Nùria Casacuberta, oceanógrafa, antes de recoger el galardón en la Fundación Ramón Areces.

Nùria Casacuberta, oceanógrafa, antes de recoger el galardón en la Fundación Ramón Areces. Fundación Ramón Areces

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Nùria Casacuberta, oceanógrafa: "Solo las decisiones políticas podrán hacer grandes cambios [en la crisis climática]"

La investigadora regresa a España tras ganar la segunda edición del programa Retorno de la Fundación Ramón Areces.

Más información: Pablo Rodríguez, doctor en Ciencias del Mar: "España va más lenta de lo que debería en la protección del océano"

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Nùria Casacuberta (Malla, Barcelona, 44 años) llegó a la investigación oceanográfica casi por casualidad. La verdad es que, cuando estudiaba, eligió un doctorado que nada tenía que ver. Su tesis se centró en la radiactividad natural en industrias. Tenía bastante claro cuál sería su trabajo, pero el accidente de Fukushima (Japón) en 2011 lo cambió todo.

La catástrofe ocurrió solo unas semanas después de que ella consiguiera su título de doctora y en el territorio asiático necesitaban gente que fuera a medir la radioactividad de los océanos. "Me lo podía permitir y me gustaban las aventuras, así que me embarqué en la expedición", dice en conversación con ENCLAVE ODS.

Desde entonces, no ha apartado la mirada de esas inmensas masas de agua. Ahora, la investigadora vuelve a España tras 12 años trabajando en una de las mejores instituciones del mundo, La Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH Zurich, por sus siglas en inglés)

Lo hace gracias a la Fundación Ramón Areces, ya que ha sido la ganadora de la segunda edición de su programa Retorno, con el que están recuperando talento que un día se marchó del país con proyectos muy ambiciosos. Casacuberta recogió el reconocimiento este miércoles, 15 de abril, en Madrid.

La investigadora se ha mostrado ilusionada por volver a España. De hecho, cuando aplicó para esta ayuda ya llevaba un tiempo valorando la posibilidad. Se debatía entre regresar o buscar otro país a donde ir a trabajar porque, a pesar de que investigaba en uno de los mejores lugares, "Suiza no tiene océanos".

El proyecto Nautilica

Casacuberta vuelve a casa para desarrollar el proyecto Nautilica, una suerte de continuación de Titanica, el programa en el que trabajó en la ETH Zurich. En él se dedicó a estudiar la circulación de los océanos en el Ártico, en el norte Atlántico y en otras zonas como el Pacífico y el Mediterráneo, desgrana.

Nùria Casacuberta (derecha) durante una investigación en el Océano Ártico en septiembre de 2025.

Nùria Casacuberta (derecha) durante una investigación en el Océano Ártico en septiembre de 2025. Cedida.

Ambos proyectos, Titanica y Nautílica, tienen de novedoso la incorporación de los trazadores radiactivos para el estudio de la circulación oceánica. Se trata de átomos que se desintegran, que están presentes en la naturaleza porque los han dejado los humanos o porque aparecen de forma natural, describe.

Ellos los siguen para entender cómo circulan las aguas, dónde lo hacen, cuáles son sus trayectorias, cuáles son los tiempos de tránsito y cuál es la mezcla de las aguas, entre otros datos.

Puede parecer algo muy teórico y abstracto, pero lo cierto es que su trabajo es crucial en la crisis climática en la que vivimos. "El calentamiento global no solo sube las temperaturas en la atmósfera, sino también en los océanos", expone.

Por otro lado, los océanos Ártico y Norte Atlántico son las zonas más vulnerables. Son "los congeladores del planeta", pero también están aumentando de temperatura. El Océano Ártico, por ejemplo, "está cambiando cuatro veces más rápido" que la media de los demás, alerta Casacuberta.

Ella y su equipo quieren entender esa circulación de las aguas, cómo se transportan y cuál puede ser su influencia en hacer que estos océanos se calienten más rápido que los demás, porque "si ellos cambian, lo hace también el clima", sostiene.

