La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Efe

España Elecciones 2019

La fragilidad de Colau lleva a sus adversarios a lanzarse a por la alcaldía de Barcelona

Collboni aspira a rentabilizar el descontento de izquierdas con Colau ante un independentismo dividido. 

Los mejores días de las dos instituciones más importantes en Cataluña parecen cada vez más lejanos. La Generalitat está dirigida por el Gobierno central a través de la aplicación del artículo 155 de la Constitución sin que se vislumbre un acuerdo en el Parlament para investir a un nuevo president que pueda ejercer sus funciones.

El otro gran centro de poder tiene su sede en la misma plaza, la de Sant Jaume, y formalmente funciona sin incidencias pero políticamente se encuentra entre la erosión y la fragilidad. Se trata del Ayuntamiento de Barcelona, dirigido por Ada Colau en minoría, con 11 concejales de 41. El consistorio es, precisamente, el objeto de deseo de la precampaña electoral más precoz.

Falta más de un año para las elecciones municipales, que coincidirán el 26 de mayo de 2019 con las europeas y con las autonómicas en 13 de las 17 comunidades. Sin embargo, casi todos los partidos han iniciado la carrera por el bastón de mando barcelonés. Mientras en Madrid aún ningún partido ha designado candidato ni abierto ningún proceso interno, en la ciudad condal ERC ya tiene candidato, el PDeCAT y el PSC ya están en pleno proceso de primarias internas y ha surgido hasta un independiente, conocido en Cataluña, que aspira a aglutinar a todo el independentismo en una candidatura unitaria liderada por él mismo. 

En una Cataluña dividida por el eje identitario y fragmentada en el espectro político clásico, con la incapacidad para articular mayorías en el primer nivel de poder, el de la Generalitat, la alcaldía de Barcelona toma un peso simbólico mayor y se ha convertido ya en un goloso objeto de deseo. 

El desgaste de Colau

Todos dan por hecho que Ada Colau repetirá como candidata de Barcelona en Comú, el partido que ella puso en marcha. Nacido de movimientos sociales y con el tirón de su propia figura, es un movimiento casi asambleario pero en el que Colau tiene una preeminencia determinante. Pero la alcaldesa ya no tiene el cartel que tenía en 2015, cuando gozaba del beneficio de la novedad y la frescura frente a Xavier Trias, el alcalde de CiU al que sucedió.

Las encuestas encargadas por el propio Ayuntamiento muestran que a Colau la alcaldía no le ha servido a Colau para ampliar su base social. Al contrario, el desgaste de la gestión en un Ayuntamiento sin mayoría de gobierno ha hecho envejecer políticamente a la alcaldesa, aunque sigue conservando una muy buena imagen entre los suyos. "A Colau o la amas o la odias", resume uno de sus colaboradores. "No deja indiferente a nadie. Tras estos años, eso se ha mantenido y aunque no hayamos escalado muchas posiciones, tampoco hemos retrocedido", según esta fuente del consistorio. 

La ruptura con el PSC

Es un hecho que a Colau se le ha agotado el período de gracia, si es que en algún momento lo tuvo, pero su posición se ha debilitado mucho con la expulsión del PSC del equipo de Gobierno. Los cuatro concejales liderados por Jaume Collboni, que se presenta a la reelección en el PSC, permitieron a Colau gobernar con cierta facilidad.

La ruptura del acuerdo por el apoyo de los socialistas al 155 ha motivado el endurecimiento del tono de Collboni y no se ha visto compensado por un apoyo de ERC o el PDeCAT a Colau en agradecimiento a su simpatía hacia algunas tesis independentistas. "Lo que Colau no entendió al echar al PSC es que, lejos de ganarse algún apoyo entre los independentistas, lo que consiguió es alimentar su instinto asesino", explica una fuente del pleno municipal. 

En el PDeCAT hay batalla interna. De momento hay dos candidatos a las primarias para tratar de recuperar la alcaldía cuatro años después de la derrota de Trias, que sigue siendo el portavoz en el consistorio pero que ya ha anunciado que no se presentará. Neus Munté, presidenta del partido y exconsellera, se enfrentará al dirigente provincial Carles Agustí por la candidatura que le habría gustado disputar al también exconseller Santi Vila, según reveló en una entrevista con EL ESPAÑOL. 

Pero las últimas elecciones autonómicas han demostrado que el PDeCAT ya no tiene la potencia ni la autonomía que antes tenía CiU y existe una sensación muy extendida de que la marca no es suficiente para las municipales de 2019. El centro-derecha independentista podría repetir la experiencia de Junts per Catalunya, la lista de Carles Puigdemont, y tratar de exhibir una candidatura transversal, un Junts per Barcelona, que incorporase a independientes.

Eso es lo que busca el profesor universitario Jordi Graupera, que lo amplía también a la izquierda con la plataforma Barcelona es Capital, una candidatura pretendidamente ciudadana que quiere agrupar a todo el independentismo en una especie de Junts pel Sí (la marca unitaria del independentismo en las autonómicas de 2015) con raices asamblearias. La presentación de Graupera en sociedad fue un gran éxito de convocatoria, pero desde entonces su marca se ha deshinchado por la falta de entusiasmo de los partidos tradicionales, cuyo concurso es imprescindible para que la iniciativa prospere. Además, la ambición del propio Graupera, conocido por sus artículos en prensa, no entusiasma al PdeCAT y a ERC. 

Los republicanos son los únicos que ya tienen, desde el mes de marzo, un candidato claro. Es Alfred Bosch, el actual portavoz, que aspira a restar votos soberanistas a Colau y capitalizar un espacio de izquierda independentista. Por su parte, a falta de unas primarias internas, Collboni tiene todas las papeletas para repetir como candidato del PSC. Los socialistas que gobernaron durante décadas la ciudad con Pasqual Maragall, Joan Clos o Jordi Hereu, aspiran a superar el mal resultado de 2015 (4 concejales de los 41 en juego) gracias a la imagen de Collboni y un proyecto socialdemócrata clásico que creen la mejor receta en medio de tantos experimentos. 

Posibles primarias en Ciudadanos

Ciudadanos no ha resuelto aún su candidatura y ni siquiera ha abierto el proceso de primarias internas. La actual portavoz, Carina Mejías, ha anunciado que quiere repetir como candidata, aunque su popularidad no es muy elevada y el partido podría querer jugar más fuerte para tratar de capitalizar el buen momento que dibujan todas las encuestas. En algunos medios ha sonado el nombre de Jordi Cañas, exdiputado autonómico y con cierta popularidad, pero éste ni confirma ni desmiente que se presentará a las primarias. 

La CUP aún no tiene candidatos y en el PP buscan recambio para Alberto Fernández, el más veterano en el consistorio, ya que ha sido concejal desde 1987 exceptuando cuatro años como diputado en el Parlament.