Los presidentes del Gobierno y de la Generalidad catalana, Pedro Sánchez y Quim Torra

Los presidentes del Gobierno y de la Generalidad catalana, Pedro Sánchez y Quim Torra El Español

Política EL ROMPECABEZAS CATALÁN

Todas las razones por las que Pedro Sánchez no debe reunirse con Quim Torra... Y ya van 19

Esta es la lista, que EL ESPAÑOL actualizará a diario, de los motivos por los que el presidente no tendría que verse el 9 de julio con el líder catalán. 

19. Por replicar las tácticas del entorno de ETA manifestándose frente a las prisiones catalanas

En el contexto de las llamadas Marchas por la libertad, Quim Torra se ha manifestado frente a la prisión de Lledoners y Roger Torrent, presidente del Parlamento regional catalán, frente a la de Puig de les Basses. Las concentraciones frente a las prisiones son habituales en el entorno de ETA y parece obvio que el catalanismo replicará sus tácticas en la comunidad catalana, con una diferencia significativa: mientras el mencionado entorno de ETA se limita a pedir el acercamiento de los presos, el separatismo dará un paso más allá y reclamará, sin ambages, su libertad.

El mensaje de las autoridades políticas y los líderes civiles nacionalistas es obvio. El golpe de Estado catalanista no fue tal, sino un simple movimiento pacífico de protesta coronado por una declaración de independencia simbólica, y nada que no sea la inmediata libertad de los líderes de ese golpe de Estado satisfará a los partidos separatistas y a las asociaciones civiles que les dan apoyo. 

18. Por menospreciar las concesiones políticas del PSOE y exigirle al Gobierno la violación de la separación de poderes

"El acercamiento de los presos políticos a cárceles catalanes es una obligación legal, no una concesión política, y no forma parte de ninguna negociación" han dicho Quim Torra y el presidente del Parlamento autonómico catalán Roger Torrent durante una comparecencia institucional convocada para coincidir con la llegada de los convictos a prisiones cercanas a sus lugares de residencia. 

Torra y Torrent también han pedido al Gobierno la libertad de los presos, algo que como es obvio no depende del Ejecutivo y cuya exigencia sólo puede entenderse dando por sentada una deficiente comprensión de los mecanismos de un Estado de derecho por parte de los líderes catalanes. 

17. Por convertir el traslado de los presos en un circo

No habían pasado ni siquiera 24 horas desde la publicación de la noticia del traslado de los presos catalanistas a cárceles de su comunidad y el separatismo ya había convertido los accesos a la cárcel de Lledoners, gracias a la pasividad de los Mossos d'Esquadra, en un aquelarre de lazos amarillos y de pintadas en apoyo de los presos.

Es de esperar que el circo se multiplique en cuanto el traslado de los nueve presos catalanistas se complete, y que las cárceles de Lledoners y de Puig de les Basses se conviertan en centro de peregrinación turística habitual para el separatismo. De momento, los funcionarios de la cárcel de Lledoners ya han mostrado su preocupación por las presiones que prevén recibir con respecto al trato a los presos. 

16. Por las amenazas de ERC de una nueva DUI

El único diálogo que pretende el separatismo es el del viejo "sí o sí" de Artur Mas. Y de ahí la amenaza de ERC de una nueva declaración de independencia unilateral, la tercera en sólo un año, si Pedro Sánchez no accede a permitir un referéndum pactado de autodeterminación en Cataluña. El cinismo de la amenaza es evidente: o el Gobierno concede –"pacta" en lenguaje nacionalista– lo que pide el separatismo o el separatismo lo impondrá por la fuerza.

"En el diálogo llevaremos la autodeterminación" ha dicho el adjunto a la presidencia de ERC y vicepresidente del Gobierno catalán, Pere Aragonés, durante la conferencia política que el partido dirigido por Oriol Junqueras ha celebrado este fin de semana en Hospitalet de Llobregat, un feudo de Ciudadanos. Pedro Sánchez no puede engañarse respecto a las intenciones de Torra y sus socios: si el Gobierno cede un solo centímetro en la defensa de la Constitución y el Estado de derecho, el separatismo ocupara de inmediato ese espacio. 

15. Por el habitual acoso de los CDR al Rey cada vez que visita Cataluña (y por el boicot de los funcionarios catalanes)

Fueron sólo unas pocas docenas –la capacidad de convocatoria de los escraches independentistas es cada vez menor– y la lluvia acabó dispersándolos, pero aún así intentaron reventar la entrega de los Premios Fundación Princesa de Gerona. Dada la escasez de efectivos, los radicales se conformaron con la habitual quema de fotos de Felipe VI y con la colocación de unas pocas docenas de lazos amarillos en las rotondas y los accesos al lugar donde se celebró el acto, el centro de eventos Mas Marroch del Celler de Can Roca.

