José Manuel Bar, secretario de Estado de Educación, en una de las terrazas del Ministerio.

José Manuel Bar, secretario de Estado de Educación, en una de las terrazas del Ministerio. Esteban Palazuelos

España ENTREVISTA

El 'cerebro' del Gobierno en Educación: "Hay que olvidarse de opositar para ser profesor"

El número dos de Pilar Alegría asegura que el acceso al cuerpo docente debe tener en cuenta la parte práctica y no sólo el examen de conocimientos.

5 septiembre, 2022 01:51

José Manuel Bar Cendón (Vigo, 1955) lleva toda una vida dedicada a la educación y eso se nota. Ha sido Secretario de Estado de Educación –esta es su segunda vez en el cargo–, inspector educativo, político en las Cortes, coordinador insular, pero, sobre todas las cosas, profesor. Ha estado al frente de la elaboración de la reciente LOMLOE [tuerce el gesto cuando se la llama Ley Celaá].

Tras 44 años entre adaptaciones curriculares y sus matices, sus conocimientos son extensos y está convencido de que la nueva forma de enseñar ya está aquí y no se debe llegar tarde. Con un perfil dialogante, Bar Cendón sonríe mientras le preguntan si las comunidades autónomas del PP usan la educación como arma arrojadiza. "La ministra me encomendó hablar con todos", despeja.

Es el primer jueves de septiembre y EL ESPAÑOL se cita con José Manuel Bar Cendón con motivo del arranque del curso escolar. Llega directo del consejillo (la reunión previa al Consejo de Ministros a la que acuden semanalmente los Secretarios de Estado).

No lleva corbata, pide agua y mantiene una conversación calmada. Dice no ser político, aunque su cargo de diputado nacional de 2008 a 2011 refleja lo contrario. También lo prueban sus respuestas esquivas cuando se le mencionan las declaraciones de algún presidente autonómico (y socialista) que se ha levantado contra sus propias normas educativas.

Comienza el curso escolar y, con él, la puesta en marcha definitiva de la LOMLOE. ¿Cuáles son las expectativas que tienen desde el Ministerio y cómo creen que van a transcurrir estos primeros meses del curso?

Nos viene por delante una etapa compleja en la que, seguramente, habrá complicaciones. Mi esperanza es que se vayan sorteando con muchísimo diálogo y vocación. Superada la fase de la aprobación de la ley y de los desarrollos curriculares, la pelota está en manos de las comunidades autónomas.

Y entonces, ¿qué pelota está en el tejado de su Ministerio?

Las llamadas 24 medidas para la reforma de la función docente. Se refieren, sobre todo, a la formación del profesorado: la selección, el acceso, la formación permanente y la innovación.

José Manuel Bar y la periodista de El Español Irene Pérez.

José Manuel Bar y la periodista de El Español Irene Pérez. Esteban Palazuelos

Entre estas medidas está la puesta en marcha del examen de acceso a la carrera de Magisterio. ¿Por qué sí es necesaria una prueba para una carrera como Magisterio y para otras, como Periodismo, no?

Es una corriente creciente en toda Europa. En esa primera evaluación inicial vamos a apelar a su vocación docente. Yo creo que es importante. Muchas facultades de Educación se dan cuenta de que tienen un cierto colapso y que, muchas veces, no todos los estudiantes tienen las salidas profesionales que les gustaría.

Por eso hay que hacer una selección, sobre todo pensada en si realmente la gente que acude a las facultades de Educación está orientada a ser maestro. La profesión docente requiere mucha disposición y no sólo conocimientos.

Entonces, aunque sus palabras estén siendo muy amables, para lo que sirve el examen es para saber si el estudiante accede a Magisterio por vocación o porque tiene una de las notas de corte más bajas.

Lo que hay que mejorar no es la calidad de los docentes, sino la calidad de la impartición, sobre todo en las cuestiones de metodología. Cuando lo analizamos por etapas educativas, vemos que a Secundaria y Bachillerato llegan docentes muy especializados en su materia, pero poco formados en las cuestiones de didáctica y pedagogía.

Sin embargo, en las de Infantil y Primaria ocurre un poco al revés. Es decir: sus conocimientos especializados son más elementales y, en cambio, reciben una formación pedagógica mucho más intensa. Se trata de equilibrar un poco ambas cosas.

En Secundaria y Bachillerato los docentes son licenciados con un máster (la mayoría de ellos obtenidos en la universidad privada desembolsando una gran cantidad de dinero). Esos docentes tienen su máster habilitante, hacen una Oposición y ya está. ¿No va a existir un agravio comparativo? A los docentes de Secundaria y Bachillerato no se les va a hacer ninguna prueba de aptitud.

