La mansión en Benalmádena donde residía el capo británico. Debajo, una imagen de él.

La mansión en Benalmádena donde residía el capo británico. Debajo, una imagen de él.

España TRÁFICO DE DROGAS

El mayor capo de Europa, detenido en Benalmádena, condenado a 22 años de cárcel en Francia

Su nombre es Robert Dawes. Y pese a ser casi una persona anónima, este británico de 46 años era hasta 2015 uno de los principales objetivos para los agentes anti-droga de toda Europa. Ese año, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil lideró un operativo internacional con ramificaciones en 17 países que terminó con su detención y puesta a disposición judicial. Ahora, el capo procedente de Notthingham pero que manejaba su red de tráfico de drogas y blanqueo de dinero desde la Costa del Sol, ha recibido su primera condena: 22 años por introducir 1,3 toneladas de cocaína en Francia.

La historia de Robert Dawes parece sacada de un guión de cine. La primera vez que su nombre sonó fuerte en los despachos de la Guardia Civil fue en 2007, cuando los agentes especializados en la lucha contra el tráfico de drogas le relacionan con varios envíos de mercancía a los clanes españoles. 

En ese momento, el capo británico traslada su residencia a Dubai, donde es detenido en mayo de 2008 y extraditado a España. Su paso por prisión fue más bien efímero. Tanto que Dawes decidió quedarse en el país e implantar su residencia en Benalmádena (Málaga). Allí compró una mansión de película, desde la que controlaba según los informes de la investigación, una red internacional de estupefacientes con presencia en Portugal, Francia, Bélgica, Holanda, Italia, Alemania, Turquía , Reino Unido, Emiratos Árabes, Pakistán, Venezuela, Ecuador y México.

Para comunicarse con sus lugartenientes, Dawes utilizaba una red de móviles encriptados. Además, guardias de seguridad armados custodiaban su vivienda y en el salón de su casa tenía un póster con una imagen suya: la foto que ilustra la portada de un libro escrito por un periodista británico, amenazado de muerte por la propia mafia. 

Compra de militares

Desde Benalmádena y sin mancharse las manos, el capo británico lideró según la Justicia francesa la operación que le ha llevado a ser condenado a 22 años de prisión. En septiembre de 2013 la Policía intervino en el aeropuerto Charles de Gaulle de París un vuelo procedente de Venezuela. En la bodega encontraron 32 maletas con 1,3 toneladas de cocaína y detuvieron a seis personas. Tres de ellos pertenecían presuntamente a la Ndragheta, la mafia calabresa considerada una de las más activas y violentas del planeta. A los otros tres arrestados, la Policía francesa los vinculó directamente con el capo afincado en la Costa del Sol. 

Pero la investigación no acabó ahí. Con las pistas aportadas por los detenidos, la Policía Nacional de Venezuela detuvo en una operación posterior a otras 27 personas relacionadas con ese envío de drogas. Entre ellas había varios mandos del Ejército que, comprados por la mafia, garantizaban el acceso de las maletas cargadas de droga a los vuelos comerciales. 

Fue entonces cuando Europol tomó conciencia de las dimensiones de esta red y montó un grupo de varios cuerpos policiales con el único objetivo de detener a Robert Dawes. Así nació la colaboración entre la Agencia Británica contra el Crimen (ABC), la policía judicial francesa (OCRTIS) y la Guardia Civil, encargada de liderar la investigación y los seguimientos al encontrarse el objetivo prioritario en suelo español. 

Con esa unión arrancó la llamada operación Halbert IV, en la que policías de varios países detuvieron a medio centenar de personas, localizaron tonelada y media de cocaína, media tonelada de hachís, decomisaron 1,6 millones de euros en efectivo y bloquearon bienes de lujo como mansiones, veleros, aviones y bienes en Holanda, Portugal, Francia, España y Reino Unido.

Maletas con droga decomisadas por la policía francesa.

Maletas con droga decomisadas por la policía francesa.

Encuentros con señores de la droga en Madrid

Era complicado relacionar a Robert Dawes con los envíos de cocaína a partir de las escuchas telefónicas. La Justicia española autorizó que se pincharan sus líneas, pero era imposible acceder a lo que el capo decía a sus subordinados. Sin embargo, los agentes de la UCO repararon en una tienda de colchones. El establecimiento siempre estaba abierto pero apenas entraban clientes ¿De qué se mantenía? En el momento de la intervención, los agentes españoles localizaron en la trastienda un taller clandestino para encriptar las comunicaciones de teléfonos móviles. En 2015 localizaron allí 150 terminales modificados para burlar las escuchas judiciales. 

En aquellas fechas, el Instituto Armado tenía ya fundadas sospechas de que el capo británico lideraba la red más importante de distribución de drogas de toda Europa. Y lo hacía desde la Costa del Sol. Por un lado y según las investigaciones, Dawes usaba la ruta entre Sudamérica y Europa para mover su cocaína, además de traer heroína desde los campos de cultivo de Turquía y Afganistán.

En España, las pesquisas se centraron en una fábrica de muebles que el grupo utilizaba presuntamente para blanquear sus ganancias y en la llegada de contenedores de fruta con droga camuflada hasta el puerto de Algeciras

En sus seguimientos, los agentes de la UCO le grabaron cerrando acuerdos con otros capos en hoteles de Madrid. Registraron encuentros con miembros del célebre cartel de Medellín (Colombia) o con los venezolanos del Cartel de los Soles, con importantes ramificaciones entre altos cargos de los cuerpos militares venezolanos. 

Siete años de trabajo

La investigación contra esta mastodóntica red, que se ha saldado ahora con la primera condena por 22 años en Francia, se prolongó durante siete años. Pasado ese tiempo, los agentes lanzaron de forma coordinada la operación Halbert y un equipo de las Unidades Especiales de Intervención entró de madrugada en casa del capo británico para neutralizar a su gente de seguridad y encabezar el asalto.

La lista de bienes intervenidos entonces fue de ocho coches de lujo, 19 viviendas valoradas en 5,5 millones de euros, 450.000 euros en efectivo, 150 teléfonos móviles, 40 ordenadores portátiles, tablets y 30 discos duros que han servido de base para tratar de recomponer su red.