El rapero madrileño, El Chojin, posando para El Español.

El rapero madrileño, El Chojin, posando para El Español. Sara Fernández

Madrid Total

El Chojin: "Los ministros y toda esa gente sólo vienen a darte la mano y a hacerse una foto contigo cuando ya estás arriba"

El rapero madrileño analiza la hipocresía institucional, la tiranía del algoritmo y el precio de la integridad.

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Las claves

El Chojin presenta su proyecto más ambicioso, Balance, una defensa de la madurez artística y la diversidad musical con colaboraciones internacionales.

El rapero denuncia la falta de apoyo institucional a los artistas emergentes y critica que las autoridades solo se acercan cuando ya hay éxito.

El Chojin expresa escepticismo ante la Inteligencia Artificial pero colabora en una campaña por su apuesta por la transparencia y creatividad.

Critica la presión actual sobre los músicos para ser creadores de contenido constante y alerta sobre cómo la industria prioriza el impacto sobre el talento real.

Hay artistas que se acomodan al sistema y artistas que, como El Chojin, entienden la música como un acto de resistencia.

Rapero, madrileño y sin pelos en la lengua. Con casi tres décadas de trayectoria, El Chojin presenta su proyecto más ambicioso hasta la fecha.

Balance es una radiografía de lo que fue, lo que es y, sobre todo, una defensa de la madurez frente a una industria que consume artistas a la velocidad de un clic.

Pionero en el hip hop madrileño, marcó un antes y un después en la cultura del rap español junto a artistas como Nach o la Mala Rodríguez.

Con la perspectiva que dan las décadas, Domingo Edjang, el nombre tras el alias, admite que aquel joven radical ha dado paso a un músico de mente abierta.

Esa madurez se traduce hoy en una libertad creativa total, permitiéndole alambicar su discurso con géneros alejados del hip hop más ortodoxo.

El rapero madrileño, El Chojin, para El Español.

El rapero madrileño, El Chojin, para El Español. Sara Fernández

El disco reúne a decenas de colaboradores internacionales en un abanico estilístico que difumina las fronteras entre el rap y otros estilos como el pop comercial de Dani Martín o la raíz mediterránea de Chambao.

P.- ¿Qué te aporta trabajar con tantos acentos y culturas distintas en un mismo proyecto?

R.- Me gusta mucho pensar que cuando le ponemos apellidos a la cultura o a la música no entendemos bien de qué estamos hablando.

La música es música y todos somos parte de una gran familia. Así que celebrar un poquito de la diversidad, que es uno de los ejes también de mi carrera cuando escribo, se podía celebrar así.

Trabajando con mucha gente de muchos lugares diferentes y viendo que tienen un punto común que es la música y en este caso mi disco.

La cultura como contrapoder

Reivindicativo por naturaleza, El Chojin destaca por una integridad que en la industria actual parece una anomalía.

En un ecosistema cultural que a menudo claudica ante el beneplácito institucional para asegurar su subsistencia, el madrileño se erige como una voz discordante.

Su postura no es una cuestión de pose, sino de ética innegociable: la relación entre el creador y el gobernante no debe ser de amistad, sino de fiscalización constante.

El Chojin en la sala madrileña Café La Palma para El Español.

El Chojin en la sala madrileña Café La Palma para El Español. Sara Fernández

El Chojin desnuda una hipocresía estructural que define el trato de la administración hacia el arte.

Denuncia que el sistema no apuesta por el talento en su fase más vulnerable, sino que se sube al carro del éxito solo cuando este ya es rentable.

Su análisis político trasciende la gestión pública para entrar en lo sociológico.

Se muestra escéptico ante los discursos de "gran avance" que inundan la esfera pública, señalando que, bajo la superficie, los problemas estructurales permanecen intactos.

P.- ¿Sientes que el apoyo político a la cultura en España ha mejorado o sigue siendo una asignatura pendiente?

R.- Los artistas tenemos la obligación de quejarnos siempre de nuestros políticos, aunque lo hagan bien. Así que a mí no me vas a escuchar decir otra cosa que no sea esa.

Toda la ayuda que se da a la cultura es poca.

P: ¿Sientes que el interés de las instituciones por el artista es genuino o que solo aparecéis en su agenda cuando ya sois una marca de éxito?

R.- Es un clásico. No hay ayudas cuando estás empezando, pero cuando ya estás arriba, vienen los ministros y los presidentes de comunidad y toda esa gente a darte la mano y hacerse una foto contigo.

Yo creo que si quieres vacilar de una sociedad, si quieres sentirte orgulloso de una sociedad, tienes que empezar por sentirte orgulloso de los artistas que genera y para eso tienes que crear espacios en los que esos artistas puedan desarrollarse.

El Chojin durante una entrevista para El Español.

El Chojin durante una entrevista para El Español. Sara Fernández

P: Personajes como 'Torrente' siguen funcionando décadas después. ¿Es porque el cine se ha quedado estancado o porque, en el fondo, los vicios de nuestra sociedad siguen siendo los mismos?

