De izquierda a derecha: Guillermo Lázaro, Key Account Manager de Ciberseguridad del sector privado en Grupo Oesía; Gastón Trelles, periodista de El Español; Víctor Villagrá, subdirector jefe de Estudios en la ETSIT-UPM y director del Máster en Ciberseguridad de la UPM
Ciberseguridad en el 5G: la vulnerabilidad reside en los dispositivos conectados sin garantías, no en la arquitectura
La IA se ha convertido en una herramienta de ejecución de ataques.
El impulso de desarrollos tecnológicos nacionales se establece como prioridad.
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La implantación de la tecnología 5G está impulsando una transformación profunda en las infraestructuras críticas, la industria conectada y el ámbito de la defensa.
La integración de nuevos elementos a las redes aumenta de forma exponencial la superficie de ataque, situando a la ciberseguridad como un componente estratégico indispensable para el ecosistema digital.
En la apertura de la conversación, enmarcada en el VII Observatorio 5G organizado por EL ESPAÑOL-Invertia, se subrayó que el problema central no radica en la propia infraestructura de red, sino en la proliferación de dispositivos conectados sin garantías de seguridad.
Conversación a dos. Ciberseguridad
Víctor Villagrá, subdirector jefe de Estudios en la ETSIT-UPM y director del Máster en Ciberseguridad de la UPM, apuntó que "el principal punto de inflexión no está dentro de la propia arquitectura 5G". El reto es "llevar la conectividad a tantísimos elementos que no estaban preparados para la ciberseguridad".
A este escenario se suma la irrupción de la Inteligencia Artificial como un vector de amenaza activo. La IA ha superado la fase analítica para convertirse en una herramienta de ejecución ofensiva capaz de automatizar ciberataques complejos y comprometer la cadena de suministro industrial y militar.
Guillermo Lázaro, Key Account Manager de Ciberseguridad del sector privado en Grupo Oesía, advirtió sobre este peligro: "La IA por sí sola hace cosas buenas, pero también se está utilizando para hacer ofensivas".
"Los cibercriminales explotan las vulnerabilidades de los dispositivos conectados para atacar la cadena de suministro", recalcó durante su primera intervención.
Para los expertos, la única forma de afrontar la situación es impulsando la soberanía tecnológica europea como garantía real de independencia estratégica frente a terceros.
Desde la perspectiva industrial, Lázaro defendió el compromiso del tejido empresarial español con el desarrollo de tecnologías propias. "Es fundamental seguir desarrollando tecnología soberana para no depender de fabricantes de terceros, sobre todo en ámbitos tan sensibles como la defensa", señaló.
Los desarrollos en tecnología fotónica o la navegación autónoma de drones en los que trabaja Grupo Oesía demuestran que España cuenta con capacidad técnica suficiente.
No obstante, cualquier arquitectura de ciberdefensa requiere de participación de humanos altamente especializados. Frente a los discursos recurrentes sobre la escasez de profesionales, los ponentes matizaron el diagnóstico.
Para el entorno académico, el problema no reside en las aulas, sino en las condiciones laborales que ofrece el mercado nacional. Víctor Villagrá fue tajante al respecto: "No es falta de talento; talento lo tenemos", aseguró.
Y añadió que "lo que faltan son condiciones apetecibles aquí en España para evitar que los profesionales se nos vayan fuera".
Desde la perspectiva industrial, Guillermo Lázaro coincidió en que la retención del talento va más allá de la compensación económica. "Lo que atrae al ingeniero es que el proyecto sea motivador y tenga una proyección real en sectores de alta ciberseguridad, IA y defensa", añadió.
Muestra de ello es que empresas como Grupo Oesía mantienen una tasa de permanencia superior al 40% entre sus jóvenes en formación gracias a varias iniciativas encaminadas a dar valor al factor humano.
La conversación entre los expertos concluyó con un llamamiento unánime a consolidar un triángulo estratégico entre la administración pública, la universidad y la industria.
España dispone de un músculo tecnológico y académico de primer nivel, coinciden, pero requiere marcos institucionales y de financiación estables que respalden esta alianza.
Como sintetizó Villagrá, "si juntamos objetivos entre la universidad, las empresas y la administración, sustentados por un marco institucional sólido, seríamos los líderes".