Integrantes de @Placido_Mo en acción.

Integrantes de @Placido_Mo en acción. Juan Lemus Cedida

Sociedad DIÁLOGO EN REDES SOCIALES

De la calle a Twitter: 5 exmendigos usan la red para remover conciencias

Cinco ex 'sin techo' mantienen conversaciones tuiteras semanales. "Rompemos el hielo, la gente tiene curiosidad".

Marta Espartero

Josep, Manuel, Davide, Joan y Antoni. A priori pueden parecer cinco nombres más, pero son la voz de la experiencia. De la de los sin techo. Juntos, cada lunes, son @Placido_Mo: un perfil de Twitter que sirve de altavoz a una situación normalmente condenada al ostracismo. La de dormir entre cartones o en cajeros. La de ser una persona sin hogar.

Son sin techos, pero con Twitter. Utilizan las armas que tienen a mano para concienciar y salir de la oscuridad y silencio al que le tienen sumidos. Porque de la pobreza da reparo hablar, preguntar e incluso mirar. Existen, están ahí, pero a veces es más cómodo hacer como que no pasa nada. Seguir caminando.

Plácido Moreno, la persona que da nombre a su cuenta de Twitter, existió. Fue un señor que llegó a la Fundación Arrels -una entidad que desde 1987 se dedica a la atención de personas sin hogar de la ciudad de Barcelona- tras haber vivido diez años en la calle. "Murió de una enfermedad y nos dejó una carta muy bonita", relata a este periódico Silvia Torralba, miembro de la ONG.

 "En esta etapa de mi vida me pesa amargamente lo que sembré en el pasado pero, mientras recojo esa siembra negativa que no me llevaría a ninguna parte con lamentos, intento convertirlo en positivo aprendiendo a pedir ayuda a personas con una comprensión que, al escucharme, no me hacen sentirme más avergonzado de lo que yo ya me siento".

Fue la inspiración. @Placido_Mo surge a finales de 2010, impulsada por Arrels. Buscaban una comunicación de cara a cara, lo más directa posible. Un tortazo de realidad que no dejara indiferentes. "Comenzamos a construir un relato de cómo era vivir en la calle entre varias personas". En total, unas 30 personas han pasado por el perfil. Ahora, con más de 2.000 seguidores, Josep, Manuel, Davide, Joan y Antoni tienen los mandos. Charlan lunes tras lunes en la sede de Arrels con los tuiteros sin ningún tipo de vergüenza y responden con sinceridad. "Tratamos de hablar de tú a tú y te preguntan de todo", cuentan a EL ESPAÑOL Davide AndreoliJosep Sauvà, dos de los participantes.

Una sesión con los participantes de @Placido_Mo

Una sesión con los participantes de @Placido_Mo Juan Lemus Cedida

"Hace falta dar a conocer a la gente de afuera cómo de difícil es vivir en la calle. No saben, no tienen ni idea de cómo es. Tienes que ser fuerte, porque estás mal", indica Andreoli. Para él lo peor de haber pasado por dormir sin techo no es ser invisible, sino la gente para la que no lo son. "Hay mucha violencia verbal, más allá de la física. No te miran con buenos ojos". Y confiesa: "Yo todavía sigo en la calle. Es difícil salir de esa espiral", pese a estar en pleno proceso de reinserción social y dormir en una vivienda. Pero los diez años sin ella no se olvidan. 

Josep Sauvà coincide. Es un tema duro. "Normalmente te dejas ir. Es importante reconstruir la confianza en la sociedad. Ver que estás bien", explica. Porque un día, de repente, te ves abocado a vivir en la calle. "Son muchas causas, muchos motivos. Yo era jubilado y un día sucedió", se sincera. "Pero no me dejé caer, no me quedé estancado". Sauvà dice que "sólo" estuvo ocho meses sin techo. Desde fuera, parece un mundo.

El amor, el trabajo, la amistad o dónde dormir en la calle son algunos de los grandes temas que les preguntas los internautas a través de @Placido_Mo. ¿Cuál es el protocolo a seguir para pasar la noche en un sitio?

Incluso temas más tabúes. "La situación de violencia, cuando vives en la calle, es peor para las mujeres. Hay casos de violación que no se denuncian por miedo", afirman. Porque, según su experiencia, ser mujer sin techo es más peligroso al estar más indefensa.

Unas 40.000 personas viven en la calle en España, según datos de Cáritas. Cinco de ellas son @Placido_Mo. Entre todas forman el rostro de los invisibles. De los que nunca pierden la esperanza de recuperar su vida y -apunta Andreoli- la dignidad.