España Navidades

El miedo a un atentado reduce en un 40% la asistencia a la cabalgata de Madrid

La Policía achaca también el descenso al gran número de cortejos celebrados este año de forma simultánea.

Heblin tiene 16 años. “Sí, Heblin”, deletrea. Se ha subido a una valla justo enfrente del palacio de Cibeles a la una del mediodía para disfrutar del primer plano de la llegada de los reyes ocho horas más tarde. “Hay muchísima Policía, es imposible no darse cuenta, pero a mí me da igual…”. Levanta la cámara que lleva al cuello y fotografía los globos que lanza una de las primeras carrozas. Pero ese “me da igual” no lo han compartido las miles de personas que esta vez se han quedado en casa. “Es el miedo, claro que influye”, relata un agente municipal justo antes de aportar el dato: un 40% menos de asistencia respecto a 2016. En total, teniendo en cuenta la primera cifra conocida, han disfrutado de la visita de los magos de Oriente unas 85.000 personas.

En los alrededores de Cibeles, un furgón centraliza la información que llega a Policía municipal, bomberos y Samur. En un corrillo, se comenta el dato de participación, un bajón brusco, en picado. “También conviene tener en cuenta que este año se han celebrado en Madrid nueve cabalgatas de forma simultánea, casi el doble que el año pasado”, apunta uno de los Policías.

Se debaten las lógicas ventajas de seguridad del gran despliegue; también su inconveniente mediático. La cabalgata se ha saldado sin incidentes, pero los madrileños, como Heblin y tantos otros, han palpado que el de 2017 ha sido el mayor dispositivo puesto en marcha hasta ahora en un evento de este tipo. Casi 800 agentes, los expedientes de los conductores de cada vehículo revisados, la prohibición de circular a los camiones por el centro de la ciudad… “No ha habido problemas y está claro que las medidas de seguridad reducen los riesgos, pero la gente lo asimila a que está más próximo que pase algo y muchos se quedan en casa”, comenta un policía.

El camión, explican en referencia a Niza y Berlín, “nos ha roto todos los esquemas”. Cualquier objeto se convierte en arma y los modos de actuación “evolucionan a contrarreloj”. El miedo era tal, cuentan, que incluso se detectó la expansión de un bulo: “Mucha gente decía que se había elevado al máximo el nivel de alerta antiterrorista. Es mentira. Ese indicador es público y puede consultarse a través del ministerio de Interior. Nadie está ocultando nada. El dispositivo ha sido muchísimo mayor que en otras ocasiones, pero se ha explicado con claridad”.

“No voy a dejar que el miedo gestione mi vida"

“Yo no voy a dejar que el miedo gestione mi vida, aquí me he venido con toda la familia”, relata un psicólogo casi corriendo, poco antes de que Manuela Carmena comparta escenario con Melchor, Gaspar y Baltasar. Por allí pasa un agente de la unidad canina, acompañado de un pastor alemán. “Está todo muy tranquilo, nos ha tocado revisar el escenario. Sin problema”, sonríe.

El palacio de Cibeles está iluminado de azul y la plataforma también. Las luces de la Policía, que llegan con la escolta de la primera carroza, apenas destacan. Un grupo de fotógrafos que enfoca en dirección a la plaza de Colón desmiga algunos detalles. “¿Esto se hacía el año pasado?”, pregunta uno señalando las motos del cuerpo municipal que alcanzan la plaza. “Yo creo que sí, pero no estoy segura”, le contesta otra. “Cuánta Policía, es una pasada”, decía uno que salía corriendo de la boca de la estación de Recoletos una hora antes para no perderse la aparición de Melchor.

La seguridad, aunque se torna anécdota a ojos del niño, inquieta a Juan Pedro y a Sonia, que pasan sus vacaciones en Madrid y se han colocado en un extremo del Paseo del Prado, el más cercano a Cibeles, hacia las seis y media de la tarde. “A nosotros no nos da miedo, pero se nota muchísimo control, más del habitual. Nos ha extrañado que hayan mantenido los fuegos artificiales. El año pasado, en París, los suspendieron por el tema de los atentados”, comparten.

Un grupo de mujeres, voluntarias de una ONG dedicada al cuidado de ancianos, reta: “El miedo, cada día, lo dejamos para mañana. Nos hemos pegado todas las navidades en Sol”.

A pesar de las cabalgatas de los distritos, la Policía, a pie de calle y justo después de que Melchor, Gaspar y Baltasar saluden a los niños desde el escenario de Cibeles, reconoce: “Está claro que lo de los atentados ha tenido que ver. Es inevitable”.