Richard Nixon y Elvis Presley, en la Casa Blanca, en 1970.

Richard Nixon y Elvis Presley, en la Casa Blanca, en 1970. White House Photo Office

España FUERZAS DE SEGURIDAD

Umbral no fue el primero: cuando Elvis se ofreció a Nixon como "agente federal sin limitaciones"

El 1981 el cantante José Umbral ganó el Festival de la Canción de Benidorm con su tema Y te quiero. Ahora, tras su muerte, sabemos que compaginó su carrera musical con labores policiales como agente en la sombra. Algo parecido quiso hacer Elvis Presley durante la Guerra Fría, proponiendo al presidente Nixon ser un agente infiltrado para combatir a los enemigos de Estados Unidos.

Tras entrar en una etapa de decadencia y al borde de la quiebra, Elvis Presley -con 35 años y dependiente de los barbitúricos- vuelve con fuerza a la primera línea de la música, llenando las salas de Las Vegas. Sin embargo, esta remontada no satisface del todo al Rey del rock porque considera que Estados Unidos atraviesa un periodo desastroso a finales de los 70. Culpa de ello a los líderes de la izquierda y a los comunistas, a las drogas, los hippies, los Panteras Negras y grupos musicales como The Beatles, y cree que, gracias a su posición como artista consagrado, está en disposición de poder hacer algo para remediar esa situación.

Para él, convertirse en agente infiltrado de la Oficina Federal de Investigación -FBI, por sus siglas en inglés- es la solución, pero necesita que el presidente Richard Nixon le dé esa oportunidad. Por eso, durante un vuelo entre Los Ángeles y Washington escribe al republicano solicitándole un encuentro.

"Le admiro y le tengo gran respeto por su trabajo", comienza el escrito del cantante, una carta escrita a mano con reglones torcidos y tachones en una hoja con el membrete de American Airlines. El artista expresa su "disposición a ayudar al país" aprovechando su estatus de personaje consagrado. "No quiero que me den ningún título o posición determinada, sería más útil si fuese un agente federal sin limitaciones", añade Elvis Presley, indicando que necesita su chapa y permanecerá en la capital "tanto tiempo como sea necesario".

Ni corto ni perezoso, el músico se presentó la mañana del 21 de diciembre de 1970 en la Casa Blanca para solicitar un encuentro con el presidente y entregarle la carta. "Ha llegado el Rey", comunicaron los agentes de seguridad al consejero presidencial y asesor de Nixon, Bud Krogh. Éste consultó la agenda señalando que ese día no esperaban "a ningún monarca" y se le aclaró que no se trataba de alguien de la realeza, sino que era "el Rey del Rock" y estaba "en la puerta".

Un momento del encuentro entre Elvis y Nixon en el Salón Oval.

Un momento del encuentro entre Elvis y Nixon en el Salón Oval. White House Photo Office

Bud Krogh aceptó la carta e instó a Elvis a regresar a su hotel, porque aquella visita les pillaba de imprevisto. No obstante, a lo largo del día volverían a contactar con él. A las 12:30 el cantante entró en el Despacho Oval y conoció a Richard Nixon.

En una incómoda situación, pero el presidente de Estados Unidos -espoleado además por una de sus hijas que ansiaba un autógrafo de Elvis- no tuvo más remedio que aceptar la demanda del artista. El cantante llegó con traje negro, algo de terciopelo, camisa blanca, pantalones ajustados y de campana, gafas inconfundibles y un cinturón gigante con oro. Horas más tarde se le entregó una chapa improvisada.

Era una locura, pero la popularidad de Nixon entre el electorado más juvenil solo acababa de empezar a desplomarse. Tener de su parte a alguien tan influyente entre ese público quizá le haría remontar en las encuestas. La película Elvis & Nixon (2016),  dirigida por Liza Johnson y protagonizada por Kevin Spacey como el presidente estadounidense, inmortalizó aquel episodio.