La sostenibilidad ha dejado de ser un elemento diferencial para convertirse en una condición imprescindible para el desarrollo empresarial.

En la industria alimentaria esta responsabilidad adquiere una dimensión especial, porque nuestras decisiones influyen directamente en la salud de las personas, el cuidado del entorno y el desarrollo económico y social de los territorios donde operamos.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible nos recuerdan que el crecimiento económico sólo será sostenible si va acompañado de una gestión responsable de los recursos, de la reducción del impacto ambiental y de un compromiso real con las personas.

Pero alcanzar estos objetivos no depende únicamente de las administraciones o de los grandes acuerdos internacionales. La transformación también se construye desde la actividad diaria de las empresas.

La industria alimentaria tiene una enorme capacidad para acelerar el cumplimiento de los ODS siempre que integre la sostenibilidad en sus decisiones industriales. Es ahí donde las estrategias dejan de ser declaraciones de intenciones para convertirse en acciones con resultados medibles.

Reducir emisiones, optimizar el consumo de agua, avanzar hacia modelos energéticos más eficientes o desarrollar envases con menor impacto ambiental no son únicamente compromisos medioambientales.

Son decisiones que fortalecen la competitividad de las empresas, mejoran su resiliencia y contribuyen a proteger los recursos de los que dependen las próximas generaciones.

Esta visión es la que inspira el nuevo Plan de Sostenibilidad y RSC 2026-2030 de Grupo Alimentario IAN y de su centenaria marca Carretilla, una hoja de ruta que integra la sostenibilidad en la gestión del negocio y refuerza especialmente nuestra contribución a los ODS 6 (Agua limpia y saneamiento), ODS 8 (Trabajo decente y crecimiento económico), ODS 12 (Producción y consumo responsables) y ODS 13 (Acción por el clima).

Entre nuestros principales retos se encuentra avanzar en una estrategia integral de descarbonización basada en energías renovables, la optimización de los recursos hídricos, la valorización de subproductos agrícolas y el desarrollo de envases más sostenibles, con el objetivo de reducir un 42% nuestras emisiones para 2030.

Pero producir mejor también significa cuidar más de las personas. La sostenibilidad tiene una dimensión social inseparable de la ambiental.

Generar empleo estable y de calidad, impulsar la igualdad de oportunidades, favorecer la inclusión laboral y contribuir al desarrollo de las comunidades donde operamos resulta especialmente relevante en el entorno rural, donde la industria desempeña un papel clave para crear oportunidades, fijar población y generar desarrollo.

Ese compromiso también alcanza a toda la cadena de valor. La innovación, la colaboración con empresas proveedoras, la gestión ética y el impulso de una alimentación cada vez más saludable son elementos imprescindibles para construir un modelo empresarial más sólido, resiliente y preparado para responder a los desafíos del futuro.

La sostenibilidad ya no se mide únicamente por lo que una empresa declara, sino por cómo produce, innova, distribuye y genera valor en cada etapa de la cadena alimentaria.

Debe formar parte de cada decisión estratégica y de cada proceso productivo para que la industria siga siendo un motor de desarrollo económico, cohesión social y protección del planeta. Porque producir mejor significa, en realidad, cuidar más: de las personas, del entorno y del futuro que compartimos.

*** Pilar Ariztegui es responsable de Sostenibilidad de Grupo Alimentario IAN (marca Carretilla).