Eduardo Vela Vela durante el juicio en la Audiencia de Madrid.

Eduardo Vela Vela durante el juicio en la Audiencia de Madrid. Eduardo Vela Vela durante el juicio en la Audiencia de Madrid.

Tribunales BEBÉS ROBADOS

El doctor Vela, acusado de regalar a una niña, quemó los expedientes de adopción

Uno de los policías que ha participado en la investigación de los "bebés robados" en España que ha llegado por primera vez a juicio con el caso concreto de Inés Madrigal -la mujer que habría sido entregada a su madre adoptiva como un regalo en el año 1969-, ha asegurado durante la segunda y última sesión del juicio contra Eduardo Vela Vela que el acusado le confesó que "quemó todos los archivos de las adopciones plenas" de la Clínica San Ramón de Madrid porque "en aquel momento la legislación obligaba a ello". 

El médico jubilado, que a sus 86 años se enfrenta a 13 años de prisión por los presuntos delitos de detención ilegal, suposición de parto y falsedad documental, prestó declaración ante el investigador por teléfono durante la instrucción porque "estaba pegado a una máquina de respiración", según ha declarado el policía. La Fiscalía pide 11 años de prisión y la acusación, 13. El Ministerio Público solicita, además, 350.000 euros de indemnización por daños morales para Inés Madrigal. La defensa ha solicitado la libre absolución de Vela.

La decisión de Vela de quemar los expedientes de la clínica que dirigía dificultó la investigación, según ha declarado el funcionario como testigo, puesto que cuando la Fiscalía ordenó buscar los archivos de adopciones de bebés desde los años 60 a la actualidad en los sanatorios de San Ramón y Santa Cristina de la capital madrileña por si se pudieron producir casos de bebés robados, éstos fueron imposibles de localizar.

Comienza el primer juicio por los bebes robados en los años 60 y 70

Según este investigador, los trabajos de Policía en colaboración con la Fiscalía de Madrid les llevaron a sospechar de una "trama" desarrollada durante décadas en las clínicas San Ramón y Santa Cristina, de la que Vela formaba parte, donde "se utilizaba a mujeres de centros de acogida que no querían a sus niños, en concreto las que llegaban a Villa Teresita, y les atendían y cuidaban tras el parto a cambio de que dejaran a sus bebés en adopción". "La situación era complicada en aquella época para mujeres jovencitas que no podían mantener a sus hijos. Pero cuando pasaron los años y la situación mejoró, la fuente de bebés se les había terminado y entonces empezaron a desaparecer bebés en estos centros", ha declarado el investigador.

"Fue una bebé robada"

Durante la exposición de su escrito de conclusiones definitivas, la representante de la Fiscalía ha afirmado que en el caso juzgado se ha dado un caso de "bebé robado", y ha dado distintas razones para considerarlo: ninguna de las trabajadores de la clínica puede explicar cómo "una persona entra a dar a luz a una niña y una hora después otra mujer se lleva a una niña pero nadie sabe nada"; no hay ningún documento de un recién nacido en la fecha de los hechos, ni renuncia expresa, ni ningún otro documento del que se pueda desprender que tácitamente hubo una entrega voluntaria. Tampoco hay ningún testigo que viera cómo se tramitó una adopción o una niña fue entregada a otro matrimonio.

De ahí que se baraje que Inés pudo ser la hija "de una mujer adúltera que quedó embarazada fuera del matrimonio" y fue entregada sin su consentimiento a Inés Pérez y su marido, a quienes el médico hizo tener distintas cautelas, como que llevaran ropa de bebé a la clínica donde la niña les fue entregada o que Inés Pérez fingiera tener náuseas y malestar en el municipio en que vivía. El bautizo de la niña, además, se celebró en un ambiente ajeno al familiar, con una madrina que no tenía nada que ver con la familia y que, paradójicamente, durante el juicio no recordaba haber participado en dicho bautizo.

Por su parte, el abogado de Eduardo Vela ha defendido que el doctor "pudo tener algo que ver con adopciones en la época, que eran totalmente legales" pero ha negado que tuviera nada que ver con la entrega irregular de una niña, así como ha explicado que si su firma aparece en algún escrito "es porque alguien se lo ha podido colar, concretamente los padres" biológicos.

