Beatriz López Doncel (izda), enfermera acusada de asesinar a dos ancianas en el Hospital de Alcalá de Henares (Madrid).

Beatriz López Doncel (izda), enfermera acusada de asesinar a dos ancianas en el Hospital de Alcalá de Henares (Madrid). EL ESPAÑOL

Tribunales AUDIENCIA DE MADRID

La auxiliar acusada de matar a dos ancianas inyectando aire: "Retiré una vía post mortem"

Beatriz López Doncel se enfrenta a una pena de prisión permanente revisable por la vulnerabilidad de las víctimas, ancianas enfermas. 

Beatriz López Doncel, la auxiliar de enfermería del Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares (Madrid) que se sienta en el banquillo acusada de asesinar a las dos ancianas Luisa Moragón (92 años) y Consuelo Doblado (86 años) y de intentarlo con una tercera, Josefa López, ha negado los hechos. 

La acusada ha defendido que en el primero de los casos, ocurrido en 2015, ni siquiera atendió a la enferma, sino que entró a su habitación una vez el médico había gritado: "¡Parada!" (parada respiratoria). En el segundo de los casos, ocurrido en 2017, hay imágenes del hospital de Beatriz entrando y saliendo en la habitación de la paciente. Fue la última que lo hizo antes de que falleciera. Ella ha reconocido que entró hasta cuatro veces en su habitación y que "avisé a la enfermera de que estaba con fiebre". "La oí roncar pero no le vi la cara hasta que estaba muerta, hasta que el médico nos dijo que no se podía hacer nada por ella". La acusada ha afirmado que su labor era únicamente dar de comer a los pacientes y los cuidados diarios a no ser que los hicieran sus familiares, así como que no tocaba los medicamentos. Ha afirmado que "sólo retiré un apósito de la vena de la vía y sangró, y si es una embolia gaseosa no sangra", ha defendido.

En el tercero de los casos, por el que está acusada de asesinato en grado de tentativa, la auxiliar ha dicho que "no recuerda haber atendido a la paciente". A preguntas de los abogados de la acusación ha dicho que sólo supo de la gravedad de la enferma cuando le informaron sus compañeros. 

Según la Fiscalía y los familiares de las fallecidas que ejercen las acusaciones particulares, Beatriz López Doncel utilizó el mismo procedimiento para asesinar a las dos ancianas: inyectó aire en sus sistemas circulatorios con una jeringuilla, lo que les provocó una parada cardiorespiratoria por una embolia gaseosa masiva. También lo habría intentado años antes con la paciente Josefa López Felipe que quedó en coma y sobrevivió. 

Beatriz habría aprovechado su trabajo como auxiliar de clínica en el Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares (Madrid) para llevar a cabo sus agresiones. La primera vez, el 29 de julio de 2015, habría aprovechado que Luisa Moragón, su primera víctima de 92 años, no estaba acompañada de ningún familiar para inyectarle el aire. La mujer murió poco después. El médico sospechó de la muerte puesto que la mujer se encontraba bien e iba a recibir el alta médica el mismo día o en días posteriores. De ahí que se abriera una investigación en los juzgados de Alcalá y se instalaran cámaras en los pasillos del hospital ante las sospechas de la mala fe de alguno de los profesionales del hospital. 

Dos años más tarde, el 2 de agosto de 2017, la pesadilla volvió a repetirse. Sobre las 15.30 horas, Beatriz entró en dos ocasiones en la habitación 528 del hospital que ocupaba la enferma Consuelo Doblado, de 86 años, e "inyectó a través de la vía y con una jeringuilla gran cantidad de aire, lo que le provocó que sufriera una parada cardiorespiratoria", sostiene el Ministerio Público. El médico José Alberto Arranz llamó al hermano de la fallecida horas después de la muerte para manifestarle sus sospechas de que podía tratarse de una muerte provocada. La autopsia, que autorizó la familia, lo confirmó. 

Los acusadores han deslizado también durante las lecturas de sus escritos sus sospechas de que años antes también pudo asesinar a una cuarta paciente, Elena García Rodríguez, cuyos familiares se negaron a practicar la autopsia.

El abogado de la familia Doblado, José Luis Altarribas, ha afirmado durante el juicio que "en el caso de Consuelo, se ve en las cámaras cómo la acusada es la única persona que entra en la habitación de la anciana dos veces pocos minutos antes de su muerte. Además, era la única persona que trabajaba aquél día vigilando a la enferma", ha afirmado. En cuanto al tiempo transcurrido entre el primer presunto asesinato y el segundo, el letrado ha afirmado que "tiene explicación porque la acusada estuvo de baja entre noviembre de 2015 y mayo de 2017". 

En cuanto a Josefa López Felipe, sus familiares acusan a Beatriz de haber intentado asesinarla en 2013 con el mismo procedimiento. La mujer entró en coma con un embolismo gaseoso que hubiera causado la muerte si no hubiera sido porque estaba en el hospital, según la acusación. 

El Ministerio Público pide 20 años de prisión por cada uno de los asesinatos y las acusaciones particulares la prisión permanente revisable por los asesinatos por la vulnerabilidad de las víctimas, que eran ancianas enfermas. En el caso de Josefa, por asesinato en grado de tentativa. 

La defensa 

La defensa de la acusada ha solicitado su libre absolución. Considera que no se ha encontrado ninguna prueba en su domicilio que pueda relacionarla con los hechos y que "sólo se investigan las muertes en las que Beatriz está trabajando". También que "se investigan varios incidentes sospechosos y no todos presentan el mismo diagnóstico", puesto que según defiende el letrado, unos responden a embolias gaseosos y otros a administración de pastillas. El letrado de la acusada sostiene que una de las víctimas, Consuelo, padecía una grave enfermedad d bronco aspiración.