Vuelta a casa

Casacuberta regresa a España sabiendo que es beneficioso para su carrera y que, además, le permite estar más cerca de los suyos. "Volver a casa siempre es volver a casa", remarca. Lo que más le gusta es "poder ver el mar cada día".

Emilio Bouza, presidente del Consejo Científico de la Fundación Ramón Areces, ha entregado el diploma a Nùria Casacuberta

Emilio Bouza, presidente del Consejo Científico de la Fundación Ramón Areces, ha entregado el diploma a Nùria Casacuberta Fundación Ramón Areces

Para ella esto también supone "poder devolver un poco al país que me ha educado". Eso sí, reconoce que lo hace respaldada por la seguridad económica y laboral, consciente de la situación de precariedad que viven muchos investigadores en España.

La Fundación Ramón Areces financiará su proyecto con más de un millón de euros para que pueda desarrollar sus trabajos sobre oceanografía durante los próximos cinco años en el Institut de Ciències del Mar de Barcelona del CSIC.

Sin embargo, sabe que la parte económica, aunque importante, no es lo único que puede impulsar a otros científicos a decidir entre regresar o quedarse en otro país. La mayoría se van alrededor de los 30 años, por lo que no desarrollan solo su vida laboral, sino también la privada.

Con el paso del tiempo pueden decidir quedarse en el extranjero, donde ya han construido una vida y, en muchas ocasiones, una familia.

Casacuberta también reconoce que llega a España en un momento en el que su ciencia está a un gran nivel: "[La nación] Es puntera en estudios oceanográficos".

Nùria Casacuberta en su laboratorio de la ETH Zurich en 2024.

Nùria Casacuberta en su laboratorio de la ETH Zurich en 2024. Cedida

El país es miembro del Consejo del Ártico gracias a las investigaciones en las regiones polares y ella cree que con el buque oceanográfico Odón del Buen –última incorporación a la flota del CSIC– "lo tiene todo" para ser líder en este campo.

La investigadora expone, asimismo, que todavía hay tarea pendiente en materia de concienciación social respecto a la protección de los océanos y el medioambiente. "La gente es consciente, pero no sabe muy bien qué hacer a nivel individual", manifiesta.

Al hablar de cambio climático y cómo enfrentarlo, los ciudadanos de a pie pueden hacer pequeñas acciones –reciclar, viajar menos, reducir su consumo–, pero "las grandes decisiones políticasson las que podrían generar grandes cambios".

Reconoce que es un asunto "un poco complicado" porque requiere un cambio de valores y ese requisito "es igual para todos". No tiene sentido decirle a una persona que debería pensarlo dos veces antes de volar a California para sus vacaciones si hay otras que poseen aviones privados que usan a su antojo.

El problema del cambio climático es que no se ven sus consecuencias directas, señala Casacuberta. Si cada vez que alguien coge un avión, viera que al día siguiente la temperatura ha subido una pequeña fracción, sería mucho más fácil concienciar a la gente.

Es difícil de percibir y, por eso, la actuación no es inmediata, se posterga. "Tenemos que pensar cómo queremos cuidar nuestro planeta para dejárselo a las generaciones futuras".

A pesar de llevar años desentrañando los misterios de los océanos, no se cansa de su trabajo. Dice que se sigue sorprendiendo, sobre todo cuando piensa que son "mundos en sí". Estas masas de agua se pueden atravesar en barco o sobrevolar con un avión y, muy pocas veces, se piensa en todo lo que hay debajo.

"Hablamos de de kilómetros de profundidad, de áreas vastas y cuencas oceanográficas donde pasan muchas cosas", dice con entusiasmo. Esta parte de misterio es su favorita de este campo. Descubrir cosas que son "completamente invisibles a nuestros ojos" y que se pueden visibilizar gracias a la ciencia. "Me parece mágico".