Fachada del Banco de España.

Fachada del Banco de España. Europa Press

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El Banco de España alerta de un “riesgo elevado de corrección abrupta” de las bolsas si el conflicto de Irán persiste

Un deterioro de los mercados financieros sería fatal para países de deuda elevada, como España, y complicaría el crédito a familias y empresas.

Más información: El BdE prevé que España crezca un 2,3% y alerta de que Irán disparará los precios en pleno frenazo del empleo.

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Las claves

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El Banco de España advierte de un alto riesgo de corrección brusca en las bolsas si persiste el conflicto entre Irán y Estados Unidos.

El informe señala que una escalada del conflicto podría disparar la inflación hasta el 6,8% y reducir el crecimiento del PIB al 1,3%.

La renta de los hogares y el crédito a empresas y familias se mantienen estables, aunque con un crecimiento más moderado.

El sector bancario español muestra resiliencia, pero su capacidad de generar beneficios podría verse reducida si empeora la situación geopolítica.

El informe de primavera sobre Estabilidad Financiera del Banco de España lanza un claro mensaje de alerta a los inversores: si bien los mercados financieros han aguantado hasta el momento el impacto de la guerra de Irán, la persistencia de las tensiones genera un “riesgo elevado de corrección abrupta de las valoraciones” en los mercados bursátiles.

La renta de los hogares aguanta aunque crece menos; el crédito a familias y empresas mejora; y los bancos españoles aguantarían el golpe. El peligro está en el exceso de optimismo que se genera en las cotizaciones bursátiles, que pueden verse truncadas ante una escalada del conflicto en Oriente Medio.

Sin ponerse todavía en el peor de los escenarios, el informe del Banco de España alerta que ese deterioro puede afectar a las primas de riesgo de los países. Algo que recortaría las opciones de tomar medidas anticrisis a quienes, como España, mantienen una deuda muy elevada y un margen fiscal escaso.

Para corroborar esta percepción en sus técnicos, el supervisor bancario ha recabado la opinión externa de analistas de mercado y especialistas en geopolítica entre marzo y abril de este año. Y la conclusión es la misma: en los últimos seis meses, la incertidumbre geopolítica y el riesgo de corrección en los mercados financieros se ha disparado.

Lo impredecible de la situación entre Irán y EEUU hace prever todos los escenarios y coloca ese riesgo muy por delante del golpe que puede suponer para el PIB, la inflación o el endeudamiento, que vendrían a deteriorarse en cascada.

El Banco llega a hacer un ejercicio hipotético de un repunte del precio del petróleo a 145 dólares (doble que antes de la guerra) este mismo año. La inflación podría irse hasta el 6,8% y el crecimiento del PIB previsto caer un punto, al 1,3%. La situación se corregiría a partir de 2027, pero con un PIB sin subida y la inflación todavía en el 3,7%.

Esa simulación sería mucho más grave si se contempla un escenario de 220 dólares el barril de Brent, si bien con una recesión “leve y rápida, y se retorna al crecimiento en los años posteriores”.

El informe recuerda que ya se ha paralizado un 10% de la oferta mundial de petróleo por el bloqueo de Ormuz. Eso hace que las consecuencias, aunque se llegue a un acuerdo a corto plazo, persistan hasta final de año, dada la tardanza que se sufrirá en recuperar los yacimientos y las instalaciones.

Aún en los peores escenarios -“de baja probabilidad pero plausibles”, dice el Banco-, el sector bancario español muestra una “resiliencia agregada”: lo que no ingresen por que se caiga el crédito, vendrá de la mano de las comisiones o la subida de tipos.

“Sin embargo, su capacidad de generación de beneficios se vería muy reducida con respecto al escenario base, y la provisión de crédito a hogares y empresas se frenaría significativamente”, advierte el supervisor.

