El líder de Podemos, Pablo Iglesias, este martes durante la moción de censura.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, este martes durante la moción de censura. Efe

España EL DEBATE DE LAS DOS ESPAÑAS

Iglesias desaprovecha la moción de censura: ni pone en apuros a Rajoy ni desgasta al PSOE

El candidato hace de 'poli bueno': deja vivo al presidente del Gobierno y tiende la mano a los socialistas.

Fueron ocho horas ininterrumpidas cuerpo a cuerpo Podemos contra Partido Popular. La primera parte de la moción de censura de Pablo Iglesias se saldó con la intervención de la portavoz de Unidos Podemos, Irene Montero, que estuvo exactamente 130 minutos en la tribuna de oradores; la réplica del presidente del Gobierno y la puesta de largo de Iglesias como candidato a sustituir a Mariano Rajoy en el Palacio de la Moncloa.

Las más de tres horas que el líder de Podemos habló en el Parlamento no fueron suficientes para cumplir un objetivo: poner en apuros a Mariano Rajoy o desgastar al PSOE, el partido con el que lucha por la hegemonía de la izquierda. Pablo Iglesias se puso el traje de presidenciable y cedió el papel de 'poli mala' a su compañera Montero, que cumplió con su función a rajatabla. La bancada de la oposición coincidió en un diagnóstico: "Ha estado mejor Irene que Pablo", aunque la portavoz morada brindó un discurso reiterativo y sacó a la tribuna escándalos que se conocían hace más de un año, cuando Podemos se negó a echar al PP del Gobierno y hacer presidente a Pedro Sánchez.

Nadie en el Parlamento esperaba que Mariano Rajoy fuera a replicar directamente a la portavoz del tercer grupo parlamentario. De hecho, había ministros que miraron con cara de sorpresa al jefe del Ejecutivo cuando la presidenta del Congreso, Ana Pastor, le dio la palabra inmediatamente después de Irene Montero. Fue entonces cuando el debate subió de temperatura. El jefe del Ejecutivo no improvisó su discurso -lo traía escrito- y lo llenó de sarcasmo, ironizando y ridiculizando insistentemente la moción de censura de Podemos.

Rajoy asumió el mea culpa con la corrupción, alegó que ha puesto a funcionar leyes para combatirla y leyó del tirón un discurso de dieciocho páginas en el que afeaba a Podemos que presente una moción de antemano fallida. "Lo importante era sacar al PP del Gobierno. Todo lo demás, incluido el sustituto, era secundario. ¿Cómo es posible?", se preguntaba en alto el líder conservador. A lglesias le tocó durante más de tres horas desglosar el programa de Gobierno que tiene pensado para gobernar España y aparcó la idea de atacar directamente a su rival. Ese papel ya no le tocaba a él, que se presentaba como hombre de Estado, dedicado a construir y no a destruir.

Fue Irene Montero la encargada de poner contra las cuerdas al Gobierno y al PP cuando recitó, de la A a la Z, todos los casos de corrupción que acorralan a Rajoy. Los ministros tragaban saliva mientras cogían sus teléfonos móviles y la bancada morada aplaudía. Sin embargo, el mensaje, muy contundente, quedó diluido por el larguísimo discurso que leyó la portavoz morada. Mensajes como que "la corrupción tiene sede y es Génova 13" calaron, sí, pero no lo suficiente como para dejar sin respuesta al presidente.

En su intervención, Pablo Iglesias quiso lanzar un mensaje en positivo y tampoco entró a degüello contra el PSOE, el partido que ha decidido abstenerse y no hacerle presidente. En la bancada roja todavía se recuerda con mucha amargura otra sesión plenaria, esta vez de investidura, en la que Pedro Sánchez se presentaba a pedir la confianza de la Cámara para ser presidente del Gobierno y Podemos votó un rotundo no. Por eso, insisten los socialistas, Mariano Rajoy sigue en La Moncloa.

Mano tendida al PSOE

El líder de Podemos ha aprovechado su intervención para tender la mano a los socialistas para "echar al PP del Gobierno más temprano que tarde". Iglesias se ha referido al PSOE como potenciables aliados y no como rivales políticos, la manera en la que los había tratado hasta no hace tanto tiempo. Por su parte, el recién elegido secretario general de los socialistas ha hecho el vacío a la moción de censura presentada por su rival y ni siquiera se ha acercado al Parlamento para seguirla de cerca. Sí estuvieron la plana mayor de Podemos en la tribuna de invitados: Juan Carlos Monedero, Pablo Echenique, el Jemad Julio Rodríguez o Rita Maestre.

Rajoy quiso ridiculizar la moción de censura y la calificó de "parodia", de "moción de fogueo". Además, el presidente del Gobierno utilizó su intervención para erigirse de nuevo como el hombre de Estado frente al caos del candidato alternativo. "El trampantojo que nos ha pintado esta mañana no resiste la comparación con la realidad, se mire por donde se mire: las instituciones funcionan, el delito se persigue, la economía se recupera, las desigualdades empiezan a corregirse, se crea empleo como nunca y nada es como usted nos cuenta", aseguró.

"Su antagonista se recupera"

El jefe del Ejecutivo quiso rematar a su rival recordándole que "tiene mucha prisa para su programa de asalto porque siente que la ocasión se le escapa y su principal antagonista se recupera". El PSOE. Y remató: "No es buena idea que usted gobierne. A los españoles no les gustaría. Por eso no le votan. Ni usted se merece ese honor ni España ese castigo. Está usted muy bien en su papel de crítico extravagante. Es ahí donde resulta más útil. Cuenta con un gran pasado por delante y nunca levan a faltar los aplausos de sus alabarderos".

Podemos consiguió el cuerpo a cuerpo contra el PP, resucitar la famosa pinza que tanto benefició a los dos partidos en las elecciones anteriores. Sin embargo, Iglesias dejó pasar una oportunidad de oro para noquear a Mariano Rajoy y advertir al PSOE de Pedro Sánchez que la verdadera oposición en el Congreso es la de Podemos. La moción de censura fallida deja constancia de que, a día de hoy, sigue sin existir una mayoría alternativa que consiga echar al PP del Gobierno.