María Jesús Montero, candidata del PSOE de Andalucía, junto a Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía.

María Jesús Montero, candidata del PSOE de Andalucía, junto a Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía.

Andalucía

Del 'cupo catalán' de Montero a "los ocho años en el poder" de Moreno: la 'maldita hemeroteca' de los candidatos del 17-M

Los aspirantes a la Junta, muchos con largas trayectorias en política, llegan a las urnas con contradicciones y algunas promesas incumplidas.

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Las claves

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Cinco partidos concurren a las elecciones andaluzas del 17 de mayo, con Juanma Moreno como favorito para revalidar la presidencia.

María Jesús Montero, candidata del PSOE, enfrenta críticas por sus contradicciones en temas como la amnistía, el 'cupo catalán' y su gestión sanitaria.

Juanma Moreno prometió limitar su mandato a ocho años, pero ahora defiende su continuidad, justificando la necesidad de más tiempo para reformas.

Las formaciones a la izquierda del PSOE llegan divididas, lo que podría restarles votos y debilitar su capacidad para desbancar al actual gobierno.

El próximo domingo 17 de mayo, cinco partidos aspiran a obtener representación en el Parlamento de Andalucía. El actual presidente de la Junta de Andalucía es el gran favorito para ser reelegido, con la duda de si revalidará su mayoría parlamentaria o si tendrá que alcanzar un acuerdo con VOX, la formación liderada por Manuel Gavira.

La izquierda andaluza llega dividida en tres opciones. María Jesús Montero será la candidata del PSOE. Desde las posiciones a su izquierda, estarán Por Andalucía, encabezada por Antonio Maíllo, y Adelante Andalucía, una candidatura 'andalucista' encabezada por José Ignacio García.

En esta carrera para alcanzar la presidencia del Palacio de San Telmo, Montero llega con mayor carga en la mochila, fruto de sus 16 años como consejera socialista en la Junta de Andalucía y de su cargo hasta hace un mes como ministra de Hacienda del Gobierno de España.

Pese a las innumerables promesas que ha realizado en su campaña, su historial político y el peso que tuvo en los gobiernos marcados por la corrupción de Manuel Chaves y José Antonio Griñán le pasa una importante factura en su camino a las urnas.

Amnistía, 'cuponazo catalán' y presupuestos

Montero, una de los rostros más cercanos a Pedro Sánchez desde que llegara a la Moncloa, es una de las defensoras más acérrimas de los postulados del "sanchismo", llegando a afirmar que "no habría amnistía", "no habría cupo catalán", y que "presentaría los presupuestos", algo que finalmente no hizo.

En 2021, la candidata rechazaba la amnistía y aseguraba que "no se produciría", algo que aún hoy numerosos usuarios en redes sociales le recuerdan.

Es solo una de las contradicciones a las que se enfrenta. También defendió la financiación autonómica como una buena herramienta para Andalucía, pese a que, según sus críticos, conlleva un cupo catalán encubierto, con el que la región sería una de las grandes perjudicadas.

La exministra se encuentra atrapada, ya que ha defendido posiciones totalmente opuestas cuando era consejera de Hacienda a las que ejerció durante su etapa como ministra.

Recortes y listas de espera

La sanidad es su lema de campaña y nada exento de polémica. En 2010, siendo consejera de la Junta de Andalucía, defendió públicamente la transparencia del Servicio Andaluz de Salud.

Sin embargo, posteriormente, diversas investigaciones periodísticas han confirmado que desde la Junta se ocultaron las listas de espera.

Entretanto, la candidata socialista ha tratado de hacer de la sanidad su principal tema de campaña, llevando a su lema electoral "Vota Sanidad Pública", pese a que su gestión sanitaria fue objeto de duras críticas.

Montero ha prometido que habría una mejora en el servicio sanitario en caso de llegar a San Telmo, pero su gestión en la Consejería de Sanidad muestra lo contrario: el SAS perdió más de 7.000 sanitarios y recortó hasta un 15% el presupuesto destinado a la sanidad durante su etapa.

Además, alardea de tener "el doble de experiencia en la gestión", a la vez que señala que su oferta es "por un cambio", lo que invalida completamente su argumentario de ofrecer una "regeneración" a los electores.

La primera promesa incumplida por parte de Montero con los electores andaluces es el anuncio que realizó en 2025 de que derribaría el hotel del Algarrobico que sigue en pie, pese a que aseguró que sería demolido en cinco meses.

