Amitav Ghosh ha publicado 'El gran delirio. Cambio climático y lo impensable' (Capitán Swing, 2026).

Amitav Ghosh ha publicado 'El gran delirio. Cambio climático y lo impensable' (Capitán Swing, 2026). Esteban Palazuelos

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El escritor Amitav Ghosh sobre la crisis climática: "Estamos entrenados para no percibir la realidad del mundo actual"

En 'El gran delirio. Cambio climático y lo impensable', el autor analiza la situación como un fallo de la imaginación y un resultado de la desigualdad.

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"Mis antepasados fueron refugiados climáticos mucho antes de que se acuñara el término". Así, sin anestesia, Amitav Ghosh (Calcuta, India, 1956) da comienzo a El gran delirio. Cambio climático y lo impensable (Capitán Swing, 2026).

En su obra, el escritor bengalí y candidato al Nobel conecta una historia familiar del siglo XIX con la mayor crisis presente a lo largo de sus 180 páginas.

"Un día a mediados de la década de 1850, el gran río cambió repentinamente su curso y anegó la aldea", escribe. "Solo un puñado de habitantes logró escapar a un territorio elevado. Fue esa catástrofe la que desarraigó a nuestros antepasados [...]".

Ghosh sitúa esa memoria en el centro de un problema que ya no admite distancia.

"Los autores escriben sobre las realidades del mundo en el que viven", afirma, y la realidad actual está marcada por la pérdida de biodiversidad, la desaparición de especies y el colapso de ecosistemas enteros.

"Ha habido una caída catastrófica en la cantidad de insectos y es algo de lo que no nos damos cuenta", insiste el indio en una entrevista con ENCLAVE ODS en su visita a Madrid con motivo de su participación el ciclo de conferencias 'En pausa: diálogos para pensar el presente', realizado en CaixaForum.

La crisis climática exige imaginar otras formas de existencia humana, una tarea para la que, según Ghosh, la ficción es la más adecuada de todas.

La crisis climática exige imaginar otras formas de existencia humana, una tarea para la que, según Ghosh, la ficción es la más adecuada de todas. Esteban Palazuelos

Y es que, una vez más, el escritor galardonado con el Premio Jnanpith en 2018 señala su pensamiento base centrado en la desconexión entre lo que ocurre y lo que somos capaces de percibir.

Esa desconexión no es casual. "La sociedad en la que vivimos hoy es esencialmente la que ha creado los problemas", sostiene, apuntando a un modelo basado en combustibles fósiles y en el "consumo extremo".

"El promedio de veces que se usa una prenda en Occidente es de seis veces", recuerda mientras hace hincapié en cómo en el gesto cotidiano de comprar y desechar se concentra una forma de vida que empuja los límites del planeta.

La dificultad de ver lo evidente

"La crisis climática es también una crisis de cultura y, por tanto, de imaginación", escribe Ghosh; una idea que utiliza para explicar por qué, pese a la acumulación de evidencias, el cambio climático sigue sin ocupar el lugar que le corresponde en el relato contemporáneo.

Y es que los fenómenos extremos, tales como las inundaciones repentinas, las tormentas de una intensidad excepcional o las olas de calor sin precedentes, han dejado de ser excepciones.

Pues, como defiende el propio autor, "en la era del calentamiento global nada está realmente lejos", cuestionando la ilusión de estabilidad.

Sin embargo, esa transformación del entorno no se traduce en una respuesta cultural equivalente.

El candidato al Nobel recuerda el impacto del huracán Sandy en Nueva York. "Si piensas en la cantidad de personas que han escrito sobre ello, casi no existen", afirma.

La cuestión, dice, es que "cuando te pasa a ti simplemente no te das cuenta". Y la frase se repite como un diagnóstico. "Estamos entrenados para no darnos cuenta".

Amitav Ghosh ha venido a Madrid para participar en un ciclo de conferencias de CaixaForum.

Amitav Ghosh ha venido a Madrid para participar en un ciclo de conferencias de CaixaForum. Esteban Palazuelos

Ese "entrenamiento" atraviesa también la experiencia de artistas en Bombay que vivieron inundaciones devastadoras sin incorporarlas a su obra. "Se sorprendieron al hacerse esa pregunta", cuenta Ghosh.

Y es que la dificultad no está en vivir la catástrofe, sino en reconocerla como parte de una realidad que merece ser narrada.

