Tomás Serrano

España XX aniversario

El espíritu de Ermua, roto la víspera del 12-J: gresca entre partidos y víctimas

Ni asociaciones ni organizaciones políticas son capaces de unirse para recordar a Miguel Ángel Blanco.

Marta Espartero Daniel Ramírez

El espíritu de Ermua, degradado hasta desaparecer. Los partidos, enfrentados. Las asociaciones de víctimas, también. La foto del homenaje a Miguel Ángel Blanco en el vigésimo aniversario de su asesinato por ETA no podría, a día de hoy, aunar todos los colores representados en el hemiciclo. La unidad que alumbraron los dos tiros en la nuca al concejal de 29 años se ha visto quebrada en su primer gran homenaje.

Blanco agonizó doce horas. El 14 de julio, conocida su muerte, tuvo lugar la manifestación más numerosa de la historia reciente de España: alrededor de 1,5 millones. El país puso sus manos en alto contra los terroristas en 1997; veinte años después, el país se desmiga ante el símbolo, sin acuerdo.

La gresca empezó con el "no" de Manuela Carmena a la petición del Movimiento contra la Intolerancia: una pancarta en el Consistorio. La alcaldesa rechazó la apuesta para evitar singularizar a una víctima y elevarla por encima del resto. Entonces llegaron las quejas de PP y Ciudadanos.

Los populares, celebrado ya su particular homenaje en Génova en la mañana del lunes, han decidido organizar otro a nivel municipal. "Lo hacemos nosotros porque Carmena no quiere, pero no será un acto nuestro, todos estarán invitados", relata un portavoz del PP a este periódico. Carmena, ante las críticas de la oposición, dio marcha atrás ya entrada la noche para convocar su propio acto de reconocimiento, que tendrá lugar el mismo día que el del PP. Dos actos, uno para cada partido, ni rastro de la unidad.

El PSOE, por medio de su presidenta, Cristina Narbona, ha recriminado a Carmena su actitud, pero los socialistas no están exentos de enredos. En Bilbao, donde gobiernan en coalición con los nacionalistas; en San Fernando y en Jerez tampoco votaron a favor. No obstante, en Madrid median para que la regidora acuda al acto programado por el grupo municipal del PP el miércoles a las 10h en la Plaza de la Villa.

Podemos, en el fondo, se ha mostrado proclive al recuerdo del concejal de Ermua. "Un homenaje a Miguel Ángel Blanco siempre está justificado", dijo el secretario de Organización morado, Pablo Echenique. Pero arroja contradicciones en la forma. En Cádiz, Kichi, el alcalde, se abstuvo cuando se votó la posibilidad de otorgar una calle al asesinado y los populares le afearon una "actitud bastarda" y "falta de corazón y humanidad".

A pesar de la postura oficialista de Echenique, fuentes de Podemos a nivel municipal madrileño secundan en conversación con este diario las tesis de la alcaldesa y acusan al PP de hacer "una utilización política" del asesinato de Blanco.

El primer homenaje, este lunes, en Génova y de color PP. El miércoles a las 10h en la Plaza de la Villa se unirán Ciudadanos y PSOE, pero Carmena todavía no ha dado una respuesta. Ese mismo día a las 11h en el Teatro Real tendrá lugar el acto central organizado por la fundación Blanco, con un plantel todavía por determinar. El mismo miércoles, Cibeles celebrará su particular evento. El espíritu de Ermua, la unión de los partidos, brillará por su ausencia si la diplomacia no da un giro de ciento ochenta grados a lo largo del martes.

Las asociaciones de víctimas, enfrentadas

El presidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), Alfonso Sánchez, defiende ante este periódico que no se puede diferenciar "entre víctimas de primera, de segunda o de tercera" y enarbolar la bandera de la lucha antiterrorista con la figura de Miguel Ángel Blanco. Porque podría hacerse todos los días, como recuerdan en el in memoriam de su página web. "Son guardias civiles, policías, ciudadanos. A cada uno le duele su muerto, a cada familia le duele su espíritu", reclama. Las tesis de esta asociación van en la línea de lo defendido por Carmena.

