Pedro Sánchez, en un acto este martes en el Instituto Nacional de Ciberseguridad.

Pedro Sánchez, en un acto este martes en el Instituto Nacional de Ciberseguridad. EFE

España ELECCIONES GENERALES

El CIS pone en peligro la campaña movilizadora del PSOE al alejar el “trifachito”

PP, Ciudadanos y Vox sumarían, en el mejor de los casos, tres escaños menos de los que ahora tienen Casado y Rivera. 

La palabra "trifachito" surgió en las redes sociales, pero fue popularizada por Miquel Iceta, líder de los socialistas catalanes, al usarla en un mitin en Barcelona junto a Jaume Collboni, el candidato a alcalde de la ciudad. El PSOE alertaba contra la posibilidad, que las encuestas avalaban, de que PP, Ciudadanos y Vox sumasen mayoría absoluta. Ha pasado mucho desde entonces, casi tres meses. La experiencia de Andalucía ya no está tan cercana y el PSOE no ha hecho sino subir en los sondeos de opinión. 

El macrobarómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicado este martes, otorga al PSOE entre 123 y 138 escaños. Curiosamente, las dos cifras coinciden con los resultados del PP en las elecciones de 2015 y 2016, respectivamente.

Cataluña es un buen ejemplo de la bonanza del PSOE. Pasaría de los siete diputados que tiene en la actualidad a 12 o 14, según el barómetro. De cuarto partido a segundo. En Andalucía, otra plaza determinante para medir los éxitos del PSOE, se dispararía desde los 20 hasta los 26 o 28 escaños. 

Por su parte, el "trifachito" no suma, se mire como se mire. Tanto es así que la posibilidad ese Gobierno virtual de centroderecha podría quedarse en tan solo una bandera, un eslogan electoral sin mayores consecuencias.

PP, Ciudadanos y Vox suman, en la horquilla más generosa del CIS, un total de 166 escaños. Son 10 menos que la mayoría absoluta y tres menos de lo que ahora reúnen Pablo Casado y Albert Rivera en el Congreso de los Diputados si se cuentan también los aliados regionales de los populares. Pero en el peor de los casos, la suma sería de 138 escaños, tantos como la encuesta le otorga a los socialistas en el escenario más optimista. La amenaza del "trifachito" se desmorona en el CIS que dirige el socialista José Félix Tezanos. 

La encuesta es una buena noticia para el PSOE pero dinamita buena parte de su campaña, basada en el miedo a la ultraderecha para movilizar a los propios. En ese sentido, la número dos del PSOE fue clara en su breve valoración del CIS ante la prensa. "Todas las encuestas, también el CIS, daban que el 2 de diciembre ganaría y gobernaría el PSOE en Andalucía. No se dio por una cuestión de movilización del electorado", advirtió. En Andalucía, el CIS preelectoral, equivalente al que se ha conocido este martes, pronosticó 10 puntos más para los socialistas y 12-15 escaños más. El resultado es conocido. 

Fuentes socialistas aseguran que Vox podría estar mucho más alto de lo que dice el CIS. "Basta ver sus actos", explican, con recintos llenos que ni un PSOE hipermotivado como el actual no llena en plazas tradicionalmente favorables. 

Ferraz no las tiene todas consigo y, en ese sentido, el CIS es una mala noticia porque reproduce elementos de contexto ya presentes en Andalucía. Si la movilización del electorado progresista falla, el PSOE está muerto. 

El CIS no sólo hace menos creíble la situación de emergencia nacional contra la extrema derecha que figura en el argumentario socialista sino que abre en canal el debate sobre los pactos. No sumando el centroderecha, los ciudadanos podrán preguntarse con quién va a gobernar el PSOE. El CIS permite tres o cuatro opciones, desde un PSOE+Ciudadanos hasta un PSOE+Unidas Podemos y completando mayoría con diversos partidos. 

Ese debate tampoco viene bien al PSOE, que lo tiene prohibido para sus portavoces. El secretario de Organización, José Luis Ábalos, se atrevió a sugerir que entre los independentistas y Ciudadanos prefería para una investidura a aquellos que no cuestionen la unidad de España y le llovieron críticas dentro y fuera de su partido. 

Pero el CIS abre en canal el debate sobre los pactos del PSOE, concentrado en denunciar el pacto de la derecha que Tezanos, su sociólogo de cabecera, no ve por ninguna parte.