Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, en la noche electoral del 28-A.

Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, en la noche electoral del 28-A. Efe

Política ELECCIONES GENERALES 2019

Iglesias planteará entrar en el Gobierno como fórmula de que Sánchez no dependa del separatismo

Plantea dos vías de negociación: una a varias bandas para la investidura y otra en solitario con Sánchez por asientos en el Consejo de Ministros.

La resaca en Podemos sigue siendo dura tras el 28-A, pero Pablo Iglesias se siente satisfecho. Ya en la noche electoral dio sus claves, "las izquierdas suman más que las derechas" y "España es plurinacional". Pero, sobre todo, estableció como un hecho que los números "son suficientes" para armar un Gobierno que no dependa de los partidos independentistas. El líder de Podemos está convencido de que se puede armar un Consejo de Ministros de coalición sólo con el PSOE que negocie apoyos puntuales durante la legislatura.

Los 42 escaños cosechados por Unidas Podemos, sumados a los 123 de los socialistas se quedan a 11 de la mayoría absoluta que daría estabilidad al Ejecutivo. Pero el secretario general morado cuenta con dos negociaciones: una para el Gobierno con Pedro Sánchez y otra negociación de investidura en la que se sumen otras voluntades, de la mano de la abstención de ERC a última hora. Iglesias ha demostrado capacidad de interlocución con los separatistas catalanes y ya en campaña Oriol Junqueras -preso en pleno juicio al procés, pero ya diputado electo- prometió su apoyo al PSOE "para evitar un gobierno de derechas".

Según fuentes de la dirección, la posición estratégica del partido morado en las fechas venideras será la de dejar hacer a los socialistas. "Nadie va a decir nada, al menos hasta el día siguiente al superdomingo de mayo". Y por esa razón este lunes hubo silencio de Podemos en los medios.

Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, en la noche electoral del 28-A.

Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, en la noche electoral del 28-A. Efe

"Nosotros no tenemos ahora más que decir, ahora le toca a Pedro Sánchez retratarse", explica un portavoz del partido. "Y también a Ciudadanos", remata. Y es que en la sede de la calle Princesa, donde este lunes se ha reunido el Consejo de Dirección de Podemos para analizar los resultados, interpretan que ya se están detectando movimientos "mediáticos y de los otros" para favorecer una reedición del pacto del abrazo entre Rivera y Sánchez.

En su negociación principal, Iglesias exigirá a Sánchez entrar en el Ejecutivo si quiere su apoyo en una sesión de investidura. En el partido creen que ésa es la única seguridad que puede alcanzar un verdadero gobierno de izquierdas. Sin esa pica plantada en Moncloa, nada impediría a un presidente socialista ya investido volver su mirada a la derecha e ir echando lazos con Ciudadanos ley a ley que acaben en alianza de facto.

Y las mismas fuentes explican que la condición sine qua non "es compromiso, no ansia de poder". Compromiso, explican, con lo que Podemos ha planteado en su programa electoral, aunque eso desgaste a la formación morada y a pesar de que "quien capitalizará los logros que se alcancen" será más el PSOE que ellos.

Y es que la idea de la dirección de Podemos es que, dado el escrutinio, "lo más cómodo y rentable en términos electorales sería quedarnos en la oposición y dar la batalla a un gobierno de Rivera presidido por Sánchez". Así, Iglesias está decidido a sentarse con el líder del PSOE sólo para un Ejecutivo de coalición, por mucho que Carmen Calvo y José Luis Ábalos dejaran este lunes la puerta abierta a "un Ejecutivo en solitario".

"Una buena campaña"

En Podemos creen que "la campaña ha sido muy buena" y, aunque quedaron "algo insatisfechos" porque esperaban lograr más diputados, creen que han logrado recuperarse a tiempo, a pesar de haber desaparecido en cinco CCAA, en las que no han logrado diputados, y haber caído de primera a tercera fuerza en País Vasco y Cataluña.

Precisamente, el encaje autonómico ha sido uno de los asuntos más polémicos de la campaña del partido morado. Su posición a favor de un referéndum de autodeterminación no se ha entendido en el resto de España. De hecho, Iglesias ha tratado de desviar el tema hacia "los otros conflictos territoriales" siempre que ha salido en entrevistas o en los debates televisados. Si le hablaban de Cataluña, él respondía por "la España vaciada", y el programa electoral ventilaba el desafío separatista en cinco líneas escritas de las 3.000 de las que constaba.

El balance que se hace, en todo caso, es positivo. Primero, en el aspecto discursivo, ya que creen que se ha logrado explicar que "sólo con un referéndum en el que los catalanes decidan quedarse en España se podrá arreglar esto". Y en el puramente electoral: "Sin haber contado con un valor como Xavier Domènech", explican desde dentro del partido, "bastante se ha hecho cosechando siete diputados".

Ahora queda un mes de silencio y pocas intervenciones públicas. Ya lo avisó Iglesias el domingo: "Las negociaciones serán obligatoriamente discretas, déjennos trabajar". Hay que avanzar por dos vías separadas, la de la investidura a varias bandas, y la del Gobierno directamente con el PSOE... y que no dependan la una de la otra. Ésa es la clave que jugará el líder de Podemos para convencer a Sánchez.