Ahí entran las competencias de las universidades, con las cuales tenemos mucho que trabajar. Yo creo que aquí lo principal va a ser cómo hacemos la introducción a la docencia con una fórmula de dualidad. Queremos que haya muchas prácticas y, fruto también de esas prácticas, queremos cambiar el modelo de acceso a la función docente.

¿Cambiar el modelo para tener una plaza de maestro?

Sí. Hay muchísimo consenso en que el viejo sistema de oposiciones está caduco. No nos sirve, tenemos que hacerlo evolucionar. Ahora tenemos por delante un periodo transitorio en el que tenemos que estabilizar plantillas, pero a partir de ahí tenemos que centrarnos en cambiar el modelo de acceso a la función docente.

¿Cómo queremos hacerlo? Queremos que el modelo de dualidad nos ayude no sólo a la formación, sino también a la selección. Todavía lo tenemos que negociar mucho con todos los agentes sociales.

¿Estamos hablando de eliminar las oposiciones?

El sistema de selección es inevitable, pero prefiero ir olvidándonos del término oposición como tal, porque nos está refiriendo a un sistema que está bastante caduco. Va a haber un sistema de selección con un sistema de exámenes. Desde luego tendrán que tener exámenes de acceso, pero en ellos se va a valorar también todas las prácticas que hayan tenido. Es decir, por un lado, evaluar sus conocimientos y, por el otro, su práctica docente.

José Manuel Bar llega a la entrevista con EL ESPAÑOL tras el 'consejillo' del jueves 1 de septiembre.

José Manuel Bar llega a la entrevista con EL ESPAÑOL tras el 'consejillo' del jueves 1 de septiembre. Esteban Palazuelos

Ha sido artífice de dos leyes educativas en un periodo corto de tiempo. Este es un tema recurrente, como cada vez que un Gobierno llega al poder cambia el sistema de formación. ¿Sería posible un gran pacto por la Educación?

Ahí mezclamos dos cosas diferentes. Por un lado, el consenso educativo y, por el otro, la necesidad de actualizar y modernizar las leyes. El mundo educativo evoluciona a una velocidad de vértigo y las leyes hay que actualizarlas. Ocurre en todos los países y no se hace grandes dramas de ello. La educación que se estanca es una educación muerta y los tiempos nos está llevando hacia una reforma permanente, aunque sea suave. Por tanto, las leyes hay que actualizarlas y no hay que hacer dramas con ello.

Otro tema es el del consenso. En España hay un exceso de ideologización, de corrientes más conservadoras, que intentan ir hacia atrás. Y en educación se puede ser más progresista o más conservador, pero lo que no se puede ser es retrógrado. Y este es el debate que tenemos que hacer con la derecha. Quitar la confrontación ideológica y hablar de los temas concretos. Después, cada uno le puede dar una visión más conservadora o menos.

La educación está siendo un arma arrojadiza, cosa que es entendible con 17 gobiernos autonómicos. ¿No echa en falta que su Ministerio sea más crítico con aquellas comunidades que crean bulos sobre falsos cambios educativos?

Lo primero que debo decir es que la descentralización educativa es una bendición establecida en nuestra Constitución. Las autonomías no son 17 modelos educativos, sino que son 17 adaptaciones de un modelo educativo a las realidades de cada comunidad. En lo relativo al diálogo… Es el encargo de la ministra desde que yo llegué aquí. Si no se puede llegar al famoso pacto educativo global, podremos hacer muchísimos pactos parciales.

"No hay que pensar en repetir curso, sino en fórmulas de compensación para que el alumno siga progresando"

¿Habla con la Comunidad de Madrid, que ha elevado al Tribunal Constitucional su currículum de bachillerato?

Si alguien recurre a los tribunales es un poco excesivo, pero habrá que estar a lo que los tribunales dictaminen. Creo que hay elementos en esa actitud de una cierta incomprensión, aunque yo las diferencias que pueda tener con las políticas de las comunidades autónomas prefiero hablarlas directamente con ellas.

Isabel Díaz Ayuso acusa a su Ministerio de no potenciar la cultura del esfuerzo por poder pasar de curso con varios suspensos. Yo ahora le hago una pregunta desde el lado del docente. ¿En qué situación pone a un profesor al que le deja elegir si un alumno con el mismo número de suspensos pasa de curso y otro no?