"El espíritu de Ermua, olé el espíritu de Ermua, pero aquí había muertos treinta años antes y ya había asociaciones trabajando por las víctimas. Que no venga nadie a apropiarse de ellas". La AVT, esgrime Sánchez, está por encima de las polémicas partidistas "que se arrojan los muertos a la cara".

"La Guardia Civil moría asesinada por ETA y nos enterraban en el País Vasco por la puerta de atrás, sin cura, sin responso", rememora el presidente de la AVT. Se niega a valorar expresamente la decisión de Manuela Carmena, pero añade que hay que tratar a todas las víctimas por igual, "que se hagan quinientos homenajes a Blanco me parece muy bien, pero hay muchos muertos a los que no se les ha hecho ni siquiera uno".

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) también desmitifica el espíritu de Ermua, que no fue más que "un espejismo". La respuesta ciudadana de hace veinte años se recuerda con emoción y nostalgia, pero -señalan- no fue suficiente para cambiar la realidad del País Vasco. Los problemas de la época "siguen ocurriendo hoy".

COVITE tampoco quiere comentar la postura del Ayuntamiento de Madrid, pero reivindica que se está perdiendo el foco. "Hay un partido heredero del brazo político de ETA que está en las instituciones y que todavía no ha condenado ni el asesinato de Blanco ni el de ninguna otra víctima".

Pese a todo, la AVT ha acudido hoy al acto en recuerdo al concejal de Ermua organizado por su familia en Madrid. Incluso puede que lo haga al del viernes en Sol, porque adonde les invitan, van. "Represento a todos los asociados de AVT, a cerca de los 1.300 muertos de nuestros asociados", así que acude a todos los actos "por igual". Lo lamentable, lo triste es -"para los que sí somos víctimas"- el rédito político ganado a costa de ETA.

La postura de Mari Mar Blanco

Las víctimas nunca utilizaron la violencia para combatir el terror. Para COVITE, es esencial recordárselo a la sociedad, a través de homenajes como el de Miguel Ángel Blanco, con lo que concuerda la diputada popular y hermana del concejal, María del Mar Blanco. "No es que se le esté poniendo por encima de otras víctimas porque cuando le recordamos, recordamos a todas y cada una de ellas. Yo siempre digo que recordar a una víctima es homenajear a todas y cada una de las víctimas del terrorismo", afirma.

Que el concejal sea un símbolo es por "todo lo que supuso su secuestro y asesinato, es recordar el espíritu de Ermua, es recordar la movilización ciudadana, la concienciación cívica, la lucha democrática contra el terrorismo es recordar cómo los ciudadanos y muy especialmente la sociedad vasca consiguió quitarse el velo del miedo, es recordar cómo por primera vez la sociedad dio un paso al frente y sin miedo quiso enfrentarse de manera cívica y democrática a los terroristas", algo con lo que difiere radicalmente el presidente de AVT. El secuestro y asesinato del de Ermua "sería un símbolo para todos los españoles, pero no cuando se hace una manipulación del relato sesgada", mantiene Sánchez.

Manos blancas veinte años después

El presidente de la Asociación Movimiento contra la Intolerancia -artífices de la petición a Carmena de la colocación de una pancarta conmemorativa en el Ayuntamiento-, Esteban Ibarra, cree que obviar el papel de Blanco en la lucha por la libertad y por los Derechos Humanos es un error, una afrenta. Porque es incluso imprescindible al ser "un gesto de memoria democrática". Por eso han convocado para el viernes 14 una concentración en Sol.

Ibarra busca "humanizar, vencer la indiferencia, vencer el olvido, defender la convivencia, poner lo ético, lo cívico y la unidad de todos por encima de las perspectivas partidistas", lo que no menoscaba el recuerdo de Tomás y Valiente, de Múgica, de Lluch y de todas las víctimas de ETA.

Las manos blancas en repulsa de la violencia volverán a Madrid veinte años después. Está por ver si con el espíritu de Ermua y la unidad entre partidos y asociaciones presente.