el truco para hacer magia”, explica.

Pero ese no fue su único ‘libro’ de autoaprendizaje. Su padre, en sus viajes a Estados Unidos, le traía trucos; y su madre, a los 12 años, lo apuntó a clases de magia. Entonces es cuando empezó a encontrar en los aplausos de verdad —y no en los de la condescendencia infantil— que su público era capaz de experimentar “cosas que no se podían explicar”.

Aun así, por si acaso, aquel Jorge —al que ya conocían en el colegio como “el mago”— decidió estudiar ingeniería electrónica, como su tío, para seguir el camino recto. Incluso, llegó a trabajar en una multinacional. Pero no se sentía a gusto y, en un viaje a España, se compró unos libros y descubrió el mentalismo. “El efecto que tenía con aquello era completamente diferente al de la magia. La gente creía que yo había desarrollado una habilidad extraordinaria y que podía leer sus pensamientos”, explica.

P.—¿Me puede poner un ejemplo?

R.—Pues mira, yo les daba una pelotita pequeñita y les decía que no iban a poder abrir la mano cuando la apretaran. ¡Y no la movían! Después, cuando les decía que ya podían abrirla, entonces la gente flipaba.

Su llegada a España

En México, Jorge Astyaro se hizo un nombre como mentalista en un programa para jóvenes de TV Azteca. Hasta se convirtió en leyenda con un truco que salió mal y el público tomó por verdadero. “Pero decidí renunciar a mi trabajo fijo para dedicarme a la magia”. No tenía hijos ni hipoteca y sí el apoyo de sus padres. De ahí que, a través de su primo Leto —que ya estaba metido en ese mundillo en la capital— diera el salto. "Es que Madrid es la capital de la magia. Aquí han estado los más grandes: Tamariz, Pepe Carrol....", cuenta. 

Jorge Astyaro posa para EL ESPAÑOL.

Jorge Astyaro posa para EL ESPAÑOL. Alejandro Ernesto

“Empecé desde abajo, actuando en la Cripta mágica, en el Houdini, en un bar rockero de Vallecas... Y el primero que me dio trabajo fue el Mago More”, rememora. Y, poco a poco, fue haciéndose un nombre y empezó a introducir la hipnosis en sus espectáculos. Incluso, en un reality show donde compartió papel estelar con santeros y otro tipo de ‘magos’ que tenían ‘poderes’. Pero, realmente, cuando vio que se podía ganar la vida con aquello fue durante los tres años que hizo la ‘mili’ actuando en cruceros. Su “mejor escuela”.

Después, llegaron los teatros —ahora actúa en el Maravillas todos los domingos a las 20:00 horas— y las giras por latinoamérica. Y también, por supuesto, cierta fama. ¿Y el dinero? “No creas, no da para comprarse un piso en Madrid”, bromea. Por eso, además de hacer su show, también ayuda a través de la hipnosis a “dejar el tabaco”, “dormir mejor” o otro tipo de situaciones que nos “bloquean”. Eso sí, aclara, “no es psicólogo” y, ante cualquier trauma, deriva a sus pacientes a un especialista.

¿Su aspiración es ser el 'Mago Pop' del hipnotismo? Jorge, de momento, desdeña esa hipótesis. "Él tiene una mentalidad de marketing y luego ha conseguido que los teatros lo programen en horario estelar los fines de semana, y eso es muy difícil". Pero, eso sí, no descarta 'alquilar' un teatro para su próximo espectáculo. ¿Y entonces? Él se conforma con ser el mejor hiponotista del mundo -que no es poco.