Forcadell debate con Puigdemont, Junqueras y Romeva el pasado julio en el Parlament

Forcadell debate con Puigdemont, Junqueras y Romeva el pasado julio en el Parlament Efe

Política Proceso soberanista

El ‘choque de trenes’ marca el inicio del curso político en Cataluña

El independentismo se enfrenta a su momento más determinante desde que empezó la legislatura.

25 agosto, 2016 01:04
Barcelona

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El Parlament cerró el curso político consumando un hecho con el que llevaba meses flirteando: incumplir una sentencia del Tribunal Constitucional y desafiar abiertamente al Estado. Después de unos meses en los que parecía que siempre se frenaba a tiempo, justo al límite de la desobediencia, el sector independentista de la cámara dio un paso más y se fue de vacaciones tras aprobar un plan unilateral para la secesión. “Ahora ya hemos pasado el Rubicón”, resumió un diputado independentista consultado entonces.

El nuevo curso político se inicia en Cataluña con el choque de trenes ya consumado, la amenaza de inhabilitación de la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y una cuestión de confianza a la que se someterá el president de la Generalitat, Carles Puigdemont. Las movilizaciones de la Diada de Cataluña y la negociación de unos nuevos Presupuestos con la CUP también serán determinantes para la salud del independentismo, consciente de que ha llegado la hora de la verdad. Repasamos los principales asuntos que marcarán el principio de curso catalán.

La Diada de Cataluña

Tras reconocer su presidente que el independentismo se halla “fatigado”, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) lucha a contrarreloj para que este 11 de septiembre no sea el menos reivindicativo de los últimos años. Las inscripciones para las cinco concentraciones que se celebrarán en Cataluña llevan 100.000 adhesiones, cuando a estas alturas del año pasado se habían inscrito ya más de 200.000 ciudadanos. Fuentes de la ANC se justificaban este martes diciendo que este año se han abierto las inscripciones una semana más tarde. El éxito de la convocatoria será determinante para la moral de la sociedad civil independentista, que lleva ya cinco años movilizándose sin percibir ningún cambio en la situación.

También marcará la política catalana las asistencias y ausencias en estas concentraciones. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ya ha anunciado que asistirá a la concentración, lo que ha abierto una brecha con ICV y con CSP, su socio de coalición en el Ayuntamiento y aliado natural en el Parlament. También el nuevo Secretario General de Podemos en Cataluña, Albano Dante Fachín, ha insinuado que podría asistir a la convocatoria.

El partido de Colau, ICV y Podemos debatirán este otoño sobre la articulación de un nuevo sujeto político conjunto. La posición respecto al independentismo se prevé que generará fricciones, sobre todo con ICV, después de que la dirección de Podemos en Cataluña haya quedado en manos del sector más próximo a Colau.

La cuestión de confianza

Puigdemont se someterá a una cuestión de confianza en el Parlament el 28 de septiembre. El president prefirió aparcar las negociaciones con la CUP para esa votación hasta después de las vacaciones y se prevé que los contactos empiecen la semana que viene.

El desafío al Constitucional de finales de julio fue el primer gesto de JxS a la CUP, pero no se prevé que sea el único. El secretario de Economía de la Generalitat, Pere Aragonès, ha planteado la posibilidad de destinar una partida de los nuevos Presupuestos para celebrar un Referéndum Unilateral de Independencia, una reclamación de la CUP y la ANC que no figura en la hoja de ruta del Govern.

Las cesiones de Puigdemont no sólo van destinadas a superar la cuestión de confianza sino que buscan que la CUP apruebe también unas nuevas cuentas para 2017. La aprobación de estos nuevos Presupuestos será determinante para que el Ejecutivo pueda desplegar su plan secesionista.

La sanción a Forcadell

El Tribunal Constitucional deberá decidir cómo responde a los desafíos planteados desde el Parlament. Después de suspender la resolución que abría la vía unilateral, le requirió a la presidenta de la cámara catalana, Carme Forcadell, que informara sobre el eventual incumplimento de las sentencias del Constitucional.

El tribunal puede imponer sanciones económicas, trasladar el caso a la fiscalía para abrir la vía penal o suspender al cargo implicado. La hipotética suspensión de Forcadell podría suponer un nuevo revulsivo para un independentismo necesitado de estímulos para mantenerse movilizado. De momento, el Govern ya ha conseguido que la presión pase del Ejecutivo catalán al Parlament y sus diputados.

Desde JxS no aclaran todavía cómo responderán a las más que probables acciones del Constitucional contra Forcadell. La coalición independentista lo anunciará a principios de la semana que viene y sobre la mesa hay dos opciones: no recurrir la decisión para evidenciar su desacato al Constitucional o bien presentar un recurso que permitiría luego acudir al Tribunal de Estrasburgo e internacionalizar la inhabilitación de la presidenta del Parlament.