Teresa Cardona, la escritora de 'Blecker y Cano' junto a Paloma y Caty, las farmacéuticas de la Farmacia Los Soportales de San Lorenzo de El Escorial que salen en sus libros.
Teresa Cardona, la escritora que ha hecho de los vecinos de San Lorenzo sus personajes: "Me piden que los mate"
Es autora de una saga de novela negra, Blecker y Cano, que se ubica en el pueblo madrileño de San Lorenzo de El Escorial.
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Teresa Cardona (Madrid, 1973) antes era conocida en San Lorenzo de El Escorial como "la hija del Alemán". Ahora lo es por subir la mortalidad del pueblo. Aunque, afortunadamente, solo de forma ficticia. Y es que es la autora de la serie de novela negra formada por cuatro tomos (y uno que viene en camino).
Se trata de Blecker y Cano (Ediciones Siruela), unos libros que siguen a estos dos guardias civiles en su búsqueda por encontrar a los asesinos de las víctimas de cada historia. Solo que con una particularidad; aunque la historia es ficción, su ubicación y algunos de sus personajes son completamente reales.
Y es que ha utilizado los lugares y vecinos del pueblo para ubicar estas novelas. Así, ha creado una especie de 'realidad paralela' en la que San Lorenzo se transforma en el escenario de oscuros crímenes sin dejar de ser reconocible para quienes lo habitan.
Sitios tan emblemáticos como la peluquería de Álvaro -llamada Santi por su padre, el cual también aparece en los libros-, la charcutería La Carpetana de Guillermo o la Taberna del Corcho de Javier.
También personas como Caty y Paloma de la Farmacia Los Soportales o los camareros del mítico Bar Los Mariscos, donde los protagonistas van todos los días a desayunar, al igual que su creadora.
En este último, de hecho, comienza el recorrido cuando vienen lectores a conocer esta peculiar ruta y ponerle rostro a los verdaderos personajes del libro. Los últimos llegados desde Elda, en Alicante.
"A veces me han pasado cosas curiosas. Un día iba caminando por el campo con mi mujer cuando se nos cruzó un grupo de personas. Se volvió uno de ellos y me preguntó: 'No serás el asesino'. Otras veces han venido a verme a la tienda. Me decían que querían ponerme cara", cuenta Guillermo Sánchez, de La Carpetana, un mítico establecimiento que abrió su abuelo antes de la Guerra Civil.
Teresa Cardona con Álvaro García de la Peluquería Santi en San Lorenzo de El Escorial.
"Es uno de los que dan pistas a los investigadores", dice la escritora a Madrid Total. Al igual que él, participan otros muchos como las farmacéuticas, Paloma González y Caty Lewandowski. "¿Yo también salgo en el libro? ¡Qué ilusión!", exclama esta última, que acaba de enterarse durante la visita de este periódico. "Yo me lo estoy leyendo; todavía no he llegado a mi personaje", añade Paloma.
"Cuando salí la primera vez me reconocía totalmente y la gente que me conoce también", explica Álvaro García, peluquero de la escritora desde que eran "jóvenes". "Yo empecé en la peluquería con mis padres y cuando [Teresa] era pequeña venía con su madre. Aprendí con ella".
De Alemania a San Lorenzo
Teresa Cardona ha estado toda su vida a caballo entre Alemania y España. Concretamente, ha sido San Lorenzo de El Escorial el epicentro de buena parte de su infancia.
Sus abuelos maternos llegaron al municipio de Madrid desde Asturias y Cataluña como un sitio que integrase los dos mundos: la cercanía de la ciudad con la vida más rural. Y con sus padres ocurrió algo parecido. "Mi padre era alemán y cuando se casaron se fueron a vivir a Alemania. Pero a mi madre no le gustaba nada". Así le convenció para volverse a San Lorenzo. "Aquí viví los primeros 18 años de mi vida".
Guillermo Sánchez, uno de los personajes del libro, en su tienda de San Lorenzo de El Escorial, La Carpetana.
Allí, en el país germánico, estuvo viviendo 30 años en los que acabó conociendo a su marido y criando a sus cuatro hijos. Sin embargo, no se deshicieron de la casa de San Lorenzo, a donde volvían de vacaciones.
Sus andaduras en la escritura llegaron mientras sus hijos iban al colegio, en concreto, al Liceo Francés. Uno de los profesores había escrito un cuento para los niños de la clase y le pidió su opinión. "Yo trabajaba en la biblioteca del centro y como teníamos amistad le dije que pensaba que había cosas que mejorar".
Así nació Eric Todenne, pseudónimo con el que firmaron el docente, Eric Damien, y Teresa Cardona sus primeros libros juntos -con el nombre de él y una referencia al primer apellido real de ella, Todenhöfer, pues el que utiliza era el de su abuela-.
Aunque en un primer momento siguieron haciendo historias infantiles, Teresa quiso ir más allá. "Un día le propuse: '¿Y si nos cargamos a alguien?'". Sus primeras novelas negras (Un travail à finir y Terres brûlées), un éxito en Francia (el país de Eric).
Teresa Cardona en la Taberna del Corcho de San Lorenzo de El Escorial, uno de los lugares que aparecen en sus libros.
Su independencia como escritora llegó el mismo año que decidió mudarse de vuelta a Madrid, en 2022. "Después de la pandemia, mi madre no estaba muy bien y Siruela se había ofrecido a publicarme. Solo me quedaba una niña en casa, porque tres de mis hijos ya se habían ido a estudiar fuera. Así que se juntó todo".
