Sánchez firma en el libro de condolencias de Rubalcaba

Sánchez firma en el libro de condolencias de Rubalcaba Europa Press

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El último servicio de Rubalcaba: su despedida hizo subir al PSOE en intención de voto

Varias encuestas apuntan a un ligero repunte del PSOE en las encuestas coincidiendo con su duelo multitudinario. En algunas plazas se acerca a los dos puntos.

Alfredo Pérez Rubalcaba volvió a reinar en todos los programas informativos por última vez y no por voluntad propia. Su muerte, el viernes de la semana pasada, concitó un enorme interés mediático que fue acompañado por una capilla ardiente por la que pasaron numerosas personalidades políticas y hasta 8.000 ciudadanos. 

La noticia copó los telediarios desde el mismo miércoles, cuando se conoció que el ex vicepresidente del Gobierno y ex ministro del Interior había sufrido un ictus del que no se recuperaría. Dos días después fallecía en un hospital de las afueras de Madrid. Todo el PSOE se volcó en despedirlo, pero el cariño llegó también del resto de partidos políticos, de los reyes, eméritos y en ejercicio, y de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, que puso a disposición de la familia la Cámara Baja para una capilla ardiente casi de jefe de Estado. 

Fuentes socialistas explican a este periódico que el PSOE subió en las encuestas en esos días. "Rubalcaba estaba en todas partes y todos los valores que se asociaban a él eran positivos", explican estas fuentes. "En algunas ciudades el repunte fue de un punto y medio o dos puntos". 

Estas subidas o bajadas pueden ser coyunturales y fruto de la intensidad mediática asociada al fallecimiento de un político conocido. Pero hay varios elementos que contribuyen a explicar el repunte. El primero es un cariño mayor del esperado. La afluencia de personas a la capilla ardiente desbordó todas las previsiones del Congreso de los Diputados y del propio PSOE, que esperaba algo bastante más discreto, especialmente en un fin de semana primaveral. 

Por otra parte, la actitud de Sánchez y la Ejecutiva del PSOE fue ejemplar, según reconocen hasta los más acérrimos detractores dentro del PSOE. Sánchez se volvió apresuradamente de una cumbre de la UE en Rumanía para estar con la familia en las horas críticas, suspendió sus actos del viernes por si se producía el fatal desenlace y después estuvo en la capilla ardiente y al lado de la familia todo el tiempo.

Lo mismo puede decirse de la vicesecretaria general, Adriana Lastra, o de la vicepresidenta Carmen Calvo. Un abismo medió en los últimos años entre la forma de concebir la política de Rubalcaba y los actuales responsables del PSOE. Pero en el momento del fallecimiento, todos dejaron a un lado sus diferencias internas. 

"La imagen de unidad fue brutal y Sánchez estuvo en su sitio", destacan las fuentes al corriente del repunte en las encuestas. Cuando Sánchez retomó su agenda de campaña, el lunes en Zaragoza, no ahorró en elogios hacia su predecesor, cuya imagen se proyectaba en pantallas gigantes en el acto. 

Desde entonces, Sánchez recuerda la figura del exministro en todos los mítines, especialmente por su lucha contra ETA o su compromiso con lo público.