Los CDR durante una de las protestas.

Los CDR durante una de las protestas. Twitter

España

Los CDR montan talleres para enfrentarse a la Policía con diferentes tipos de barreras humanas

Instan a sus miembros a asumir sus acciones sin son detenidos; los CDR han adoptado el rol de dinamizadores de las acciones de rebeldía.

Gonzalo Araluce Daniel Montero

Cómo hacer frente a la Policía, Mossos d'Esquadra y Guardia Civil. Los Comités de Defensa de la República (CDR) tienen una estrategia que responde a esta pregunta. La imparte a través de una serie de talleres conocidos con el nombre de En peu de pau [en pie de paz]. Barreras humanas o actuar siempre en grupo son algunas de sus premisas.

En peu de pau se define a sí mismo en su página web como un punto de encuentro entre "personas y colectivos de diferentes sensibilidades para abordar la extensión y socialización de las legítimas acciones sociales y cívicas, de carácter pacífico y no-violento". Fuentes policiales consultadas por EL ESPAÑOL señalan su relación con los CDR.

Los principios de En peu de pau son cuatro: "Generar un espacio de coordinación sobre la respuesta pacífica y no violenta", "contribuir a una mejor organización ya mantener el tono no violento en estas movilizaciones", "poner a disposición de todos los recursos sobre acción pacífica" y "establecer una acción de comunicación entre la ciudadanía".

En peu de pau.

En peu de pau.

Fuentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado distinguen una conexión directa entre los CDR y los talleres de En peu de pau. Talleres que se celebran de forma periódica, donde sus miembros aprenden cómo hacer frente a la Policía: creando diferentes tipos de barreras humanas, actuando siempre en grupo y distribuirse las tareas en movilizaciones y actos.

Con esta actitud, los CDR no descartan que en algún momento se produzca alguna detención. ¿Cómo actuar en este caso? Asumir las responsabilidades y las consecuencias de sus actos. Sólo así manifestarán de forma pública su discurso de desobediencia civil.

Un incremento de su actividad

Los CDR cuentan con 285 núcleos locales de mayor o menor envergadura, con los que pueden trasladar su estrategia de caos a cualquier punto de Cataluña. En las últimas semanas -concretamente, desde la celebración de las elecciones autonómicas del 21 de diciembre- han dado un salto cualitativo. Sus principios de resistencia pasiva han pasado a actos de vandalismo, trasladando a las calles la inestabilidad política que se vive en la región.

Como adelantó este diario, los CDR buscan con estas acciones un doble objetivo: los fines propagandísticos y poner a prueba la fidelidad de las instituciones a la república catalana. Especialmente, a los Mossos d'Esquadra.

Su influencia ha aumentado a medida que ha crecido la frustración social por la inestabilidad política en Cataluña, consideran las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Sus líderes son personas con dilatada experiencia en el activismo social.

Pese a su apariencia desestructurada -a imitación de los Comités de Defensa de la Revolución cubanos- cuentan con una estructura y una organización perfectamente definidos. Uniformidad que logran, entre otros, con los talleres en los que se enseña cómo hacer frente a la Policía.

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