En el caso español, el informe recuerda que esta situación se puede ver agravada por la persistencia de déficits públicos elevados dada “la situación cíclica de la economía, las necesidades crecientes de gasto asociadas al envejecimiento, la defensa y las transiciones ecológica y digital”, sin que haya aún medidas para cumplir los compromisos fiscales europeos.

Renta y crédito

En el análisis más microeconómico, el informe de estabilidad del Banco de España corrobora que la renta de los hogares siguió creciendo en el segundo semestre del año pasado, pero a menor ritmo. La subida nominal fue del 4,8%, pero si se le descuenta la inflación y se ajusta por el aumento de la población, se queda en el 0,6% interanual, 1,4 puntos por debajo del primer semestre.

Eso hizo que el consumo privado mantuviera su fuerza con una mejora del 3,1%, pero también cinco décimas por debajo que los seis meses anteriores. La tasa de ahorro se mantuvo en un nivel “históricamente elevado” del 12%.

El nivel de endeudamiento sobre la renta de las familias se mantuvo hasta el primer trimestre de este año en torno al 68,1%, veinte puntos por debajo de la media europea. Es más, se prevé que no supere demasiado ese ratio pese a los peores escenarios que puedan llegar, no tanto porque haya mayores tipos y menor renta, como porque habría una caída fuerte del crédito.

Pero mientras eso no ocurra, el nivel de crédito a las empresas siguió subiendo a finales del año pasado a un ritmo del 4,6%, cuatro veces más que en 2024. El tirón lo produce el alto porcentaje de hipotecas, que subieron en volumen un 3,7%. El préstamo al consumo, en menor volumen, llegó a crecer un 12%.

De lado de las empresas no financieras, los datos recogidos por el Banco de España marcan un aumento de 3,8% en el beneficio bruto a finales del año pasado. Este incremento fue más intenso en construcción y actividades inmobiliarias (19,8 %), mientras que en comercio y hostelería se quedó en el 0,3%.

Entre esos dos datos, destacó la subida de casi un 15% en las ganancias de las empresas de consultoría y programación, favorecidas por la expansión de actividades relacionadas con la tecnología y la inteligencia artificial.

Esos resultados permitieron rebajar el ratio de endeudamiento de las empresas españolas a una media de 3,1 veces su beneficio bruto de explotación. Las proyecciones del supervisor apuntan a una bajada hasta 2,9 veces Ebitda en 2028, sobre todo por la previsible desaceleración del flujo de crédito nuevo que puede provocar la incertidumbre económica.

Banca resiliente

Esa evolución de las familias y las empresas no financieras permitió a la banca española cerrar un ejercicio al alza, con una mejora del 6% en el resultado consolidado y una rentabilidad sobre el patrimonio neto del 14,5%. “Ambas métricas de rentabilidad aumentaron respecto al ejercicio anterior, pero de forma más moderada que en años precedentes”, advierte el Banco.

Durante el año pasado se produjo un recorte del margen de intereses, que se compensó con más cobro de comisiones y “otros resultados de explotación”. La solvencia está garantizada con un ratio de capital ordinario (CET 1) del 13,9% (casi dos puntos más de lo requerido) y un nivel de apalancamiento contenido en el 5,7%.

El balance consolidado continuó creciendo en 2025, con un aumento del activo del 4,7 %, en línea con el año previo. El informe advierte, no obstante, que “las exposiciones directas de los bancos españoles a Oriente Medio y a Asia (región que podría verse particularmente afectada por la subida del precio de la energía y su menor abastecimiento) son reducidas.

Uno de los puntos vulnerables que se ven para la estabilidad económica y financiera es el de las grandes empresas tecnológicas y los generadores de software, perjudicadas de forma grave por el desarrollo de la IA. En ese escenario, los grandes ajustes de empleo que han realizado no se corresponden con la elevada valoración que tienen en los mercados.

Y como riesgo menor, pero nada desdeñable, el informe de este año dedica un estudio especial a los ciberataques. El año pasado se reportaron 92 de entidades bajo su supervisión, si bien sólo nueve fueron de carácter malicioso.