Armas y piezas de armamento intervenidas recientemente por la Policía en Sevilla.

Armas y piezas de armamento intervenidas recientemente por la Policía en Sevilla. Policía Nacional

España

La Policía interviene miles de armas de fuego que podrían terminar en manos de terroristas

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El mercado negro de tráfico de armas es el gran nicho en el que se nutren los terroristas de corte yihadista. A diferencia de otras organizaciones, como ETA, los yihadistas no cuentan con infraestructuras logísticas en Europa para adquirir y fabricar sus propias armas; recurren a la compra y venta ilegal para alimentar sus arsenales. Los servicios antiterroristas de la Policía Nacional son conscientes de ello. Por ello, desde 2015 han explotado numerosas operaciones en este ámbito. Una de ellas permitió incautar el mayor arsenal ilegal de los últimos tiempos.

La Policía Nacional hace balance de todas estas intervenciones, destacando de entre todas la operación Portu, en la que fueron detenidas seis personas en la localidad vizcaína de Guecho: "Suministraban las armas por canales comerciales legalmente establecidos para, posteriormente, enviar las piezas necesarias para reactivarlas -detalla la Policía Nacional-. Tras ocho registros efectuados, la Policía se hizo con el mayor depósito de armas intervenido en la historia reciente de España. Estaba formado por 12.000 armas de guerra, 300 pistolas, 150 revólveres, abundante maquinaria y herramientas dispuestas para la reparación y transformación de armas de fuego, así como piezas fundamentales de las mismas, como cañones, cerrojos, piezas de retenida, conjuntos de mecanismos de disparo y cargadores, entre otros elementos".

Además se intervinieron 400 proyectiles de mortero, "un buen número" de espoletas preparadas para su incorporación. Las características de las armas de guerra intervenidas hacían que tuvieran una fácil salida al mercado negro, lo que se convertía en una importante amenaza para la seguridad colectiva.

Del mismo modo, en Gordejuela (Vizcaya) se detuvo a un individuo en el marco de la operación Can, en la que se intervinieron 32 armas cortas y 55 armas largas, varios silenciadores, abundantes cargadores, cartuchería metálica de distintos calibres, dos kilos de pólvora, multitud de piezas y accesorios para armas de fuego, diez machetes, una lanza y una katana, entre otros efectos.

No es casual que sean los servicios antiterroristas de la Policía Nacional los encargados de llevar a cabo estas operaciones. En Jaén se detuvo a otra persona que fabricaba armas caseras a partir de elementos habituales en las ferreterías; lo hacía a través de tutoriales de YouTube. Algunos de esos vídeos eran traducidos al árabe por otra persona de origen magrebí.

La Policía también recuerda, entre otras, las operaciones Alza y Alpes, explotadas en Benidorm (Alicante) y Sevilla. En ambos casos se compraban armas de fuego inoperativas o partes de las mismas, que después se reutilizaban para darles una salida en el mercado negro.