Juicio a una época

El juicio contra el ginecólogo jubilado Eduardo Vela Vela, acusado de entregar a la recién nacida Inés Madrigal a su madre adoptiva como "un regalo" en el año 1969 en el sanatorio San Ramón de Madrid también es, irremediablemente, el juicio a una época oscura y silenciada de la natalidad en España. Desde el inicio de la investigación, las casi 2.000 personas que denuncian haber sido "robadas", se han sentido representadas con este caso.

Faltan pruebas para demostrar si cada una de las personas que denuncian esta situación que se habría prolongado durante décadas, sobre todo durante el franquismo, fueron efectivamente niños arrebatados a sus madres biológicas. Sin embargo, hay quienes siguiendo la pista de documentos de natalidad o registros de bautismos en parroquias, han logrado, incluso, encontrar sus verdaderos orígenes. Por eso, el juicio contra Eduardo Vela se ha convertido en el juicio contra la conspiración entre clínicas privadas y congregaciones religiosas que durante años amañaron partos de madres solteras, desvalidas o que no querían o podían hacerse cargo de sus hijos para entregarlos a otras familias de manera clandestina e irregular. 

Presunto falso testimonio de su mujer

Durante el juicio también ha declarado una periodista francesa del diario Le Monde, Emile Delphine Helmbamchel que en el año 2013 acudió a la consulta del doctor Vela con una cámara oculta. Durante una entrevista con él y su esposa Adela Bermejo, que le ayudaba en la Clínica San Ramón, ésta le habría confesado que Vela "regaló una niña", según la versión de la periodista. De ahí que la Fiscalía haya solicitado que se deduzca testimonio contra ella por un presunto delito de falso testimonio en caso de que se dicte sentencia condenatoria contra Eduardo Vela, puesto que según la fiscalía, Bermejo ha mentido en el juicio en su declaración como testigo, puesto que ella sabe qué ocurrió. 

La entrevista de la periodista tuvo lugar el mismo día que la madre adoptiva de Inés Madrigal y el doctor Vela tuvieron un careo en el juzgado número 46 de Madrid en fase de instrucción en el año 2013 que este martes también se ha expuesto como prueba durante el juicio.

Durante aquel careo, Inés Pérez, ya fallecida, aseguró que el médico le habría llamado por teléfono y le habría dicho que tenía "una sorpresa para ella" y que se presentara en su clínica con ropa de recién nacido. Más tarde le habría entregado a Inés Madrigal como "un regalo" en la Clínica San Ramón del Paseo de la Habana de Madrid, ya cerrada. Una versión que el doctor Vela siempre ha negado.

El caso

Inés Madrigal Pérez descubrió que no era hija biológica de Inés Pérez en 1987, cuando alcanzó la mayoría de edad y su madre adoptiva se lo contó. Con el paso de los años, Inés Pérez, cuyo testimonio fue crucial cuando comenzó a instruirse el caso, contó a su hija que el doctor Vela le entregó en la Clínica San Ramón en 1969 como un regalo, que no hubo ningún pago a cambio. 

Según el relato de la señora ya fallecida, el doctor llamó a la lechería del pueblo madrileño de Los Molinos, donde esta residía, y le dijo que acudiera a la clínica porque tenía "un regalo para ella". También le habría indicado, según contó ésta, que se colocara una almohada para fingir embarazo y también que dijera a su entorno que tenía náuseas. Se trasladó con su marido dicho centro, le entregaron a la niña y ésta ya fue inscrita en el registro del distrito madrileño de Chamartín con su nombre adoptivo, según el relato recogido en el auto de procesamiento. 

La madre de Inés Madrigal ayudaba a las monjas del convento del municipio de Los Molinos, en el cuidado de los niños de madres solteras que allí se acogían. De hecho, ella misma crió en su casa durante dos años a un niño, 'Paquito', que después devolvió a sus padres adoptivos años antes de que le fuera entregada Inés.

Dichas monjas y la madre de Inés tenían buena relación con el jesuita Félix Sánchez Blanco, que a su vez era amigo del doctor Eduardo Vela porque fue su profesor de Matemáticas, como él mismo ha declarado durante el juicio. 

Éste, según sostiene la denunciante, pudo ser el enlace entre su madre biológica y la adoptiva y siempre estuvo muy pendiente de ella. "Cuando yo me fui a vivir a Murcia con mis padres, él fue destinado allí. Hubo un tiempo que pensé que podía tener alguna relación biológica con él", ha declarado Inés Madrigal durante el juicio.