Estamos hablando de un problema que yo creo que ha existido siempre. ¿Por qué? Porque tomas decisiones adaptadas a las necesidades de los alumnos. ¿Qué hace el profesorado cuando se le ponen limitaciones muy severas en el número de asignaturas que un alumno puede suspender? A lo mejor tenemos que pensar no en repetir curso, sino en fórmulas de compensación para que un alumno pueda seguir progresando.

Es decir, buscar los sistemas de apoyo con profesorado. Las estadísticas nos dicen que un 80% de los alumnos que repiten por tener más de cuatro asignaturas suspensas, vuelven a repetir con más de cuatro al curso siguiente. Los alumnos no necesitan más de lo mismo.

José Manuel Bar en el despacho del Ministerio de Educación que ocupa desde hace unos meses.

José Manuel Bar en el despacho del Ministerio de Educación que ocupa desde hace unos meses. Esteban Palazuelos

Pero para eso hacen falta profesores de refuerzo. Hace falta incrementar mucho las plantillas.

Ahí está la preocupación del Ministerio de Educación. Se necesita mejorar la ratio de alumno por profesor y, sobre todo, no tanto el número exacto de profesores, sino la tipología de ese profesorado. Por eso estamos destinando mucho dinero a proyectos de programa de refuerzo docente.

Pero los ratios se legislan. Podrían hacer una norma para reducir el ratio máximo en Educación.

La ley básica establece unos máximos y, después, las comunidades deciden como adaptarlos en su ámbito competencial. Todos apostamos por una bajada de las ratios y animamos muchísimo a las comunidades autónomas a que lo hagan, pero hay que estudiar bien el cómo. Una reducción de 2 alumnos por aula supone un esfuerzo económico importante, pero muy poco impacto educativo. El impacto en el resultado académico de los alumnos se nota cuando se baja de 25 a 15, no de 25 a 23.

En nuestras competencias estamos destinando mucho presupuesto a proyectos de cooperación territorial para terminar con la llamada soledad del docente. También con programas como Escuela 4.0, donde vamos a destinar 300.000 euros: 200.000 para recursos de los centros y el otro contante para crear una red de apoyo externo.

"En la EBAU tenemos que dar la vuelta al modelo academicista de fraccionar los conocimientos"

Habla de inversión y, precisamente, esta semana el presidente de Castilla-La Mancha acusaba al Ministerio de Universidades de legislar una ley orgánica que precisa de mucho presupuesto. "Ellos invitan, yo pago", bromeaban desde el Gobierno de Page. ¿Qué fue antes? ¿El huevo o la gallina? ¿La falta de recursos por parte del Ministerio a las autonomías o que las regiones no destinan suficiente presupuesto a Educación?

Es una combinación de ambas cosas. Nosotros estamos incrementando muchísimo los programas de cooperación territorial en todos los ámbitos, pero las comunidades hacen sus presupuestos. ¿A qué destinan sus presupuestos? Estábamos echando cuentas un poco con el conjunto de las comunidades autónomas y este año vamos a dedicar a educación casi el 5% del Producto Interior Bruto. Nunca se había dado esa cifra.

Estamos hablando mucho de sus retos en el Ministerio. Uno de ellos es la nueva Selectividad. ¿Qué nos puede avanzar?

Tenemos que darle la vuelta a este modelo tan academicista de fraccionar los conocimientos y los saberes del alumnado en distintas materias. Tenemos que pensar más en la vida futura, que se debe abordar desde dos puntos de vista de una manera más globalizada y competencial. Necesitamos transformar el sistema educativo pensando en el futuro de nuestros alumnos.

Si estamos cambiando la forma de enseñar en todas las etapas educativas, tiene que haber una correspondencia con el examen final. Somos muy conscientes de que eso no se logrará de un día para otro. Por eso hemos pensado en un proceso gradual. La selectividad va a tener un papel transitorio los próximos cuatro años y, en el curso 2027/2028 introduciremos esa forma más global y más competencial de evaluar.

José Manuel Bar es secretario de Estado de Educación desde el 31 de mayo.

José Manuel Bar es secretario de Estado de Educación desde el 31 de mayo. Esteban Palazuelos

Por orden, ¿cómo va a ser la selectividad del curso 2023/2024?

El modelo sigue siendo un poco el mismo, pero vamos introduciendo más y más competencias. Pero con la misma estructura. No hay cambios sustanciales en las ponderaciones, ni entre el número de exámenes. En la prueba de acceso habrá tres exámenes clásicos (filosofía, historia y una materia de la modalidad de bachillerato) y una tercera prueba competencial.

El ejercicio general de madurez del alumnado (la llamada prueba competencial) tendrá un dosier con una serie de documentos que se analizarán con preguntas abiertas.

