Andreu Van den Eynde, este martes interrogando a sus testigos./

Andreu Van den Eynde, este martes interrogando a sus testigos./ Efe

Tribunales

La defensa de Junqueras convierte la vista del procés en un juicio a la Guardia Civil y la Policía

En la jornada 38 se ha hablado de "violencia". Pero no la que es objeto del proceso, sino la que votantes el 1-O atribuyen a las fuerzas de seguridad.

"Cabezas abiertas y ensangrentadas", "gente tirada en el suelo retorciéndose de dolor", "ciudadanos arrastrados como maletas", "apaleamientos". Durante toda la jornada de este martes del juicio sobre el proceso soberanista catalán se ha hablado de violencia, pero no la que las acusaciones atribuyen a los exmiembros del Govern por mantener la convocatoria de un referéndum ilegal a sabiendas de que se producirían conflictos en los centros de votación, sino la que habrían ejercido los policías nacionales y guardias civiles que actuaron el 1-O.

El grueso de la prueba testifical llevada a la vista por la defensa de Oriol Junqueras se ha orientado en esa línea. Diecisiete testigos -alcaldes de ERC y ciudadanos que votaron en diversas localidades- han descrito los actos de "violencia extrema y gratuita" que habrían protagonizado las fuerzas de seguridad contra "ciudadanos pacíficos". Este martes el acusado no ha sido el exvicepresidente del Gobierno catalán sino los agentes que "levantaron la porra a una abuelita" o "lanzaron disparado al tío Juanito".

Los testigos no sólo han dibujado un escenario de violencia exclusivamente atribuible a guardias civiles y policías nacionales, sino que les han descrito incluso como rapiñadores. Pilar Calderón, que dijo haber actuado como "apoderada de ERC" en la escuela Nostra Llar de Sabadell, aseguró que en unas bolsas de basura que los agentes sacaron del centro escolar había disfraces de niños y juguetes.  "Se llevaron juegos y comida para celiacos", confirmó Juli Fernàndez, segundo teniente de alcalde del Ayuntamiento.

Los mossos "estaban allí" -han coincidido varios testigos- pero "no pudieron hacer nada" por la cantidad de gente que "querían ejercer el derecho inalienable de votar". Algunos negaron incluso conocer que los tribunales habían prohibido el referéndum.

Todos los testigos rechazaron de forma tajante que se produjeran agresiones de los concentrados a los agentes, pese a la existencia de partes médicos presentados por guardias civiles y policías. Sólo un votante admitió el lanzamiento de una silla a un miembro de la Benemérita por parte de una persona "que no conocíamos y que no nos representa".

"¡Que viene!"

La expresividad de algún compareciente forzó a intervenir al presidente del tribunal en algún momento muy puntual, ya que Marchena ha seguido la regla de no interrumpir el relato de los testigos de la defensa. Marc Puigtió, alcalde de Sant Julià de Ramis y Medinya, contó que en el centro de votación en el que se esperaba al entonces presidente de la Generalitat "una vecina gritó '¡que viene!'. La gente pensó que era Puigdemont, pero era la Guardia Civil". Se presentó "un ejército que empezó directamente a golpear a la gente". Un helicóptero subía y bajaba "como para tocar a la gente". En ese punto Marchena le instó a relatar "lo que vio", no a especular sobre las intenciones del piloto.

El defensor Andreu van den Eynde tenía que seguir preguntando pero se quedó en silencio. "Estoy pensando", explicó el abogado. "Las preguntas hay que traerlas pensadas de casa", le indicó en tono de humor el presidente de la Sala. "Quiero recobrar la serenidad para poder ejercer la defensa", añadió Van den Eynde.

La prueba propuesta por la defensa de Junqueras se ha completado con David Elvira, director del Servicio Catalán de Salud, que cifró en 1.066 los partes médicos relacionados con incidentes en el referéndum ilegal.