Las sociedades cambian en el barniz de fuera, pero por dentro no cambian tanto.

Nos gusta darnos palmaditas en la espalda y hablar como si fueran grandes avances cosas que a lo mejor no lo son tanto.

Estuve muchos años dando talleres en institutos y todas las clases de todos los institutos son exactamente iguales.

Siempre está el listo, la lista, el gracioso, el callado. Siempre se repiten los mismos papeles, porque es que somos siempre los mismos.

El progreso y la IA

La relación de El Chojin con la tecnología es, en sus propias palabras, un ejercicio de "supervivencia y honestidad".

En un giro inesperado para un artista que ha basado su carrera en la calidez del mensaje humano, el rapero se ha sumergido en el terreno de la Inteligencia Artificial de la mano de la insurtech de seguros Tuio.

Pero no lo ha hecho de cualquier manera: lo ha hecho bajo la bandera de la transparencia.

P.- ¿Cómo vive un artista con un discurso tan humano esta incursión en lo artificial?

R.- Con la inteligencia artificial en general tengo problemas éticos porque no sé muy bien hacia dónde nos lleva.

No sé si me gusta, pero la experiencia me dice que siempre que ha habido un avance tecnológico ha habido una resistencia perfectamente inútil.

El otro día alguien me pedía en redes que no cayera en el uso de la Inteligencia Artificial; yo reflexionaba si esa misma persona le diría lo mismo a su médico cuando este utiliza la IA para ayudar en un diagnóstico.

Me pregunto si esa persona reaccionaría igual al buscar información en Google o al dejarse guiar por las indicaciones de su GPS.

Está aquí para quedarse y no nos queda más que aceptarlo. Dentro de eso, obviamente, si yo puedo elegir, trabajaré siempre con músicos antes.

Cuando nosotros llegamos, los raperos no teníamos músicos en el escenario, teníamos DJ's y los músicos decían que lo que hacíamos nosotros no era arte.

Hay que surfear la ola; al final se trata de eso.

El Chojin posa en el Café La Palma para El Español.

El Chojin posa en el Café La Palma para El Español. Sara Fernández

P: ¿Qué fue lo que finalmente te inclinó a aceptar esta colaboración con una empresa de seguros y entrar en el juego de la IA?

Lo destacable para mí no es eso la IA sino lo ingenioso de la campaña, en el sentido de que intentan hacer de la transparencia el centro.

Al pensar en una aseguradora, solemos tender a creer que hay algo que nos quieren esconder.

Sin embargo, ellos te dicen: 'No solo no te lo escondo, sino que te lo voy a contar de una manera divertida para que te rías' y, desde ese buen rollo, tú ya elijas.

Me parecía una campaña muy muy inteligente, muy interesante. Y sí, me veía trabajando con ellos por eso, porque me gusta mucho la gente creativa y me pareció una idea muy original y muy chula.

El negocio del arte

El Chojin, que se define como alguien de otra generación, observa con escepticismo cómo el talento ha sido desplazado por el "gancho" visual.

P.- ¿Sientes que el trabajo del músico hoy en día se ha desvirtuado por la obligación de ser, además, un creador de contenido constante para las redes?

R.- Me frustra que un porcentaje importante del trabajo de los artistas hoy no sea hacer música, sino intentar convencer a la gente de que te dé tres segundos de su tiempo.

Es una mendicidad; tener que andar a codazos con millones de personas que crean contenido de todo tipo.

Para el rapero, el arte se está diluyendo en una competencia absurda donde un músico debe pelear por la atención contra un tutorial de cocina o de cuidados caninos.

Considera que el esfuerzo ya no está en la obra, sino en el reclamo.

P.- En este escenario de números y algoritmos, ¿qué papel juegan hoy las grandes discográficas? ¿Siguen siendo el 'dorado' para un artista que empieza?

R.- La discográfica hace negocio, no tiene nada que ver con el arte. Cogen a alguien con dos millones de seguidores, le sacan el dinero hasta que deja de producir y luego le dan una patada.

El problema no es de la discográfica, el problema es del artista que se cree que la discográfica está ahí para ayudarle a crecer, cuando la discográfica está ahí para rentabilizar el impacto que tú tienes

Las puertas cerradas

Muchos podrían pensar que mantener esta postura crítica le ha pasado factura. Él lo confirma, pero con una sonrisa.

"Sí, mi discurso me ha cerrado puertas, pero a lugares a los que no quería llegar. Mi concepto de éxito tiene que ver con lo que tengo ahora, no con lo que no tengo".

El Chojin termina la entrevista con este periódico dejando una lección de realismo frente al idealismo mágico de la era Instagram:

"Los sueños no se cumplen; eso es una tontería. Tienes un sueño, trabajas, avanzas y, si no ocurre, sigues trabajando. La madurez es digerir los errores y aprender de ellos, no esperar que el mundo sea como tú habías soñado".