¿Y en el curso 2027/2028?

Apliquemos el nuevo modelo en su totalidad. Entonces, en la fase de acceso, habrá un primer ejercicio de madurez del alumno y un segundo asociado a la materia obligatoria del tipo de bachillerato.

Por poner un ejemplo. Los cinco autores de Filosofía que me preparé de memoria para mi examen de Selectividad y que solté como un papagayo cuando leí el autor (en mi año fue Ortega y Gasset)… ¿Ya no se van a estudiar así?

No. Se va a hacer una prueba globalizada en la que el alumno va a relacionar una serie de conocimientos de muchas asignaturas. Por cierto, la filosofía en la selectividad del 23/24 ya va a ser un examen de competencias, pero todavía relacionado con las materias que ha estudiado.

"La ideologización en las aulas de la que habla Vox no existe"

Cuando hablamos de exámenes globalizados nos olvidamos del concepto actual de EBAU/EVAU. El primer día Mates, inglés y lengua; el segundo, las optativas…

Exacto. De lo que se trata es de que se ponga en juego todo el conjunto de saberes que el alumnado ha adquirido recientemente y lo plasme en una prueba donde van a interactuar con esa óptica más competencial. El objetivo de implementar esto durante cuatro años es que los alumnos se vayan acostumbrando progresivamente.

La última pregunta. ¿Puede ser la ministra de Educación portavoz del partido en Ferraz?

La ministra está 100% implicada en esta causa y es capaz también de asumir otras responsabilidades. Ha venido aquí a trabajar en el ámbito educativo, pero no va a rechazar los retos que se le plantean porque tiene un margen de actuación extraordinario.

No cree que le está haciendo el juego a Vox, que no para de hablar de la guerra cultural de los colegios y del dogmatismo de las escuelas… La escuela no puede parecer (no digo ser) neutra si la ministra de Educación es la portavoz de un partido político.

La ideologización no existe y, si no me creen, que bajen a un centro educativo que los profesores se lo van a decir. La ministra tiene ideología, ¿cómo no la va a tener? ¿Ministra socialista? Claro que sí. Pero cuando estamos hablando de la parte más institucional, y de la reforma del sistema educativo, hablamos desde una perspectiva dialogada y consensuada con todo el mundo. A la ministra le veo una entrega y una capacidad de diálogo y de gestión.

Dicho esto, se le ha pedido por parte del presidente que asuma otras responsabilidades. Mi punto de vista particular es que nuestra ministra tiene una capacidad para eso y más y se debe a las responsabilidades generales del Gobierno.

Bar Cendón sustituye en el cargo a Alejandro Tiana, que fue secretario de Estado de Educación desde junio de 2018.

Bar Cendón sustituye en el cargo a Alejandro Tiana, que fue secretario de Estado de Educación desde junio de 2018. Esteban Palazuelos

Con el arranque del curso, la conselleria de Educación de Cataluña ha dado orden a los centros de no cumplir con el 25% del castellano en las escuelas. Primero, en clave personal, ¿qué le parece? ¿Qué puede hacer el Gobierno para remediarlo? ¿No es el mundo al revés que en una de las Comunidades más grandes de España no se pueda estudiar en español? ¿Qué protección da el Ministerio de Educación a esos padres que apelaron a la justicia para que sus hijos recibieran clases en castellano y ahora se las vuelven a denegar?

En uno de sus autos, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, cuando planteó remitir al Tribunal Constitucional una consulta sobre las dudas de inconstitucionalidad que tenia en torno a la ley y el decreto aprobados está primavera por el Parlament de Cataluña, señalaba que en tanto se resuelve esta consulta dejaba en suspenso la ejecución de la sentencia dictada por este mismo tribunal para impartir el 25% de las clases en Cataluña en castellano.

Esta consulta del TSJC recibió los informes favorables de la Fiscalia y de la abogacía del Estado que apoyaban elevar al Constitucional la consulta mencionada. El objetivo del Gobierno de España es que al término de la enseñanza obligatoria los alumnos de CCCAA bilingues adquieran competencias al mismo nivel en las dos lenguas.Así lo recoge también la ley Orgánica de Educación. E informes internacionales como el último de Pisa de 2018 confirman esta circunstancia en toda España.

Como siempre ha mantenido el Gobierno, las sentencias judiciales se respetan y se cumplen. Y también en este caso, que ha sido el propio Tribunal que dictó la sentencia, quien con el apoyo de la Abogacía del Estado, se ha dirigido al Constitucional para resolver las dudas suscitadas.