Más grave es el habitual boicot de los funcionarios de la administración catalana a los actos en los que participa el Rey. Ningún funcionario del Gobierno autonómico o de los municipios afectados acudió al acto, que fue contraprogramado con un discurso de Carles Puigdemont –grabado en Alemania– durante la inauguración de la plaza 1 de octubre del pueblo de Caldes de Malavella. 

Pedro Sánchez debería entender que el Estado de derecho no es fragmentable y que los funcionarios de las administraciones españolas, entre los cuales se encuentran los que trabajan para el Gobierno y los ayuntamientos catalanes, no pueden escoger a capricho qué partes del ordenamiento jurídico acatar y qué partes desobedecer. Quien rompe relaciones con la Corona está rompiendo relaciones con la Constitución, el Estado de derecho y la democracia, y un presidente del Gobierno no puede ni debe hacer la vista gorda frente a ello. 

14. Porque no podemos permitirnos uno más de los habituales ridículos internacionales del separatismo

El más reciente, el esperpento bananero de Quim Torra en Washington, cuando los guardias de seguridad del Museo Afroamericano de la ciudad se vieron obligados a impedirle la entrada a la sala de actos tras los disturbios provocados por el mismo presidente de la Generalidad y su séquito durante el discurso del embajador español en los EE. UU.

Quim Torra es el presidente de la Generalidad… en España. Pero cuando viaja al extranjero es un funcionario español más al que la inmensa mayoría de los ciudadanos identifica con España y no con una Cataluña prácticamente desconocida en el resto del mundo. De ahí que la imagen de un representante de la administración española hiperventilando y montando numeritos en museos americanos, rodeado de una claque de servidores, fanáticos y aplaudidores cual Haile Selassie del Noreste español, sea inadmisible. 

13. Porque han arrasado Cataluña social y económicamente

Quim Torra es uno de los principales responsables de la actual degeneración de la economía catalana, de la ruptura de la convivencia en la región y del clima de enfrentamiento civil, afortunadamente sin víctimas por el momento, creado por los separatistas a raíz de su golpe de Estado de octubre de 2017. Pedro Sánchez no puede olvidar sin más lo ocurrido en Cataluña durante el último año. Mucho menos perdonarlo. De ninguna manera, dialogar sobre los planteamientos abiertamente inconstitucionales, amén de insolidarios, racistas y xenófobos, del presidente Torra y los partidos separatistas. 

12. Por sus constantes intentos de tergiversar la realidad y minar la imagen internacional de España

Torra sigue refiriéndose a los líderes del golpe de Estado separatista como "presos políticos" y a los prófugos de la Justicia como "exiliados". ¿Se reuniría el presidente del Gobierno con un líder político extranjero xenófobo y racista, pongamos por caso Marine Le Pen, si esta afirmara antes de la reunión que España no es un Estado de derecho sino una dictadura filofascista anclada en el franquismo y con una calidad democrática inferior a la de Turquía? ¿Por qué pretende hacerlo entonces Pedro Sánchez con un funcionario regional que ha afirmado cosas bastante peores que esas? 

11. Por la presencia habitual de terroristas condenados por la Justicia en las manifestaciones separatistas

La presencia de terroristas condenados por la Justicia es habitual en las manifestaciones y escenificaciones independentistas. También lo es la cercanía de Carlos Sastre y Fredy Bentanachs, dos de los personajes más siniestros del terrorismo catalanista, al propio Quim Torra. De hecho, una de las primeras fotos de Quim Torra tras su toma de investidura como presidente de la Generalidad fue esa en la que se le puede ver junto a Torra y Bentanachs durante una concentración por los presos políticos convocada por las asociaciones Òmnium y ANC. 

10. Por los Mossos

Quim Torra es el máximo responsable de una fuerza armada de 17.000 hombres armados, la "Gestapo separatista", que llegó a elaborar informes y listas de ciudadanos contrarios al golpe de Estado separatista. La "dimisión" de Ferrán López, que sustituyó a Josep Lluís Trapero al frente de los Mossos d'Esquadra y que ha sido muy señalado por el independentismo por su negativa a participar en el golpe de Estado catalanista, no parece indicar que haya propósito de enmienda alguno por parte de la administración autonómica catalana. El separatismo está jugando con fuego con los Mossos y el presidente del Gobierno no puede permitir que una fuerza armada desleal a la Constitución campe a sus anchas por una comunidad española. 

9. Por TV3

TV3 continúa siendo una máquina de propaganda separatista, de humillación de los ciudadanos constitucionalistas y de desprecio a sus representantes. En su faceta de televisión de entretenimiento, TV3 es inocua. En su faceta política, es uno de los principales motores del odio, del racismo y de la xenofobia en la comunidad. 

