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Una subida de los costes financieros por la guerra de Irán puede disparar la deuda empresarial al nivel de 2012

El informe de Estabilidad del Banco de España analiza la vulnerabilidad de las empresas ante posibles 'shocks' por el conflicto de Oriente Medio.

Más información: El Banco de España alerta de un “riesgo elevado de corrección abrupta” de las bolsas si el conflicto de Irán persiste.

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Las claves

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El Banco de España advierte que una subida de los costes financieros por la guerra de Irán podría disparar la deuda empresarial a niveles similares a los de 2012.

Sectores como energía, construcción e industria manufacturera serían los más afectados, especialmente las empresas con mayores presiones financieras.

El pago de intereses respecto al excedente bruto de explotación podría aumentar hasta el 13,6% a finales de año, con tendencia al alza hasta 2028.

La vulnerabilidad financiera del sector empresarial español es alta ante shocks adversos sobre beneficios y financiación, agravada por la incertidumbre en Oriente Medio.

Una de las novedades del Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España publicado este jueves ha sido el análisis de la vulnerabilidad que la situación financiera de las empresas privadas presenta ante un posible shock por la guerra de Irán, con subidas en sus costes de financiación o caídas del nivel de beneficios.

Aunque se trate de una simulación, con datos de la Agencia Tributaria y de su propia Central de Balances, es un ejercicio que puede convertirse en realidad en cualquier momento por la incertidumbre que reina en el conflicto de Oriente Medio entre EEUU, Israel e Irán.

Las estimaciones apuntan a que un recorte moderado del beneficio, mezclado con apenas un punto de subida en los costes financieros de las empresas, dispararía el peso de la deuda en las empresas más vulnerables. Los efectos serían muy duros para los sectores de la energía, la construcción y la industria manufacturera, que volverían a los niveles de la crisis de 2012.

Esto no quiere decir que a todas las empresas de esos sectores les pueda ocurrir. Es más, el recorte del endeudamiento de las empresas no financieras en España desde esa crisis ha sido ejemplar y es una buena base para afrontar lo que puede venir de la incertidumbre geopolítica.

Pero el ejercicio del Banco de España demuestra que una elevación del peso de la deuda en sectores clave para el crecimiento del PIB español, que son los más afectados, podría ser muy dañino para todas aquellas sociedades que, en estos momentos, apenas llegan a cubrir sus costes financieros con los beneficios obtenidos (vulnerables).

A pesar del saneamiento general del sector empresarial privado español, uno de los datos más preocupantes del informe a la hora de analizar el endeudamiento de las empresas es la elevación del pago de intereses comparado con el excedente bruto de explotación a finales de 2025, hasta el 11,4%. Fue la primera subida después de casi año y medio de bajadas.

Los técnicos del Banco de España esperan que ese dato, que sirve para medir el impacto de los costes financieros en el negocio básico de las compañías, empeore a finales de este año dos décimas. Y en el escenario más adverso, se coloque en el 13,6%, aún por debajo de la media europea (15,5%), pero con clara tendencia al alza.

Es más, se estima que esa carga media de los intereses en las empresas no financieras crezca hasta 2028 por la previsible subida de tipos de interés, para situarse en una horquilla de entre el 12,5 y el 16%.

Ese escenario de preocupación es lo que ha hecho que los analistas del Banco de España hagan la simulación de lo que les podría ocurrir a las empresas con mayor presión financiera. Las que ahora apenas pueden cubrir el pago de esos intereses en sus respectivos sectores.

Con los últimos datos confirmados de finales de 2024, el peso de la deuda en el conjunto de las empresas no financieras es mayor en la construcción y las inmobiliarias (21,7%) y el comercio, transporte y almacenamiento, con un 20,1% en su conjunto.

Le sigue la industria, con un 17,5% y la energía con un 14,2%. El turismo apenas sufre una lacra del 5,8% de deuda total.

El estudio entiende que el nivel de deuda es una medida de la susceptibilidad que cada uno de esos sectores tiene de generar impagos, lo que puede afectar a la estabilidad financiera del sistema.

Si se aplica una reducción media de beneficios estimada sobre lo ocurrido en los últimos cuatro ejercicios en cada sector, el peso de la deuda crecería en todos los sectores, pero estaría todavía por debajo de los niveles de la gran crisis financiera.

Las empresas serían resilientes si sólo se produce un aumento de un punto porcentual en los costes financieros, sobre todo por el proceso de saneamiento de los últimos años.

Una hipotética subida de tipos se realizaría sobre una cantidad menor de deuda que hace casi dos décadas, y el impacto en la cuenta de resultados sería menor.

El problema que se detecta desde el Banco de España en este trabajo es la mezcla que puede darse de más costes financieros (apenas un punto de subida media) y beneficios a la baja.

Algo que puede producirse en España en plena desaceleración de la economía y pendientes de lo que ocurra en Irán.

En ese caso, el peso de la deuda de todos los sectores de actividad sería casi el doble que los datos cerrados de 2024 y estaría incluso por encima del escenario que se sufrió en el año 2012, cuando ya se habían pasado cuatro años de crisis financiera sin visos claros de recuperación.

El propio estudio advierte que "los ejercicios realizados ponen de manifiesto que la vulnerabilidad financiera del sector empresarial español presenta una sensibilidad elevada a perturbaciones adversas sobre los beneficios y las condiciones de financiación".

"El entorno de incertidumbre introducido por el conflicto en Oriente Medio hace que la probabilidad de materialización de este tipo de impactos sea mayor que en el pasado reciente", remata el análisis del BdE.