Tensar la cuerda

El cambio climático se manifiesta cada vez con más frecuencia en forma de eventos extremos.

"Estamos viendo olas de calor, sequías, incendios forestales o ciclones", enumera Ghosh, integrándolos en la vida cotidiana. Pero insiste en que el desastre no es solo natural. "Estos fenómenos se convierten en desastres por lo que ocurre sobre el terreno".

La urbanización juega un papel decisivo. Ciudades construidas sobre antiguas vías fluviables, sistemas de drenaje colapsados, expansión sin planificación... Todo ello amplifica el impacto de tormentas e inundaciones.

Amitav Ghosh fue galardonado con el Premio Jnanpith en 2018.

Amitav Ghosh fue galardonado con el Premio Jnanpith en 2018. Esteban Palazuelos

En ese sentido, el autor recuerda que, tras el huracán Katrina, fueron las desigualdades raciales las que intensificaron la tragedia en Nueva Orleans. "No fue solo el huracán en sí", señala, subrayando el peso de los "patrones históricos".

Algunas ciudades aparecen como símbolos de esa fragilidad. Nueva Orleans, Miami, Bombay o Nueva York comparten su exposición al mar y Phoenix depende de una infraestructura energética constante para sostener la vida en el desierto.

En todos los casos, la vulnerabilidad crece a medida que se intensifican los fenómenos climáticos.

Un problema de enfoque

"El meollo de la crisis climática es la cuestión de la desigualdad". O, por lo menos, aquí sitúa Ghosh el eje del conflicto, porque las emisiones, recuerda, no se distribuyen de forma equitativa.

"La huella de carbono per cápita de los indios, los indonesios... sigue siendo muy pequeña en comparación con la de los occidentales". Y la consecuencia no es otra que una tensión evidente. "¿Por qué deberíamos hacerlo nosotros?", se pregunta el escritor.

La respuesta apunta directamente a las economías desarrolladas. "No cambiarán hasta que cambien las personas de los países ricos", asegura.

El argumento, además, se amplía en el libro, donde señala que "el calentamiento global es, en última instancia, el producto de la totalidad de acciones humanas a lo largo del tiempo", aunque con responsabilidades desiguales.

Esa mirada histórica conecta el presente con decisiones acumuladas durante siglos. "Los acontecimientos climáticos de esta era son destilaciones de toda la historia humana", escribe, cuestionando la idea de que el problema puede abordarse sin tener en cuenta ese legado.

La inercia como obstáculo

"La experiencia me hizo reconocer algo que de otro modo me habría resistido a admitir: al contrario de lo que me gustaría pensar, mi vida no está guiada por la razón, sino más bien por la inercia de la costumbre", plasma en la obra.

Ghosh convierte esta reflexión en una clave para entender la dificultad de actuar. Pues, los hábitos, profundamente arraigados, limitan la capacidad de adaptación.

"Serán pocos los que podrán adaptarse" si el cambio depende solo de decisiones individuales, asegura el autor.

Amitav Ghosh, escritor bengalí conocido sobre todo por sus obras de ficción en las que aborda el cambio climático.

Amitav Ghosh, escritor bengalí conocido sobre todo por sus obras de ficción en las que aborda el cambio climático. Esteban Palazuelos

Esa inercia, además, condiciona la respuesta social ante los desastres. "Existe la esperanza de que, cuando se produzca un desastre, la gente responda políticamente. Sin embargo, se trata de una falsa esperanza", indica.

Y es que la reacción suele ser de rechazo. "Se resisten cada vez más a hablar sobre el clima", insiste.

La salida, para el autor, pasa por la política. "No se pueden hacer frente a estos desastres sin crear un movimiento político". Sin esa estructura, los fenómenos extremos no generan transformaciones de fondo.

El panorama que describe es severo, pero no completamente cerrado. Un creciente sentido de urgencia en los gobiernos, la aparición de alternativas energéticas o un activismo más amplio son algunas de las propuestas que plantea en la obra.

Entre estos elementos, Ghosh destaca la implicación de grupos y líderes religiosos como un factor emergente.

"La lucha por la acción será sin duda difícil y reñida", advierte, reconociendo que el margen para evitar cambios profundos se ha reducido. Aun así, deja abierta una posibilidad.

"Me gustaría creer que de esta lucha nacerá una generación que será capaz de mirar el mundo con más lucidez", escribe. Una generación capaz de romper ese "delirio" y de reconstruir la relación entre la humanidad y el planeta que habita.