8. Porque buscaban un conflicto civil

Son ya muchos los testimonios y las pruebas que confirman que los líderes del golpe catalanista buscaban víctimas en la calle para forzar un conflicto civil que obligara a la intervención de las instituciones europeas. En Cataluña se ha bordeado el desastre y Sánchez no puede obviar la irresponsabilidad de las autoridades catalanas. Los altos niveles de frustración de los más radicales de los independentistas ante el fracaso de sus planes, la falta de apoyos internacionales y la obviedad de que han sido engañados por sus líderes son una bomba de efecto retardado más peligrosa ahora, incluso, que en el pasado. 

7. Porque siguen insistiendo en su golpe de Estado

Ni Quim Torra ni nadie de su Gobierno, con la consejera de Presidencia Elsa Artadi a la cabeza, ha renunciado a la unilateralidad. Es decir a la violencia política contra aquellos que no comparten sus objetivos. Una y otra vez han afirmado durante las últimas semanas que su único objetivo político es la celebración de un referéndum de independencia e, incluso, que la gestión cotidiana de los asuntos de la comunidad catalana debe ser aplazada hasta que se consiga ese objetivo "prioritario". Es, obviamente, un chantaje al Gobierno central en el que Pedro Sánchez no puede caer. 

6. Porque Torra no representa a todos los catalanes

Es llamativa la insistencia de Quim Torra y los separatistas catalanes en hablar en nombre de todos los catalanes cuando apenas representan al 47% de ellos. Los separatistas catalanes no son Cataluña: son la Cataluña separatista. Pedro Sánchez no puede reunirse con alguien que rechaza conscientemente representar a más de la mitad de sus ciudadanos. 

5. Por el intento de humillación al Rey

El intento de humillar al Rey durante la inauguración de los Juegos Mediterráneos acabó volviéndose en contra de su ideólogo –¡y cómo!–, pero sus pretensiones originales no pueden condonarse. El presidente del Gobierno no puede ceder frente a los obvios intentos del separatismo de enfrentar a la Corona con el Gobierno. 

4. Por los continuos insultos de los separatistas desde sus escaños en el Congreso

Forman parte ya de la banda sonora de fondo del Congreso de los Diputados los insultos que se le suelen dedicar al Gobierno, a los jueces y al Rey desde los escaños de los diputados separatistas. El más reciente, el de "secuestradores" y "hooligans" por parte de Gabriel Rufián, de ERC. Pedro Sánchez debería demostrar un poco más de respeto por las instituciones y, lejos de suplicar el perdón de las bancadas separatistas, exigirle a los troles del Congreso de los Diputados un mínimo decoro democrático. Reunirse con el trol líder del separatismo no es, desde luego, la señal correcta. 

3. Porque la reunión no servirá para nada

Quim Torra ha anunciado ya que aprovechará la reunión con el presidente del Gobierno para reclamar un referéndum de autodeterminación, que él considera "una solución muy aceptable" al conflicto catalán. La postura oficial del Gobierno del PSOE es la de que ese referéndum jamás tendrá lugar. "El Gobierno de España ha sido bastante claro en esta cuestión durante muchos años y su posición no ha cambiado" dijo Pedro Sánchez hace apenas unas horas. ¿Qué sentido tiene entonces una reunión bajo esas premisas?

2. Porque el mismo Sánchez dijo que Torra era "un racista"

"El señor Torra no es más que un racista al frente de la presidencia de la Generalitat de Cataluña" dijo Pedro Sánchez antes de ser investido presidente del Gobierno. También le llamó "xenófobo y supremacista" y le comparó con VOX. Desde entonces, Quim Torra no ha retrocedido ni un solo milímetro en sus pretensiones. Pedro Sánchez sí. ¿Por qué?

1. Porque Torra debe pedir perdón antes de reunirse con el presidente

Quim Torra no ha pedido todavía perdón por sus cientos de artículos racistas y  xenófobos. Y especialmente por el titulado La lengua y las bestias, en el que dice de los ciudadanos españoles: "Son carroñeros, víboras, hienas. Bestias con forma humana que destilan odio, un odio perturbado, nauseabundo, como de dentadura postiza con moho. Hay algo freudiano en esas bestias, o un pequeño bache en su ADN".

En cualquier otro país europeo, una solo de esos artículos habría incapacitado a Quim Torra para ocupar un cargo público, por irrelevante que fuera este. En algunos, le habrían llevado a la cárcel. Torra ha escrito 414 de esos artículos. Pedro Sánchez es el máximo representante político de las "bestias con forma humana" a las que tan superior se considera Torra y no puede, por lo tanto, permitirse el lujo de reunirse con el autor de esas afirmaciones sin que medie una previa petición de disculpas públicas a todos los ciudadanos españoles. Idealmente, acompañada de una sincera y sentida promesa de enmienda personal y de sumisión a los valores democráticos, la ley y la Constitución.