Pablo Iglesias, Olga Jiménez y Pablo Echenique.

Pablo Iglesias, Olga Jiménez y Pablo Echenique. E. E.

España PELEA INTERNA

Olga Jiménez, la enigmática laboralista que desafía a Iglesias y Echenique

Huye de los focos, no concede entrevistas ni habla en público. "Quiere que haya justicia en Podemos", dicen desde el partido. 

Alberto Lardiés

Se llama Olga Jiménez García y hasta ahora solo se tenían dos datos fundamentales sobre ella. El primero es que es la presidenta de la Comisión de Garantías Estatal de Podemos desde Vistalegre II. El segundo es que está buscando las cosquillas, jurídicamente hablando, a Pablo Iglesias y a Pablo Echenique, a raíz de la aprobación de unos nuevos estatutos para el partido de los círculos.

A partir de ahora, en plena guerra con los líderes del partido morado, también se sabe que Olga Jiménez huye de los focos y de cualquier protagonismo. Celosa de su intimidad, no concede entrevistas ni quiere hablar en público. No quiere que se sepa nada sobre su vida privada. No quiere aparecer en televisión. "Es una jurista que quiere que haya justicia en Podemos, y punto", sostienen fuentes cercanas a ella en conversación con EL ESPAÑOL. "Si hablase directamente en medios, podría causar más daño al partido, que es lo que menos quiere". 

Abogada durante 27 años 

Por ello, desde el entorno de Olga Jiménez aportan información con cuentagotas. Sólo se sabe que cuando se presentó a la Comisión de Garantías se auto definió como "abogada laboralista". Ha trabajado en ese sector durante 27 años. Concurrió en la Asamblea Ciudadana de Vistalegre II del pasado febrero como "independiente" de una candidatura llamada Profesionales de la Justicia.

Dicha lista para la Comisión de Garantías estaba formada por un grupo de amantes del Derecho que se conocieron en el Círculo de Juristas de Madrid en los inicios de Podemos. Trabaron amistad y decidieron presentarse. Como destacan desde el entorno de Jiménez, su principal carta de presentación en Vistalegre II fue que no estaban adscritos ni vinculados a las grandes corrientes del partido morado. Ni eran pablistas ni errejonistas ni anticapitalistas. Algo que premiaron los inscritos en Podemos.

La más votada 

Olga Jiménez publicó esta carta de presentación: "Quiero un tribunal interno que sea un modelo de transparencia, equidad e independencia, formado por profesionales de la Justicia que conocen como funciona un procedimiento sancionador y las garantías que se aplican al mismo en defensa de la igualdad entre las partes afectadas". Y fue la más votada por las bases del partido morado. Siendo una desconocida, obtuvo 21.557 votos, el 51,24% de los sufragios emitidos

Esta enigmática abogada que no quiere salir en los medios ha entrado en una dura batalla jurídica con la dirección de Podemos. Como ya informó este diario, Jiménez está enfrentada con Iglesias y, sobre todo, con Echenique. Sus más próximos culpan al secretario de Organización de esta crisis a raíz de los nuevos estatutos del partido morado

Afloran las críticas

La actitud de Jiménez está generando que en Podemos se escuchen fuertes críticas contra ella. Algunos dicen que el problema tiene que ver con un cambio estatutario -reducir de 10 a 5 el número de miembros con voto- que le restaría poder en la Comisión de Garantías que preside. Otros hablan de afán de protagonismo. Fuentes de la dirección de Podemos no esconden su gran malestar con la reunión del pasado jueves y con el quehacer de esta jurista. Sin embargo, la mayoría de comisiones de garantías autonómicas la respaldan

Durante los últimos días se llegó a publicar que Jiménez tenía aspiraciones políticas y pretendía cambiar de partido. Incluso, se decía que podría sumarse a Actúa, la plataforma creada por Gaspar Llamazares y Baltasar Garzón. Desde su entorno niegan la mayor a EL ESPAÑOL. "Olga no se plantea dejar Podemos, solo quiere seguir como presidenta porque fue elegida por los inscritos y garantizar que haya justicia", afirman sus conocidos. 

Las posiciones de Jiménez y de la dirección están muy enconadas. El próximo lunes, cuando se reunirá la ejecutiva de Podemos, se antoja clave. Si ninguna parte cede, se acabará en los tribunales. O decidirán los inscritos