Gorka Urtaran.

Gorka Urtaran.

España PAÍS VASCO

Urtaran supera la cuestión de confianza y salva los presupuestos con su voto de calidad

El pleno demuestra la soledad del alcalde de Vitoria, aunque EH Bildu no aguanta el pulso y le permite seguir gobernando.

El alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran (PNV), ha salido airoso de la estrategia que él mismo puso en marcha la semana pasada para aprobar los presupuestos municipales de 2017, bloqueados por el cambio de postura de EH Bildu, que este año se opuso a apoyar las cuentas.

Forzado a dar un paso adelante 18 meses después de haber desalojado al PP de la alcaldía, decidió arriesgarlo todo a una carta; su sometimiento a una cuestión de confianza vinculada a la aprobación automática del proyecto presupuestario. Una opción recogida en la ley electoral aunque inédita en el Ayuntamiento de Vitoria y que el alcalde anunció después de que la Corporación rechazara los presupuestos.

Urtaran ha resuelto con éxito la operación y ha derrotado a la coalición abertzale, que no ha aguantado el pulso. Ahora bien, ha tenido que recurrir a su voto de calidad como alcalde para romper este lunes en una segunda votación en el pleno el triple empate a nueve con el que se saldaba a la vez la cuestión de confianza y la aprobación de los presupuestos. Sólo ha recibido el apoyo de los grupos que forman el Gobierno, PNV-PSE-EE, mientras que los concejales del PP han votado en contra y los de EH-Bildu, Podemos e Irabazi (IU más Equo) se han abstenido.

Solventado el episodio, quedan dos años y medio de legislatura por delante y las abstenciones demuestran la fragilidad de su situación pese a esta victoria puntual, arrancada por la mínima y con menos apoyos que los 14 con los que accedió a la alcaldía.

UN TRIUNFO PRECARIO

Urtaran seguirá como alcalde de Vitoria y contará con los Presupuestos elaborados por su Gobierno gracias al paso atrás dado por EH Bildu, que ante la argucia legal implementada por el primer edil decidió rápidamente en asamblea modificar su postura de absoluto rechazo a las cuentas por la más modulable de la abstención.

Su triunfo no le impide continuar en la cuerda floja de la que tiran y a veces en distinta dirección las autodenominadas “fuerzas del cambio” que en 2015 le auparon a la alcaldía. EH Bildu, Podemos e Irabazi constituyeron un frente para evitar que el ganador de las elecciones, Javier Maroto, del PP, renovara en el cargo y respaldaron al representante de la tercera fuerza política, que obtuvo 5 de los 27 ediles que integran el Ayuntamiento. Aunque el PNV gobierna ahora con nueve concejales, tras haberse coaligado con el PSE-EE, su minoría pende sobre Urtaran como una espada de Damocles sólo neutralizada por la imposibilidad de que el PP, principal partido de la oposición, pueda configurar una alternativa junto a la coalición abertzale.

A esta situación de debilidad se ha referido la portavoz de EH Bildu, Miren Larrión, en el pleno extraordinario de este lunes, cuando le ha recordado a Urtaran que aunque haya superado el trámite no cuenta con el apoyo de los seis concejales de su grupo, que “ha dilapidado” a lo largo del último año.

“No tiene nuestra confianza, no le vamos a decir lo que no es. Si quiere ir rápido, va solo, y si quiere ir lejos, se va en grupo”, ha asegurado la edil abertzale, que ha denunciado que el alcalde “ha faltado a la verdad” en varias ocasiones respecto al grado de ejecución de las cuentas de 2016, punto que ha provocado la ruptura entre PNV y EH Bildu.

Larrión ha acusado a Urtaran de crear una crisis innecesaria, de abrir “la caja de Pandora” que su grupo se ha apresurado a “cerrar”, y ha minusvalorado su victoria al incidir en “la soledad” con la que ha conseguido “imponer” los presupuestos.

“Si los quiere aprobar usted solo, usted ha ganado, pero Gasteiz ha perdido”, ha remarcado la portavoz de la coalición abertzale, que ha considerado que se “han quemado los puentes” entre el PNV y su grupo. De hecho ha reconocido que el objetivo de su abstención no es otro que el de “seguir cerrando la puerta al PP”. Muy críticos también, los portavoces de Podemos e Iribazi le han recordado al alcalde que ésta es su “última oportunidad” para contar con ellos y apostar “por el cambio”.

“CIERRE EN FALSO” DE LA CRISIS

Durante la tramitación ordinaria EH Bildu rechazó tajantemente las cuentas de 2017 por considerar que el PNV había incumplido los compromisos adoptados en los presupuestos de 2016 y las partidas consensuadas se habían quedado sin ejecutar. Podemos e Irabazi, de la misma opinión, optaron por la abstención a cambio de añadir al proyecto inversiones por cinco millones de euros, que el alcalde ha prometido ahora respetar.

Larrión ofreció a Urtaran solventar las dificultades de una prórroga presupuestaria con la negociación plan a plan de los proyectos estratégicos para la ciudad, pero el primer edil no quiso someterse al corsé de la coalición abertzale y puso sobre la mesa el órdago de la cuestión de confianza ante el que retrocedió EH Bildu.

La portavoz municipal del PP, Leticia Comerón, ha aludido en el pleno a la “cobardía” del grupo de Larrión por haber cambiado de postura y ha incidido igualmente en la soledad de Urtaran, al que le ha acusado de “cerrar en falso este capítulo” y de “agravar la crisis”. “¿Qué va a pasar dentro de un mes? ¿De medio año? ¿De un año?, ¿Mantener la agonía hasta el final de la legislatura?”, le ha espetado la concejal popular, que se ha referido “al fracaso del pacto de perdedores” con el que el alcalde asumió la vara de mando.

PNV y PP mantienen un duro enfrentamiento en el Ayuntamiento de Vitoria. Hasta el punto de que Urtaran ha otorgado prioridad en todo momento a sus negociaciones presupuestarias con EH Bildu, relegando al PP. Para excluir a los populares alegó las mismas “diferencias éticas” con las que justificó su llegada a la alcaldía en 2015 y el pacto “por el cambio” para frenar a Javier Maroto, a quien tildaron de “xenófobo” y “racista”, por sus denuncias sobre el fraude en la Renta de Garantías de Ingresos cometido por inmigrantes magrebíes.

El alcalde ha vuelto a referirse este lunes al riesgo para la convivencia en la ciudad representado por los postulados defendidos por el PP.

No obstante, ha llamado a todos los partidos al diálogo , “a dejarse de reproches y de análisis del pasado” en beneficio de los intereses de los vitorianos. Ha incidido , finalmente, en que una prórroga presupuestaria hubiera llevado a la ciudad a la “parálisis” y ha asumido el coste personal de la cuestión de confianza planteada en aras a lograr su objetivo de que la ciudad “avance” a través de los proyectos estratégicos contenidos en el presupuesto aprobado este lunes.