Puig torea y Toni Cantó banderillea en un debate incruento

Puig torea y Toni Cantó banderillea en un debate incruento

Política DEBATE ELECTORAL

Puig torea y Toni Cantó banderillea en un debate incruento e intrascendente

El debate televisado entre los cinco candidatos a las elecciones valencianas fue como una corrida de toros a la portuguesa... y sin vuelta al ruedo.

Si alguien esperaba que el debate televisado entre los principales aspirantes a la Generalitat Valenciana cambiara el curso de la campaña electoral habrá visto defraudadas sus expectativas. La cita mostró a un Ximo Puig templando para no mancharse el traje y a un Toni Cantó voluntarioso y con arte en la suerte de las banderillas, pero sin capacidad de matar.

El espectáculo fue incruento, como las corridas portuguesas. Hasta Isabel Bonig salió airosa, pese a ser empitonada una y otra vez por el pasado aún demasiado reciente y ominoso del PP. Mónica Oltra se empeñó en hacer virguerías, pero fue al manejar los números, con frialdad de contable, cuando más brilló. El podemita Rubén Martínez Dalmau cumplió dignamente su función de comparsa pese a presentarse con una indumentaria lamentable en la que, entre otras atrocidades, sobraban cuatro dedos a las mangas de su americana.

Ya sea por el formato elegido por RTVE, por la falta de agresividad de los contendientes o por su exquisita educación, apenas hubo interrupciones ni réplicas instantáneas. De esta manera, el programa pareció una interminable sucesión de monólogos; nada que ver con el vibrante debate a seis de la noche anterior en la misma cadena en el que fue despellejada ante los telespectadores la ministra María Jesús Montero.

Calma chicha

Bonig y Cantó fueron los grandes perjudicados por esa calma chicha, pues es sabido que los aspirantes necesitan conseguir más puntos que quienes ocupan el trono. Y así, el tripartito se sintió cómodo.

El cabeza de lista de Ciudadanos  tuvo su highlight cuando denunció que el "PSC valenciano" ha puesto en marcha "205 escuelas infantiles en las que no se da ni una hora de castellano". "Dicen que es una prueba experimental, pero experimentos en su casa, no con nuestros hijos", remató. La prueba de que el PSOE de Ximo Puig se va pareciendo al PSC fue la respuesta del presidente: "Los profesores son los mismos que había antes. No les falten el respeto".

Pero fue en Oltra (Compromís) donde Cantó encontró a su rival más combativa: "Usted no sabe lo que vale un colegio, si no, no daría esas cifras", le reprochó al dirigente de Cs cuando éste se aventuró a construir escuelas en el aire. Cantó también rodó por los suelos cuando denunció, entre recortes de prensa, que el 58% del programa de medidas contra la violencia machista se había quedado sin hacer. "Es un éxito", respondió Oltra, "el programa estaba previsto para cinco años y vamos al doble del ritmo previsto". 

"Gobierno honrado"

Bonig se resistió a ser sepultada por las continuas referencias al pasado del PP, a las que se sumó gustoso Cantó. "Saqueo continuado", "corrupción sistemática", "hipoteca reputacional", "paradigma de la corrupción"... Puig llegó a decir con solemnidad y orgullo que hoy "la Comunidad Valenciana tiene un gobierno honrado".

Pese a luchar contra la tormenta perfecta, la líder del PP salió milagrosamente con vida. "Lecciones de moral ni una", subrayó, y recordó que ella ha sido la primera alcaldesa de su pueblo, la primera consellera de Infraestructuras, la primera presidenta del PP valenciano y, si los electores le dan la confianza, la primera presidenta de la Generalitat. Y todo ello, dijo, "sin cuotas; por méritos y capacidad".   

El debate, de cien minutos, se fue adormeciendo pronto al gusto del tripartito de izquierdas. Nadie dio la vuelta al ruedo. Nadie recordará lo visto en el plató. Si acaso, sobrevivirán las mangas de Martínez Dalmau.