La presidenta del BCE, Christine Lagarde, durante una rueda de prensa.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, durante una rueda de prensa. Efe

Bancos centrales

Lagarde advierte que el BCE puede volver a subir los tipos aunque el alza de la inflación por Irán sea transitoria

El mercado prevé actualmente entre dos y tres subidas de las tasas de referencia a lo largo de 2026.

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L. Piedehierro
Publicada

Las claves

Christine Lagarde advierte que el BCE podría subir los tipos de interés si la inflación por el conflicto en Irán aumenta, incluso si es un repunte transitorio.

Lagarde señala que ignorar un aumento significativo de la inflación supondría un riesgo de comunicación para el BCE y podría afectar la confianza pública.

El BCE contempla escenarios en los que la inflación podría superar el 4% este año y el 6% en el caso más adverso, volviendo al 2% en 2027.

Lagarde diferencia la situación actual de la crisis de 2021-2022 y destaca que el impacto sobre el gas natural y el mercado laboral es menor ahora.

El Banco Central Europeo (BCE) podría verse obligado a elevar los tipos de interés, incluso si la subida de los precios de la energía derivada de la guerra en Irán no se prolonga demasiado. Así lo ha advertido este miércoles su presidenta, Christine Lagarde, en un discurso pronunciado en Fráncfort.

Lagarde ha subrayado que permitir que un repunte “significativo” de la inflación pase inadvertido, aunque sea pasajero, podría convertirse en un “riesgo de comunicación” para la institución. "El público podría tener dificultades para entender que el BCE no reaccione ante una subida de precios", ha afirmado.

Sus declaraciones llegan apenas una semana después de que la institución mantuviese los tipos de interés sin cambios, aunque ya advirtió entonces de un inminente repunte de los precios.

La presidenta no ha equiparado directamente sus palabras con las previsiones oficiales del también supervisor bancario, pero sus criterios se acercan al escenario adverso contemplado por la institución.

En ese escenario, la inflación alcanzaría un pico superior al 4% en la segunda mitad del año antes de volver gradualmente al 2% a mediados de 2027.

En el caso base, la media sería del 2,6% en 2026, mientras que en el supuesto más severo podría superar el 6% a comienzos del próximo año y tardar varios ejercicios en estabilizarse.

Lagarde ha insistido en la necesidad de vigilar de cerca las señales tempranas que indiquen que el shock energético se está extendiendo al resto de la economía, con especial atención a los salarios y a las expectativas de inflación.

“Si esperamos que la inflación se desvíe de forma significativa y persistente de nuestro objetivo, la respuesta debe ser contundente”, ha recalcado.

El mercado prevé actualmente que la autoridad monetaria de la eurozona ejecute entre dos y tres subidas de los tipos de interés a lo largo de 2026.

Parte de esta presión responde a las críticas que recibió el BCE por actuar demasiado tarde durante la crisis inflacionista de 2021 y 2022, cuando asumió que el repunte era transitorio y no intervino hasta que la inflación alcanzó el 8%, cuatro veces el objetivo.

En esta ocasión, Lagarde ha querido marcar distancias con aquel episodio. Ha destacado que el impacto del conflicto en los precios de la energía está siendo menor, sobre todo en el gas natural.

Además, ha defendido que el mercado laboral muestra menos tensiones, la demanda pospandemia se ha normalizado y las políticas fiscales son ahora más restrictivas.

“La evidencia histórica demuestra que el contagio generalizado de los precios energéticos al conjunto de la economía es la excepción más que la regla”, ha concluido la presidenta del BCE.