Un pleno municipal en el Ayuntamiento de Boadilla del Monte (Madrid).

Un pleno municipal en el Ayuntamiento de Boadilla del Monte (Madrid).

España

El 'almuerzo-gate' del Ayuntamiento de Boadilla

Desaparecen las máquinas de café y bocadillos tras la denuncia de la oposición de que eran ilegales.

Daniel Montero Alejandro Requeijo

Donde antes había cafés, refrescos, patatas y chocolatinas... ahora solo hay vacío. Y es que las máquinas de venta de alimentos desaparecieron de forma sorpresiva la pasada primavera del Ayuntamiento de Boadilla. Así. De un día para otro y sin previo aviso. Adiós doritos y cafeína, justo cuando la oposición municipal tenía la ocurrencia de preguntar qué contrato o licitación daba permiso a la empresa propietaria para conectarlas a la luz pública pero llevarse los beneficios a sus bolsillos. Algo que varios meses después, todavía está sin respuesta

Ahora, donde los funcionarios tomaban café queda solo una pared vacía. Un hueco entre dos bancos que se ha convertido en casus belli en el ayuntamiento que vio nacer la trama Gürtel. El pasado 20 de febrero, fue la primera vez que el partido Alternativa por Boadilla preguntaba al alcalde por aquellas máquinas.

Hueco vacío donde se emplazaban dos de las máquinas de vending retiradas.

Hueco vacío donde se emplazaban dos de las máquinas de vending retiradas.

La respuesta el Partido Popular fue sencilla: "Desde la Primera Tenencia de Alcaldía, se ha solicitado al Departamento de Patrimonio dicha documentación, quedando a la espera de recibir contestación sobre la petición al respecto". Sin embargo, la explicación nunca llegó. 

En lugar de eso, 20 días después de la advertencia, las máquinas afectadas desaparecieron de las instalaciones de municipales. De las explicaciones del PP local sobre la autorización para colocarlas, sobre la autoridad municipal que la firmó o sobre la persona que avisó después para que fueran retiradas, nueve meses después todavía no hay respuesta. 

Sin información

La única comunicación consistorial al respecto llegó el pasado 16 de marzo, de nuevo desde la primera teniente de alcalde. La concejala Susana Sánchez-Campos explica bajo el sello municipal que su concejalía, "no cuenta con nueva información que añadir a la ya facilitada el pasado 20 de febrero", es decir: nada más que añadir a la nada. "La empresa a la que se refiere en este último escrito (Grupo Disbesa) procedió a la retirada de las máquinas citadas en el mismo en tanto se reordena su instalación en dependencias municipales". Eso fue hace ocho meses. A día de hoy, el vacío de la máquina sigue sin llenarse en ninguna de las instalaciones. No hay café para nadie.

Según denuncia la oposición, no fueron solo las máquinas del Ayuntamiento las que desaparecieron; las que parecen haber estado durante años en una situación inexplicada, y al parecer inexplicable. La misma suerte sufrieron los dispensadores de comida instalados en el edificio donde se realizan los talleres municipales y en el auditorio de Boadilla, también de titularidad municipal "que venían utilizando cuentos de funcionarios municipales y el público en general que acudía a estos edificios", explican desde APB. 

Desde el pasado mes de febrero, alcaldía y oposición andan a vueltas con la instalación de las máquinas. En septiembre se empezó a licitar un nuevo contrato, aunque todavía no ha habido explicaciones para la oposición ni un lugar para que los funcionarios tomen un bocado sin salir del edificio.