La construcción de este hotel, que lleva más de dos décadas paralizada, está marcada porque se construyó incumpliendo normativas ambientales básicas, entre ellas la ley de costas.

Limitar el mandato a ocho años

En todo caso, en política hay frases y promesas que envejecen mal, un buen ejemplo de ello es la realizada por el actual jefe del Gobierno andaluz, Juanma Moreno respecto a la limitación de mandatos.

En enero de 2019, tras alcanzar un pacto con Ciudadanos y Vox, llegó a la presidencia de la Junta de Andalucía, y lo hizo con una promesa de "regeneración democrática" que iba acompañada de la idea de limitar el cargo de presidente a ocho años.

Según defendió por aquel entonces, era un buen modo de evitar que nadie se perpetuara en el poder y de romper con décadas de gobiernos largos en San Telmo. La propuesta quedó reflejada en su discurso de investidura.

En 2025, cuando confirmó que se presentaría a la reelección, aseguró que "ocho años no eran suficientes".

Ahora, la hemeroteca devuelve aquella declaración como un boomerang de realidad, que sorprendió al propio Moreno, que reconoció haber dicho este número desde "la ignorancia" del tiempo necesario para impulsar las reformas.

La situación sanitaria y los retrasos en la resolución de la dependencia son otras de las facturas que el historial recuerda a Moreno Bonilla.

Como líder de la oposición aseguraba que terminaría con las listas de espera, pero pese al aumento de inversión, pero no ha logrado conseguir su objetivo.

En cuanto a dependencia, prometió que se produciría una reducción drástica del tiempo de espera, mejora que tampoco se ha materializado, con retrasos de hasta 15 meses para obtener la resolución desde la solicitud inicial, según datos de la propia Junta de Andalucía.

Apoyo y oposición a Moreno

Aunque el candidato de Vox a la presidencia intenta mostrarse como el Vox “de siempre” frente al PP, la historia también recuerda que su partido, con él como parlamentario, fue clave para la llegada del popular al poder.

Sin el acuerdo firmado por la cúpula de la formación, Juanma Moreno nunca habría llegado a ser presidente, por lo que resulta curioso que intente venderle como el "problema", a la vez que "la solución" sea alcanzar un acuerdo con él.

Pero hay una segunda contradicción aún más llamativa.

Mientras Vox insiste en su apuesta por recentralizar competencias autonómicas y reducir su peso político, Gavira aspira a entrar en uno de los ejecutivos autonómicos más importantes del país, pues Andalucía representa uno de los mayores presupuestos públicos del Estado.

Aunque intenta venderse como la alternativa al bipartidismo, la hemeroteca, recuerda que su trayectoria política está directamente ligada al ascenso del mismo gobierno que ahora intenta combatir.

Batallas internas y rechazo al pacto

Respecto a las fuerzas a la izquierda del PSOE, su historial de peleas internas continúa latente. En 2018, se presentaron con una candidatura unitaria, que terminó con el grupo encabezado por Teresa Rodríguez expulsado de la coalición y defenestrado al grupo mixto

Por parte de Adelante Andalucía, en su inicio siempre se mostraron más beligerantes al pacto, ya que uno de los motivos de la creación de este partido como espacio andalucista alternativo era como rechazo a acordar un gobierno en coalición con el PSOE andaluz.

Su fundadora, Teresa Rodríguez acusó a los socialistas de "ser un partido que no cumple" los acuerdos.

Fruto de aquella ruptura, tuvieron que compartir espacio con una exdiputada de Vox, que se adscribió a la Falange, colgando una bandera falangista al lado de los expulsados del grupo parlamentario.

Su ahora candidato, asegura que desean negociar una investidura "si dan los números", con el único objetivo de desalojar a Juanma Moreno de San Telmo, pese a sus numerosas críticas a los socialistas.

También resulta contradictorio que acuse al Ejecutivo andaluz de haber "deteriorado la Sanidad Pública", a la vez que defiende alcanzar un acuerdo con un PSOE liderado por Montero, que realizó importantes recortes en materia sanitaria.

Por su parte, la candidatura de Por Andalucía ha logrado aunar a las fuerzas de Podemos, Sumar e IU, después de las múltiples batallas que han tenido entre ellos, que les ha llevado a una negociación al límite, firmada el mismo día que se cerraban las listas electorales.

Sin embargo, no han sido capaces de entenderse con esta corriente andalucista, lo que ha suscitado importantes críticas. A ambas formaciones se les acusa de "dividir" el espacio a la izquierda del PSOE, una circunstancia que, a su vez, le podría quitar votos.