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Mercado central de Valencia. Efe

Macroeconomía

Las familias tiran de la hucha: la subida de los precios por Irán mermará la tasa de ahorro para salvar el consumo

El encarecimiento de la vida y el 'shock' de incertidumbre restarán medio punto de fuerza a la demanda nacional.

Más información: Funcas advierte que la inflación llegará al 4,5% en verano si el Gobierno revierte las medidas contra la crisis de Irán en junio

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Las claves

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La subida de precios por el conflicto en Irán y la crisis energética está obligando a las familias españolas a reducir su tasa de ahorro para mantener el consumo.

Funcas prevé que la tasa de ahorro de los hogares caiga hasta el 10,9% en 2026 y al 10,6% en 2027, frente al 12% actual.

El consumo privado y la inversión empresarial se desaceleran, lo que afectará al crecimiento del PIB, aunque el turismo seguirá siendo el principal motor económico.

El encarecimiento de la energía y los alimentos frescos, junto con la incertidumbre internacional, presionan a la economía doméstica y empresarial española.

El consumo privado español, que ha sido el gran pilar económico del país durante la etapa pospandemia, dejará de ser tan boyante ante la nueva ola inflacionista.

Frente al encarecimiento provocado por el conflicto en Oriente Próximo y la disrupción del tráfico marítimo en el golfo Pérsico, los ciudadanos se resisten a perder nivel de vida.

Dado que las familias perciben todavía este bache como algo puramente transitorio, recurrirán a la única vía matemática posible para cuadrar sus cuentas y mantener su ritmo de gasto: absorberán esa pérdida de poder adquisitivo ahorrando menos.

Los hogares españoles ya han empezado a rascarse el bolsillo. Según los últimos datos de la Contabilidad Nacional publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), las familias cerraron 2025 con una tasa de ahorro del 12% de su renta disponible.

Esta cifra del 12% consolida la estabilización tras la montaña rusa vivida en la última década.

Los españoles veníamos de ahorrar apenas un 6% en 2018, cifra que escaló hasta el récord histórico del 14,8% registrado en 2020, coincidiendo con el inicio de la pandemia y los confinamientos. Finalmente, en este último trienio, se ha asentado en torno al 12%.

Sin embargo, el servicio de estudios de Funcas advierte de que el nuevo shock de precios obligará a las familias a vaciar aún más la hucha.

Sus previsiones oficiales, recogidas en el último panel macroeconómico, apuntan a que la tasa de ahorro caerá hasta el 10,9% en este ejercicio 2026.

Prevén que siga desinflándose progresivamente hasta tocar el 10,6% en 2027. El motivo de este sacrificio es un choque directo de rentas que empobrece a los hogares.

Mientras que los salarios están creciendo en el entorno de un 3%, Funcas prevé que la inflación media escale hasta el 3,3% para el conjunto del año. La situación será aún más crítica durante los meses de verano, cuando el índice de precios al consumo (IPC) podría superar la dura barrera del 4%.

Los culpables directos de este encarecimiento son la energía y la cesta de la compra. Repostar gasolina ya era a finales de abril un 4% más caro y el gasóleo permanecía un 20% por encima de los niveles de febrero.

Todo ello pese a que el Gobierno aprobó un decreto anticrisis que impone un IVA reducido del 10% en gasolineras para todos los consumidores, dejando la ayuda directa de 20 céntimos exclusivamente para los profesionales del transporte y la agricultura.

A este lastre se suma una nueva bomba de relojería en los supermercados. Los economistas de Funcas prevén que los alimentos no elaborados registren un duro repunte, cercano al 7%, a partir de este verano o este otoño.

El incremento de los precios de los productos frescos, advierten, será consecuencia directa del encarecimiento de los fertilizantes, que repercuten en el precio final con seis meses de retraso.

Además, si el Gobierno decide revertir definitivamente las rebajas fiscales energéticas en junio, la inflación media general sufriría un repunte añadido de tres décimas.

El motor interno pierde fuelle

Este sobreesfuerzo financiero de las familias no evitará el frenazo del principal motor de nuestra economía. El consumo final de los hogares pasará de crecer a un ritmo del 3,4% el año pasado a un moderado 2,6% este año.

Caerá por debajo del umbral del 2% —al 1,9%— en 2027.

Este menor ímpetu consumista no será el único lastre para la economía. El tejido empresarial también pisará el freno de forma evidente. Funcas advierte en su informe que la inversión es el componente macroeconómico más sensible a la incertidumbre.

Ante el actual shock geopolítico y las graves disrupciones en las cadenas de suministro mundiales —provocadas por la paralización del tráfico marítimo de mercancías en el Golfo Pérsico—, las empresas están optando por una extrema prudencia.

En la práctica, esto se traduce en que las compañías, aunque de momento no están anulando sus proyectos estratégicos, sí los están posponiendo temporalmente a la espera de que se aclare el horizonte internacional.

Las previsiones de Funcas reflejan claramente este enfriamiento en las decisiones corporativas.

La inversión en bienes de equipo, que funciona como el gran termómetro de la apuesta empresarial, pasará de crecer a un ritmo del 6,5% en 2025 a un 4,3% este año, y sufrirá un duro revés al desinflarse hasta el 2,2% de cara a 2027.

En términos generales, la formación bruta de capital fijo de la economía española recortará su avance desde el 5,8% del año pasado al 4,6% en el presente ejercicio.

Es precisamente la suma de estas dos debilidades —el sacrificio en el consumo de las familias y la congelación temporal de las inversiones corporativas— lo que provocará la temida pérdida de fuelle del principal motor español.

En consecuencia, la demanda nacional aportará solo 2,6 puntos al avance del PIB este año, lo que supone cinco décimas menos de lo que se preveía justo antes de estallar la crisis de Irán.

A esta debilidad interna hay que sumar un doble zarpazo exterior: los clientes europeos están prácticamente estancados y no compran, mientras que España sufre una avalancha de importaciones por la agresiva "ofensiva comercial" de China.

Pese a ello, en su escenario central, la economía española aguantará el tirón y crecerá un 2,2%. Es decir, en el think tank han recordado dos décimas su estimación de crecimiento para este ejercicio.

El gran salvavidas volverá a ser el turismo. El temor a viajar al Mediterráneo oriental generará un "efecto desvío" hacia la península, impulsando el volumen real de visitantes un 3,3% adicional, empujando al país a rozar el récord histórico de los 100 millones de turistas.