Fachada de una de las clínicas de iDental.

Fachada de una de las clínicas de iDental. iDental

Tribunales AUDIENCIA NACIONAL

A prisión a los responsables de iDental y quienes financiaron a la compañía

El juez de la Audiencia Nacional, José de la Mata, ha enviado a prisión provisional después de tomarles declaración a los responsables de iDental, a los que se detuvo este martes por liderar presuntamente una macroestafa nacional con más de 100.000 afectados y que pudo provocar un agujero de más de 60 millones de euros.

El instructor tomó declaración este jueves hasta a 13 personas, los principales implicados de la presunta trama, hasta altas horas de la noche. Decidió enviar a prisión incondicional a Vicente Castañer, uno de los fundadores de iDental, y a José María Garrido, propietario del fondo de inversión Weston Hill que rescató la compañía con 25 millones de euros cuando estaba al borde de la quiebra. 

El otro fundador de la compañía, Antonio García Pellicer, fue detenido el martes en Reino Unido y el juez ya ha solicitado su entrega para decretar también la prisión para él. 

Organización criminal

De la Mata considera que todos los implicados constituyen una organización criminal. Otro de los responsables que prestaron declaración ayer, José María Llorente, podrá eludir la prisión con una fianza de 20.000 euros. 

El resto de detenidos, hasta nueve personas más, han quedado en libertad con medidas cautelares como la prohibición de salir del país. Entre ellos, el exdirectivo del departamento de riesgo de Bankia, Jorge Puga, que habría concedido créditos al grupo. 

Todos están siendo investigados por los delitos de organización criminal, apropiación indebida, estafa continuada, administración fraudulenta, lesiones, falsedad documental, blanqueo y alzamiento de bienes.

Según se investiga en la causa, iDental ofrecía a sus clientes trabajos de odontología y les facilitaba líneas de crédito para poder costearlos. Estos créditos ya habían sido facilitados a su vez al fondo Weston Hill por parte de entidades.

Cuando los clientes estaban en mitad de su tratamiento, las clínicas iban cerrando, quebradas, sin darles ningún tipo de explicación. Muchos de ellos quedaron con graves problemas dentales sin resolver y con créditos por un tratamiento que nadie les había hecho.