Para su primer libro en solitario quiso seguir apostando por las tramas policiacas, así que tenía que encontrar el escenario perfecto para el que sería su propio Sherlock Holmes -o, en su defecto, Hercule Poirot, pues sus influencias vienen de Agatha Christie-. "El sitio es fundamental porque se convierte en un personaje más. Y San Lorenzo de El Escorial siempre ha tenido para nosotros un valor especial. Casi sanatorio".
Marcelo y César Alberto, los camareros del Bar Los Mariscos, una ubicación muy importante en las novelas de Cardona.
Además, era un sitio que se conocía verdaderamente bien: sus calles, sus gentes, sus costumbres... "En la novela negra esto es muy importante, porque el lector es muy picajoso y siempre te encuentran el fallo".
Así nacieron sus dos protagonistas, la teniente Karen Blecker y su compañero, José Luis Cano. "Siguen los pasos que seguiría cualquier persona del pueblo y yo misma. No voy a poner un restaurante al que no voy. Son sitios con los que yo estoy muy unida. En donde he estado de pequeña jugando al parchís y de mayor tomándome el té a las cinco de la tarde".
Los vecinos
Igualmente, señala que en ocasiones muchos vecinos le han preguntado por su presencia o continuidad en la historia. "Está empezando a resultar un poco problemático. Tenía una amiga que me dijo que había sacado la clínica, que por qué no le había puesto a ella". Incluso afirma con que algunos vecinos le han pedido tener un papel más protagónico. "A veces me piden que los mate o que se encuentren al cadáver en su tienda. Uno me dijo que quería ser el asesino".
"Pero es que mis personajes se dibujan solos, yo no los busco", explica. Pone un par de ejemplos: "Pensé que cualquier guardia civil que vive en el pueblo y lleva una vida normal seguramente un día se olvida que no tiene cena y que tiene que ir a buscar un paquete de huevos. En ese momento apareció Guillermo. O en el primer libro aparecieron las señoras que encontraron el cadáver porque son tres mujeres que pasean siempre por la Horizontal. Era evidente que eran las únicas que podían encontrar un cuerpo en noviembre a las seis y media de la tarde".
Teresa Cardona en Cafetín Croché de San Lorenzo de El Escorial, el pub que sale en sus novelas.
Y es que asegura que en su caso sus libros "se escriben solos". "No tengo pizarras ni esquemas. Cuando empiezo a escribir nunca sé quién es el asesino". "Me suelo levantar a las cinco de la mañana y trabajo hasta las nueve. Son mis mejores horas. Luego, por la tarde, sobre todo investigo o corrijo. Me doy paseos por el pueblo para despejar la cabeza cada vez que tengo alguna problemática con la historia".
Aunque, para ella averiguar quién es el autor del crimen tampoco es tan importante, pues lo que más le entusiasma es reflejar el costumbrismo. Y esto, de hecho, piensa que es lo que ha llevado a tener éxito con sus novelas: "La gente se siente identificada".
"Cuando alguien publica un libro, la mayoría de las veces piensa que se van a vender tres ejemplares. Normalmente, no crees que vaya a tener una gran resonancia y yo tuve la inmensa suerte de tener la reacción del pueblo". Bromea con que, de las seis ediciones que se han hecho de Los dos lados, la primera parte de la saga, una la tienen los vecinos de San Lorenzo.
Ahora está preparando la quinta, que está a punto de salir del horno. Y no descarta que pueda haber más continuaciones. "Karen y Cano me divierten mucho. Y cada vez los voy conociendo más".
Guía de los sitios más destacados
Vistas desde la tienda de La Carpetana al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
A través de los cuatro libros que comprenden esta saga, Teresa Cardona va sacando espacios y ubicaciones del pueblo que hacen de la obra una suerte de guía para quien no conoce la zona.
Así, algunas de las ubicaciones más destacas de las novelas son las siguientes:
- Bar Los Mariscos: es donde van los protagonistas a desayunar. Se encuentra en la calle de la Reina Victoria, 8.
- Farmacia Los Soportales: es la "farmacia del pueblo". Trabajan en ella Paloma y Caty. Se encuentra en la calle de la Reina Victoria, 4.
- La Carpetana: la tienda de Guillermo, tercera generación del negocio familiar. Vende productos como quesos, embutidos, empanadas caseras, conservas... Se encuentra en la calle del Rey, 12.
- Peluquería Santi: el negocio familiar de Álvaro, heredado de sus padres. Se encuentra en la Plaza San Lorenzo, 2.
- Cafetín Croché: un pub al que acuden los protagonistas de la novela a tomarse una copa por las noches. En la realidad (y la ficción) hacen espectáculos de magia todos los viernes. En él estuvo Teresa Cardona "hace poco" hablando sobre la quinta novela con el "lector 0". Se encuentra en la calle San Lorenzo, 6.
- La Taberna del Corcho: el restaurante de Javier. A él acuden a comer los protagonistas en ocasiones (cuando no van a la hamburguesería). Se encuentra en la Plaza de la Constitución, 9.
- La casa de Karen: en el segundo libro se muda de la capital a una casita alquilada dentro de una propiedad más grande a las afueras del pueblo. "La conocía porque era de unos amigos de la infancia".
- La casa de Cano: en el barrio El Plantel. "Es un sitio tranquilo, pero que está al lado del centro del pueblo. Son casas de ladrillo, muy bonitas".