Tomás Serrano

Tomás Serrano

Política INVESTIDURA DE SÁNCHEZ

ERC exige "negociación sin vetos" y el PSOE habla de "primer paso" para la "estabilidad"

Los gestos del PSOE y su insistencia en hablar de políticas sociales no tuercen el brazo de una ERC que continúa reclamando máximos. 

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Si hubo pacto, fue de silencio. Tras casi tres horas de reunión destinadas a conseguir la aquiescencia de los republicanos a la investidura de Pedro Sánchez, ERC y PSOE emitieron sendos comunicados en los que apenas coincidieron en la voluntad "compartida" de seguir dialogando. El próximo martes a las 17:00, los dos equipos negociadores se volverán a reunir para tratar de desatascar una situación que, a día de hoy, parece estar en el mismo punto en el que estaba ayer jueves por la mañana.

Hubo sin embargo un detalle significativo que pasó desapercibido en un primer momento y que explica por qué ambos partidos renunciaron a ese comunicado conjunto que se anunció durante toda la tarde de ayer. Mientras el comunicado de los republicanos se centra por completo en la exigencia de "una solución democrática para Cataluña", el del PSOE parece escrito tras una reunión con Unidas Podemos o Más País y no con ERC.

Prueba de ello es que en el texto socialista, la única mención al "conflicto político en Cataluña" aparece escondida entre referencias a una "agenda de derechos sociales", a la "recuperación de derechos civiles y laborales" y hasta al "sector de la automoción". Una alusión a la SEAT que si algo demuestra es el pavor del nacionalismo catalán a su huída de la región.

ERC, bastante más realista que el PSOE, centra sin embargo el foco del suyo en los únicos asuntos realmente a debate, pero sin mencionarlos explícitamente: la autodeterminación y la amnistía de los presos del procés. Es decir, los mismos temas de los que se hablaría en esa recurrente "mesa de negociación entre gobiernos" que tanto ERC como JxCAT han exigido al PSOE. Y es que si por políticas sociales y de izquierdas fuera, socialistas y republicanos habrían llegado a un acuerdo en los dos primeros minutos de la reunión.

Comunicado de ERC.

Comunicado de ERC. ERC Madrid

Y por eso el comunicado del PSOE, mucho menos cómodo en el terreno del conflicto territorial que los republicanos, se centra, en contraste con el de sus interlocutores, en unas políticas sociales acerca de las que no existe discrepancia alguna con Gabriel Rufián y los suyos.

Hasta la referencia a la "recuperación de derechos civiles y laborales cercenados por los gobiernos del PP" del comunicado socialista suena extemporánea y forzada, como un intento desesperado de despertar el sentimiento de hermandad antiderechista en unos republicanos cuyos intereses e incentivos a día de hoy no están, desde luego, en esa longitud de onda.

Comunicado del PSOE.

Comunicado del PSOE. PSOE/PSC Madrid

ERC, como era previsible, sigue instalada en el no a la investidura de Pedro Sánchez. El PSOE reconoce "diferencias", pero también "puntos de encuentro". La lectura de ambos comunicados, pero especialmente del de ERC, debe hacerse entre líneas y con la ayuda de la terminología procesista.

Porque cuando los republicanos hablan de negociación "entre gobiernos", están hablando de soberanías paralelas. Cuando piden que no haya "temas vetados", están hablando de puentear la Constitución. Cuando hablan de "garantías de cumplimiento", están hablando de verificadores, relatores y mediadores. Y el PSOE lo sabe, aunque finja no saberlo. 

Bolígrafos solidarios

A falta de avances oficiales, el interés se centró en los pequeños detalles que rodearon a la reunión. Y si uno de los dos equipos negociadores agachó ayer la cabeza, ese fue el del PSOE.

Por la mañana, la vicepresidenta en funciones Carmen Calvo calificó a ERC de "izquierda histórica", obviando el hecho de que esa historia incluye un golpe de Estado en 1934, 8.000 asesinados en 1936 y una condena de trece años de prisión para su líder actual, Oriol Junqueras, por un golpe contra la democracia.

Poco más tarde, el ministro de Fomento en funciones José Luis Ábalos reconoció la existencia de "un conflicto político en Cataluña" con la frase "claro que lo hay, ¿alguien piensa que no?".

PSOE y ERC se reúnen en el Congreso

El impacto de ambos guiños en ERC fue mínimo. El equipo negociador republicano apareció en la reunión con unos bolígrafos en los que se pedía la libertad de Carme Forcadell, la expresidenta del Parlamento autonómico condenada a once años y medio de prisión por el Tribunal Supremo, y con unas agendas Moleskine bajo el brazo.

Un detalle sutil, pero significativo. Porque fue precisamente en una agenda Moleskine donde Josep María Jové, imputado frente al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por su implicación en el referéndum ilegal del 1-O, redactó la hoja de ruta del procés. Y eso, por si la foto previa a la reunión, obligada y muy tensa, de Lastra, Ábalos y Salvador Illa –del PSC– junto al imputado Jové no hubiera sido ya suficientemente humillante para los socialistas.

Presiones por doquier

Fuera de la sala de reuniones del Congreso de los Diputados escogida por los negociadores, presidida por un cuadro del pintor murciano José Luis Azparren, las presiones arreciaron. Carmen Calvo dijo frente a la prensa que "estamos en un momento hasta cierto punto límite". Pablo Iglesias apostó por "la empatía y el diálogo". Y Pablo Casado sentenció, flanqueado por Ana Pastor, Cayetana Álvarez de Toledo y Teodoro García Egea, que el PSOE "está intentando construir un Gobierno en el cráter de un volcán".

Pero la mayor presión para el PSOE llegó de la mano de ese manifiesto que decenas de exdiputados, exministros y otras personalidades históricas relevantes tanto de la derecha como de la izquierda, y entre ellos Alfonso Guerra, Juan Carlos Rodríguez-Ibarra, José Manuel García-Margallo y Nicolás Redondo, han firmado para mostrar su preocupación por la situación política actual y para reclamar un Gobierno que no dependa de partidos que "no aceptan la Constitución o quieren abolirla por procedimientos ilegales o ilegítimos"Es decir, para reclamar un Gobierno de PSOE y PP, con o sin Ciudadanos. Pero desde luego sin Podemos y los nacionalistas.