Juan Bueren y Elena Almarza, durante la presentación de la terapia.

Juan Bueren y Elena Almarza, durante la presentación de la terapia. Ciemat

Observatorio de la sanidad

La terapia génica española que viaja a EEUU para curar una enfermedad ultrarrara: "El 60% no llegaba a los 2 años de vida"

Desarrollada íntegramente en el centro público Ciemat, acaba de ser aprobada por el regulador americano y se espera que beneficie a diez pacientes al año.

Más información: Una revolucionaria terapia génica logra salvar la vida de 59 'niños burbuja' que nacieron con una enfermedad letal

Publicada
Las claves

Las claves

La terapia génica Kresladi, desarrollada en España, ha sido aprobada en Estados Unidos para tratar la deficiencia de adhesión leucocitaria de tipo 1 (DAL-1), una enfermedad ultrarrara y letal.

DAL-1 está causada por mutaciones en el gen ITGB2 y provoca graves infecciones en los niños afectados, de los cuales más del 60% mueren antes de los dos años.

La terapia consiste en modificar células madre hematopoyéticas del paciente para corregir el defecto genético y reinfundirlas, permitiéndoles llevar una vida prácticamente normal.

El ensayo clínico con nueve pacientes en EEUU, Reino Unido y España ha mostrado resultados muy positivos, mejorando significativamente la calidad y esperanza de vida.

Se llama Kresladi, ha sido desarrollada plenamente en España y para algunas personas supone la diferencia entre la vida y la muerte.

Es una terapia génica que ha nacido en el seno del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), un organismo público de investigación y que acaba de ser aprobada en Estados Unidos.

"Empezamos en 2009, cuando yo era investigadora postdoctoral con Juan Bueren", explica a EL ESPAÑOL-Invertia Elena Almarza, que actualmente es directora en el departamento de operaciones técnicas de Rocket Pharma en España.

Almarza trabajó en el grupo de Bueren -pionero de la investigación en terapias génicas en nuestro país- hasta 2020, cuando pasó al equipo de la compañía biotecnológica estadounidense.

"Estuve en una estancia postdoctoral en Londres donde me especialicé en inmunodeficiencias primarias y cuando volví con Bueren aplicamos la plataforma del Ciemat al conocimiento que había adquirido fuera".

Su objetivo era la deficiencia de adhesión leucocitaria de tipo 1, abreviada DAL-1 o LAD-I por sus siglas en inglés.

Se trata de una enfermedad causada por mutaciones en el gen ITGB2, que codifica una proteína esencial para los leucocitos, un tipo de células del sistema inmune.

Esta deficiencia provoca que los afectados no tengan defensas frente a las infecciones, con lo que sufren hospitalizaciones recurrentes.

"Es una enfermedad muy letal: más del 60% de los niños que nacen con esta enfermedad mueren antes de los dos años de vida", explica Almarza.

En los que sobreviven, la calidad de vida es muy mala, "con infecciones severas que les impiden llevar una vida normal".

Afortunadamente, tiene muy baja prevalencia: sólo se manifiesta cuando la persona porta dos copias del gen mutado (una de cada progenitor).

Infección en el cordón umbilical

Aproximadamente una persona de cada millón nace con esta enfermedad, considerada ultrarrara.

Pero Almarza apunta que pueden ser más: algunos recién nacidos mueren poco después por infecciones en el cordón umbilical sin haber sido diagnosticados.

En el Ciemat "vimos que no existían terapias ni había grupos de investigación trabajando en alguna, por lo que decidimos trabajar con ella".

Bueren y Almarza desarrollaron una terapia génica que consiste en extraer células madre hematopoyéticas (las que generan glóbulos blancos) del paciente, multiplicarlas y modificarlas mediante un lentivirus en el que se ha introducido el gen correcto.

Una vez modificadas, se reinfunden al paciente -al que previamente se le ha 'vaciado' el sistema inmune de células defectuosas- para que cumplan su función.

En 2017, ocho años después de haber iniciado su investigación, Rocket Pharma se interesa por varias terapias génicas desarrolladas desde el Ciemat y en 2020 Almarza se incorpora a la compañía para finalizar su trabajo.

Nueve pacientes en Estados Unidos, Reino Unido y España son incluidos en un ensayo clínico. "El más pequeño tenía cinco meses y la mayor había cumplido ya nueve años. Han pasado de tener una calidad de vida muy limitada a estar vivos y prácticamente sin infecciones", explica orgullosa.

Kresladi, cuyo nombre técnico es marnetegragene autotemcel, había obtenido previamente la designación huérfana de las autoridades regulatorias europea y estadounidense, pero ha sido esta última la que lo ha aprobado primero.

Aunque no dispone de los datos, Almarza espera que se traten alrededor de diez pacientes al año de esta enfermedad ultrarrara.

La investigadora es consciente de que estas terapias no son baratas y requieren de una compleja infraestructura para administrarlas, por lo que es difícil escalar el producto para mejorar su accesibilidad.

"Pero este es un paso más, una alternativa sólida para pacientes que no tienen otra", recuerda.

Poco a poco, las promesas de las terapias génicas se van haciendo realidad, sobre todo en aquellas patologías cuyo origen es una malfunción generada por un gen defectuoso.

"Ahora tenemos que trabajar en cómo hacer estas terapias más accesibles", concluye.